Cuadros, cadáveres, música, ritos masónicos, jardines ocultos y filas interminables: postales de una nueva edición de La Noche de los Museos

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Centro Cultural Recoleta

“Yo les saco fotos a los carteles y después leo todo en casa así aprendo y no me pierdo nada de lo que dice ahora la guía”, explica Irma, celular en mano, mientras va registrando lo que se expone en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Ella es una de los miles que desde las 20 del sábado hasta la madrugada de hoy no se quisieron perder las innumerables actividades de una nueva y vibrante edición de La Noche de los Museos. En esta ocasión, de la que participaron más de 250 espacios culturales porteños, no faltaron los shows musicales, muestras para todas las edades, recorridos por lugares recónditos, arte de todo tipo y filas interminables.

La apertura oficial tuvo lugar a las 19 en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Con la presencia del ministro de Cultura porteño, Ángel Mahler, y distintas autoridades, se dio comienzo a la actividad en el museo ubicado en el barrio de Belgrano. Allí, los invitados especiales pudieron recorrer la que fue la residencia del escritor Enrique Larreta y luego visitar su imponente jardín. Un amable guía, que tiene a cargo el cuidado de ese espacio y quien lo hace desde mediados de los años ’80, invitó a tocar las plantas durante el recorrido para poder percibir con todos los sentidos el encanto del lugar.

Museo de Arte Español Enrique Larreta

Poco después, ya cerca de las 20, la comitiva oficial llegó al Sívori, el histórico museo emplazado en el corazón del Parque 3 de Febrero que alberga cientos de piezas de arte argentino. Aunque quienes se acercaron caminaron por los renovados salones del lugar para ver de cerca distintas piezas artísticas, una de las obras más buscadas por los visitantes fue “Chacareros”, de Antonio Berni.

Museo Sívori

Moverse por la ciudad en una jornada así suele ser muy difícil. Esta vez no fue la excepción y no faltaron embotellamientos, bocinazos y apurones por llegar. Pese a que desde el gobierno porteño se promovió el uso de bicicletas, colectivos (que para quienes imprimían un folleto fueron gratis durante la actividad) y el subte (que lamentablemente funcionó en su horario habitual, apenas hasta las 23), las calles fueron un terreno difícil. Pero eso no atemorizó a los que, entusiastas, querían asistir a alguna de las cientos de actividades previstas.

Museo Sívori

Entre los museos más visitados estuvo el de Bellas Artes, al cual asistieron más de 18 mil personas. Cerca de las 21 dos filas interminables –una para ver la muestra de Joan Miró, la otra para ver la colección permanente– se extendían desde la puerta y daban la vuelta por los parques que rodean el edificio. De fondo, casi con un tono solemne, se oía música clásica que salía de los parlantes del museo. Frente a la extensa cola y para mitigar la espera, varios improvisaron puestos que ofrecían panes rellenos, panchos y hasta copos de nieve. Además, un grupo de artistas montó en la vereda una pequeña exhibición de obras bajo el título “Lado B”. En una suerte de manifiesto que se podía leer en una cartulina gigante, detallaron: “Si pensáramos el amplio mundo del arte como un iceberg, el Lado B vendría a ser lo que está debajo del agua, o sea, el 90% de esa gran masa en la que convergen miles de artistas”.

Cerca de las 22, el Centro Cultural Recoleta, uno de los espacios culturales con más actividades para los más pequeños, llegaba a completar su capacidad. Entre salas de lectura, lugares con distintos juegos, hamacas con formato de círculo gigante y mesas donde se podía jugar al ajedrez, el lugar se pobló de familias con ganas de divertirse y de sacarse las selfies de rigor.

Centro Cultural Recoleta

“¿Será muy morboso? Él quiere ver cadáveres”, preguntó una mujer en la entrada del Museo de Anatomía J.J. Naón. Con un público curioso y sin temor a cruzarse con estantes llenos de calaveras, huesos y frascos con todo tipo de disecciones, el recinto, ubicado dentro de la de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, fue una gran alternativa para quienes optaron por una salida científica. Además de la muestra habitual, que se puede recorrer durante todo el año, los visitantes pudieron conocer, con las explicaciones de expertos de la Facultad, acerca de casos resonantes de la historia policial y jurídica argentina.

“La idea nuestra es abrir las puertas de este espacio para que quienes vengan puedan conocer lo que se hace, ver que la facultad le da un servicio a la comunidad. Además, muchos chicos interesados en estudiar en el futuro Medicina se dan una vuelta por acá. Es un primer acercamiento al material de disección y al material cadavérico”, detalló a Infobae Sergio Provenzano, decano de la Facultad de Medicina de la UBA en un salón lleno de afiches que exhiben distintas partes del cuerpo. A su lado, el director del museo y profesor, Eduardo Saad, celebró que en una nueva edición de esta jornada cultural, el público volviese a elegir este lugar: “Vienen a buscar algo que no conocían. Estamos muy conformes. El año pasado superamos las 11 mil personas y este año creo que vamos a duplicar”.

Museo de Anatomía J.J. Naón, Facultad de Medicina

Hacia la medianoche, uno de los lugares con más concurrencia fue la casa de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, la sede central de la masonería en el país, ubicada en la calle Perón, en pleno centro porteño.

Con una “tenida blanca” –es decir, un clásico ritual de encuentro, esta vez abierto al público– el lugar se llenó de visitantes que pudieron escuchar, sentados en el gran salón de la logia, explicaciones sobre qué es la masonería y las actividades que se llevan a cabo en el lugar. Los maestres, con su ropa ritual, se mezclaban entre el público que subía y bajaba las escaleras para curiosear entre los distintos recintos del lugar.

Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones

En otro extremo de la ciudad, otro de los espacios más visitados fue el Centro Cultural Kirchner. Aunque todos los salones del viejo edificio de correos se encontraban disponibles para ser visitados, la “vedette” de la jornada fue la muestra “Les Visitants”, que reúne la obra de 23 artistas internacionales bajo la personal mirada del argentino Guillermo Kuitca. En contraste con la excitación que se podía percibir entre las escaleras mecánicas del lugar, al ingresar a la impactante exhibición que ocupa el sexto y el séptimo piso, todo era silencio, atención y asombro. En medio de la luz tenue, un grupo de turistas que hablaba en inglés se ubicó en los asientos dispuestos en la instalación llamada “Living Room” –creada por el propio Kuitca e inspirada en un lugar imaginado por el cineasta David Lynch– para apreciar desde el centro de la sala la totalidad de la escena que ocupa el espacio conocido como “La Gran Lámpara”.

Centro Cultural Kirchner

En Palermo, uno de los sitios internacionales que abrió sus puertas al público fue el Centro Cultural Coreano que propuso a quienes visitaran el lugar una jornada de aproximación a la cultura de ese país. Además de charlas sobre literatura y espectáculos folclóricos, quienes fueron hasta allí pudieron además ser parte de una tradición coreana: escribir un deseo sobre un papel y colgarlo en una de las decenas de lámparas que se pudieron apreciar en el jardín del centro cultural. “Paz en el mundo”, “Mudarme a una casa nueva”, “Memoria, verdad y justicia” fueron algunos de los cientos de deseos que se podían leer. Además, en el primer piso del lugar se montó una suerte de boliche donde los asistentes, en su mayoría adolescentes, pudieron disfrutar de lo mejor del k-pop, la música pop coreana que sigue siendo un furor que no conoce de fronteras. La Noche de los Museos iba llegando a su fin pero entre los visitantes todo era coreografías, gritos, estruendo y colores.

Centro Cultural Coreano

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