El estremecedor audio inédito del día en que amenazaron con un arma a Charly García en pleno recital

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La obra de Charly García es tan extensa y maravillosa que siguen apareciendo videos y audios inéditos de recitales que tuvieron al músico como protagonista.

Este miércoles, el periodista Darío Calderón subió a YouTube una pieza invaluable: el audio de la función que el ex Sui Generis dio en el Gran Rex el jueves 29 de noviembre de 1990.

Gourmet Musical, editorial que publicó el libro Esta noche toca Charly, de Roque Di Pietro, afirmó en un comunicado que algunos textos -como este que mencionamos- parecen que “se siguen escribiendo a pesar de que ya estén impresos y encuadernados“.

La entrada de Darío Calderón para ese recital

“Es el caso de Esta noche toca Charly gracias a las decenas de lectores que envían comentarios, acotaciones, certificaciones, rectificaciones y, como en este caso, maravillosa documentación para que el rompecabezas esté cada vez más completo”, añade.

Gracias a Calderón podemos acceder al audio de ese recital en que un espectador trepó al escenario con un arma -de plástico, nos enteraríamos luego- y se la apoyó en la sien al artista.

El episodio ocurrió durante la interpretación de la canción No me verás en el subte, y este es el recuerdo del propio Darío, que grabó el show desde la fila 7 del teatro.

Escuchá el audio:

Un intento de homicidio, con un arma de juguete

Por Darío Calderón

Estábamos en la puerta del Gran Rex viendo qué onda con mi amiga Daniela Fiorentino y pasa Josi García. Para mi sorpresa, veo que se saludan afectuosamente.

Muy generosa y sin que le pidiéramos nada, Josi nos dice que no nos puede hacer entrar, pero que volvamos el próximo jueves, que nos iba a guardar un par de entradas.

Obviamente, ese jueves fuimos sin ninguna esperanza de que sucediera. Hasta que en un momento, entre el gentío, aparece la hermana de Charly y nos grita: “¡Ey! ¡Hola, los estaba buscando!”.

Memoria prodigiosa, como el hermano mayor. Debe ser un mal de familia. Y nos da las entradas. Fila 7, al centro (gracias otra vez, Josi).

La cobertura de Clarín

El show transcurría con normalidad. Hasta que en un momento fue imposible no ver a alguien que, sorteando a un integrante de la seguridad en el pasillo izquierdo, saltaba al escenario bruscamente, vestido con una especie de sotana o piloto.

En la subida trastabilla y vuelan papeles a su alrededor (luego se supo que eran fotos de Charly). Parecía un típico fan de esos que lo abrazan y se dejan echar del escenario sin oponer resistencia. Pero no. Da dos o tres pasos y abraza a Charly por atrás mientras le dice cosas al oído. El arma no se veía: la tapaba la cabeza de García. Pero evidentemente algo no andaba bien.

Fueron solo unos segundos. En mi recuerdo, mientras Charly dice el primer “Okey”, logra quitar el arma de su sien al tiempo que Quebracho llega corriendo desde la derecha y agarra al pibe con su brazo izquierdo, fuerte, del cuello, por atrás (un poco más y le arranca la cabeza). Entre los dos lo desarman.

Charly zafa. Primer alivio.

Aparecen otros asistentes y músicos, que se llevan al pibe hacia la parte izquierda del escenario.

La atención siguió puesta sobre Charly, que rápidamente agarró el arma (que había quedado sobre su piano), como con asco, de la empuñadura, y la muestra al público: “Era de plástico… ¿Pero yo cómo sabía…?“.

Segundo alivio.

Para mí, una de las genialidades del momento es que Charly no haya especulado: enseguida aclaró que el arma no era real. Éramos 3.300 personas totalmente en vilo, conmovidas.

Quizá no duró más de diez segundos, pero como dijo García luego: “Fue un momento que te encargo”. (¡Para todos los que estábamos ahí!). A lo mejor no se comprenda la dimensión del suceso, pero que haya aclarado enseguida que el arma era de plástico fue determinante para la prosecución del show y para la tranquilidad del público.

A la distancia -y en este momento también- otra cosa increíble es que unos segundos después, todavía atónito, Charly girara la cabeza y al observar que había forcejeos y golpes en la base del stack izquierdo (el pibe aún estaba en el nivel del escenario; no quería bajar sino que se resistía), saliera en defensa de su agresor.

Si escuchan la segunda parte del concierto, García explica el por qué: una especie de defensa de la “no violencia” a ultranza.

Podría haberse ido a camarines. Pero no. Con pocas palabras, pidió luz de sala, convocó a su representante y ordenó: “¡Che! ¡No le peguen! ¡Esto es un recital! ¡No es un box, eh! ¡Sala! ¡Moya! ¡Arreglen eso! Acá no se viene a pegar a nadie. Nadie le pega a nadie. ¡Arreglen eso!”.

Brillante. Y se va a bambalinas.

Los insultos más fuertes del público se escuchan cuando logran bajar al personaje del escenario y lo llevan por el pasillo hacia la salida.

Luego de cinco minutos, Charly volvió salir y continuó con su plan. Como siempre.

Como dije al comienzo, solo fueron unos segundos, extremadamente intensos, que quedaron grabados en más de un sentido. Después de todo, un intento de homicidio con un arma de juguete solo puede suceder en el mundo de Charly García. Espero que “disfruten” de la grabación.

Escuchá los dos audios del recital:

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