Empleo: crece la flexibilidad horaria, pero resiste el modelo tradicional

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La tecnología es aliada para trasladar parte del trabajo fuera de la oficina. (Shutterstock)

Contrariamente a lo que podría pensarse, apenas el 34% de los trabajadores argentinos tiene la posibilidad de trabajar en el lugar y momento deseado, mientras que el 74% señala que en su trabajo aplican el sistema tradicional de jornada laboral, es decir, todos trabajan desde la oficina y con un horario fijo de entrada y salida.

Así se desprende de un sondeo de la consultora Randstad, especializada en servicios de Recursos Humanos. En su Workmonitor, releva los resultados del primer trimestre de 2018 acerca de las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 33 países, incluido Argentina.

En Argentina la muestra estuvo compuesta por 405 casos.

En términos comparativos, Argentina está entre los países que aún sostienen formatos de trabajo más tradicionales, ya que la media global de quienes pueden trabajar desde cualquier lugar y en cualquier horario es del 41%, y la de quienes trabajan bajo el sistema tradicional, del 68 por ciento.

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“Dentro del nivel mundial seguimos con un esquema tradicional. Venimos atrás, pero básicamente la percepción es que se empieza a hablar sobre este cambio y las empresas están dando más posibilidad al trabajo remoto”, comentó Maximiliano Schellhas, director General de Staffing de Randstad Argentina.

“Aún en un esquema tradicional, el tres de cada diez empleados encuestados señaló que ve que en la compañía donde trabajan se está yendo a un esquema flexible“, apuntó Schellhas.

En la misma línea, el 70% de los argentinos encuestados indica que desearía poder trabajar desde su casa u otras locaciones, aunque su empleador no le ofrece actualmente esa posibilidad. Así, con diferencias mínimas, los argentinos se asemejan en este deseo de flexibilidad con sus colegas de la región: el 70% de los brasileños, el 72% de los mexicanos y el 74% de los chilenos se inclinan por un formato de organización del trabajo menos rígido.

Tomando nota de esta tendencia, las organizaciones buscan adaptarse: 34% de los argentinos sostiene que la empresa en la que trabajan está migrando de un formato tradicional a uno más flexible.

Fuente: Randstad Workmonitor.

“Estamos frente a un proceso de cambio impulsado por los deseos y expectativas de los trabajadores, en especial los más jóvenes, en relación a formatos de mayor flexibilidad para la organización del trabajo. Ellos buscan mayor libertad, autonomía y esquemas flexibles que les permitan un mejor balance entre vida privada y trabajo, y las empresas están haciendo un esfuerzo para adaptarse a esta demanda y aggiornar sus estructuras, procesos y formas de organización de la jornada laboral”, explicó Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay.

“Se trata de un fenómeno global y una tendencia creciente, ya que la expectativa por formatos flexibles es un factor que se consolida a la hora de atraer y retener talento“, afirmó Ávila.

¿TRADICIONAL O FLEXIBLE?

Si bien el 58% de los argentinos indica que prefiere trabajar desde la oficina, el 73% se inclina por un esquema más flexible en el que pueda alternar con trabajo remoto de vez en cuando.

Seis de cada diez prefiere el trabajo desde la oficina, lo que nos coloca dentro del promedio regional. Los jóvenes son los que más quieren migrar hacia un esquema flexible; los más grandes, menos. Comparando con la región estamos parecido en dicha preferencia”, explicó Maximiliano Schellhas.

En la empresa se transmiten valores y una cultura: si nos vamos al extremo de un formato híper flexibe, esto se pierde

En el caso argentino, un factor que vuelve más lenta la migración a una labor flexible en cuanto a horario y lugar físico es la deficiencia en infraestructura. “Todo lo que es comunicaciones, en las conexiones, tenemos nuestro delay, son cosas que no suceden en Chile, por ejemplo. Ni hablar si se compara con la infraestructura de un país desarrollado, donde no hay lentitud”, consideró Schellhas.

