Argentina y el riesgo de las distracciones constantes

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¿Cuánto tiempo falta para que en Argentina su clase política discuta la profundidad de los problemas argentinos? ¿Cuándo se cumplirá aquello de “argentinos a las cosas” abandonando el apego que hoy tienen para con los efectos de la decadencia moral, social, política y ética?

¿Es un problema serio la corrupción de menores? Lo es. ¿Es un problema grave que tres de cuatro chicos sean pobres de toda pobreza? Lo es. ¿Es un problema serio que ministro y diputados intercambien chicanas, papelitos y todos discutan pasajes? Lo es. ¿Es un problema grave que la escuela pública no esté educando como lo hace la escuela privada a la que concurren sectores pudientes? Lo es.

¿Es un problema serio el desparramo de la UCR y el PJ? Lo es. ¿Es un problema grave que la democracia tenga debilidad y por ende falta de credibilidad en los tres poderes que la sustentan? Lo es ¿Es un problema grave que no tenga Argentina un proyecto político de país a cinco años tanto del oficialismo como de las oposiciones? Sí, lo es. Y aquí el centro de la cuestión. Argentina no discute sus falencias. Argentina grita en silencio sus mayores tragedias y vocifera sus grietas.

Argentina no tiene proyecto educativo para el 50% de sus chicos pobres. Tampoco para los adolescentes pobres. Tampoco para los jóvenes pobres. Tampoco para los grandes pobres. Recordemos que ya tenemos tres generaciones de familias a las que la política no pudo sacar del núcleo duro de la pobreza. Ni los responsables políticos de hoy ni los de ayer piensan realmente en cómo rescatarlos e incluirlos. El plan social no es una política de rescate en sí misma. Argentina no ha decidido si quiere ser industrial y tecnológica o turística y anecdótica. Argentina no tiene quien la conduzca. Vive permanentemente con políticas transitorias. Es en todo caso un denario espasmódico de intentos. Seguramente con buenas intenciones pero sin sustrato político contundente.

“Argentina no necesita amantes”.  Frase desafortunada del presidente Macri en un reportaje a un diario español. Argentina necesita primero que sus habitantes pudientes crean en ella e inviertan en su geografía. Es verdad que para ello se necesita que la propia conducción política nacional traiga sus dineros del exterior y los invierta aquí. (Lo fue Melconian, el propio Macri, ahora Aranguren). Para justificar tener la plata afuera y convencer a otros de traerla adonde ellos no lo hacen, se necesita del ingenio de varios Duran Barba. El presidente Macri tuvo al menos una desafortunada expresión, Argentina debe ser socia principal, no oscura o ilegal de buenos proyectos.

El primer semestre del 2018 argentina consumirá 12 de los 15 puntos que el gobierno determinó fuese la cifra mágica para negociar paritarias. Hoy hasta se duda que el 2018 cierre en un 20% de inflación. Los optimistas creen que podría arribarse finalmente a este último guarismo dado que el dólar estaría taponado en $ 20 y las tarifas no sufrirían otro aumento. Tener el dólar barato, puede ayudar al control de la inflación pero atenta contra la salud de las economías regionales, con todo lo que implica a nivel social y económico. De no haber correcciones es muy probable que ni se controle la inflación ni se revitalicen las tan necesarias economías regionales. Con respecto a las tarifas, salvo que el Presidente contradiga el accionar de su ministro de Energía; seguirán subiendo durante este año y principio del 2019. En el caso del gas no hemos llegado aún a los U$S 5 por BTU en boca de pozo y el ministro tiene previsto para enero de 2019 llegar a los U$S 7.

¿Qué están esperando el gobierno nacional y sus pares provinciales y municipales, para eliminar y/o reducir el componente impositivo de las tarifas, y facturar así el consumo real?. En Santa Fe entre leyes provinciales y ordenanzas municipales, engrosan el consumo real de luz en un 50%. En el caso de Aguas Santafesinas dicha imposición ronda el 60%.

Para salir de esta profunda crisis, todos deben estar a la altura del esfuerzo a realizar. Los sectores medios están a punto de ser linchados por las exigencias de los gobiernos. Y los sectores pobres cada día más empobrecidos, desguarnecidos y con el enorme riesgo que implica caer en la economía delictual. Insisto, el actual gobierno es parte reciente del problema generado en las últimas décadas por los gobiernos anteriores, por ello es imprescindible escuchar, consensuar, planificar qué hacer con los pobres abandonados a un plan social y la clase media presionada a punto de estallar en sus posibilidades de cumplir con tanta exigencia.

El presidente Macri eligió ser evaluado al finalizar su mandato por la inclusión que lograse en su gobierno de los más empobrecidos. El 25% de los argentinos de 0 a 40 años esperan que gane esa batalla. Hoy, al igual que con la inflación, la meta está muy lejos.



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