Argentina está muy cerca de la media global de preferencia por un formato tradicional de trabajo en la oficina, que es del 59% de los encuestados en los 33 países donde Randstad realizó el Workmonitor. Se destacaron en los extremos de dicha preferencia de los trabajadores de India (81%) y de Holanda (47%).

En línea con lo esperado, los argentinos de entre 25 y 34 años son los que más desean tener la oportunidad de trabajar desde sus casas u otros lugares (77%), mientras que los que prefieren el formato tradicional de trabajo en la oficina son los mayores de 55 años (66%).

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Shellhas enfatizó que “la transición hacia un esquema laboral flexible es algo que está, que viene y es una tendencia que no se puede detener. Como contra para ese esquema es que las empresas hoy valoran mucho la marca empleadora, el hecho de que los empleados te elijan, se trabaja primero con la propia gente, los empleados son embajadores de marca. En la empresa se transmiten valores y una cultura y si nos vamos al extremo de un formato híper flexibe, se altera esta transmisión”.

El 78% de los trabajadores argentinos considera que un formato de trabajo más flexible contribuye a un mejor balance entre vida privada y laboral, a la vez que el 79% sostiene que incrementa la creatividad, la productividad y su nivel de satisfacción con el trabajo. Por otro lado, el 44% cree que los nuevos formatos de organización del trabajo generan mucha presión sobre su vida privada, ya que pareciera que nunca pueden desconectarse.

Por eso, Schellhas propone establecer “un esquema mitad tradicional y mitad flexible, en un punto intermedio. El contacto cara a cara sigue haciendo a ese clima y esa construcción de valores“.

Argentina figura entre los países que aún sostienen formatos de trabajo más bien tradicionales

 

Además, el director de Randstad ponderó como ventaja del trabajo remoto que “es lo que están pidiendo los jóvenes: si no te hacés atractivo como empleador y no te aggornias a las nuevas tendencias con equilbrio, dejás de atraer a los jóvenes que son los que más desean la flexibilidad”.

CONFIANZA EN ALZA, MIEDO EN BAJA

Un 64% de los argentinos confía en encontrar un nuevo empleo en los próximos seis meses si se lo propusiera, medida que se refleja en el aumento de un punto en la confianza en el mercado laboral del país en el primer trimestre de 2018.

En la región, solo Brasil está por debajo (61%), mientras que superan a Argentina en el nivel de confianza México (79%) y Chile (80%). De forma paralela, el miedo a perder el trabajo en Argentina cedió de un 8% a un 7% en el último trimestre; una tendencia generalizada en la región: en Brasil pasó del 8% al 6%, y en Chile, del 7 al 6 por ciento.

Los formatos flexibles son un factor que se consolida a la hora de atraer y retener talento

Es probable que por esta mejora de la confianza y el menor miedo a quedarse sin empleo promueva que los trabajadores argentinos estén en búsqueda de nuevas oportunidades laborales.

Según el último Workmonitor, el 15% de los argentinos se encuentra buscando trabajo de manera activa, la cifra más alta de los últimos 15 meses. En este sentido, los argentinos que han cambiado de trabajo en los últimos seis meses (un 20%) aseguran que lo han hecho motivados por deseos personales de cambio y en búsqueda de mejores condiciones laborales, principalmente.

Fuente: Randstad Workmonitor.

El Índice de Movilidad Laboral Global alcanzó los 109 puntos, sin cambios con respecto a los tres trimestres anteriores. A nivel regional, Argentina, con 116 puntos, es el país que cuenta con menor Índice de Movilidad Laboral. Lidera México (124 puntos), seguido por Chile (122) y Brasil (122). Al igual que en los trimestres anteriores, India continúa como el país con mayor Índice de Movilidad Laboral (147) y Luxemburgo (82), el de menor dinámica.

Fuente: Randstad Workmonitor.



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