Expertos explican por qué te ríes cuando no debes

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Imagen vía shutterstock

Cuando, en serio, no debes.

Si tú también sufres por la amenaza eterna de la risa inapropiada, sabrás que siempre pasa cuando tu única misión en ese momento como persona decente es no reírte. Como por ejemplo en el minuto de silencio por los delfines muertos en un concierto de Greenpeace (culpable), o durante las peleas serias con un bueno novio, con el que ya terminaste en un ochenta y cuatro por ciento (culpable). O cuando alguien dice que su querida abuela, la que lo crió con la poca plata de su jubilación, acaba de morirse (nunca, mientras yo esté viva. Las abuelas son sagradas).

A diferencia de la risa forzada —ese ladrido fingido diseñado para hacer que otra persona se sienta bien— la risa nerviosa hace que todos se sientan mal. Incluso si sabes que no lo dices en serio, tus testigos creen que tienes un problema. Y realmente, lo tienes.

Entonces, ¿esta aflicción significa que eres un cínico de corazón frío con cero reservas de empatía? Y si no, ¿qué está pasando en tu cerebro?

“La risa inapropiada es realmente interesante”, dice Steve Ellen, director del Programa de Oncología Psicosocial de Melbourne. “A todos nos pasa, me ha pasado muchas veces. Realmente [pararlo] puede ser bastante difícil. Puedes estar hablando de algo muy tenso, y tu cuerpo responde riendo”.

Ellen piensa que la risa nerviosa es una respuesta psicológica a la ansiedad y la tensión, que “nuestro propio cuerpo nos hace reír para aliviar la tensión, incluso si realmente no queremos [y] preferiríamos ser serios”.

Jordan Raine, investigador PhD en “Vocalizaciones humanas no verbales” de la Universidad de Sussex, está de acuerdo en que podría ser la forma en que el cerebro difunde la tensión o un mecanismo de defensa cuando te enfrentas con algo traumático o angustiante.

“[Esto] a veces puede ocurrir en forma de ataques de risa nerviosa por la reacción inmediata a algún evento, quizá sirviendo para protegernos contra la verdadera naturaleza de lo que estamos presenciando”.

Raine también señala algo llamado “efecto pseudobulbar”, que puede contener una pista. Este implica episodios de risa incontrolable e impredecible en algunas personas con trastornos cerebrales, como la esclerosis múltiple y la demencia. El cita un estudio de 2005 que detalla a un paciente con una lesión cerebral que desarrolló una risa patológica al tragar líquidos, pero no sólidos.

Esto no quiere decir que una risa inapropiada indique un trastorno cerebral, solo que la mecánica detrás de esta forma más extrema podría arrojar algo de luz sobre la versión cotidiana. Una teoría utilizada para explicar el efecto pseudobulbar es una falla en las vías que conectan regiones específicas del cerebro. Esas regiones son las estructuras corticales —que te ayudan a evaluar la información en torno al evento “divertido” (y por lo tanto, qué tipo de respuesta es apropiada)— y el “cerebelo evolutivamente antiguo”, que ayuda a regular las respuestas emocionales, incluida la risa.

Aplicar esta teoría a personas sanas riéndose en momentos inapropiados, podría ser el resultado de una lucha entre estas dos regiones. “Podríamos tener un evento tan chistoso que nuestras estructuras corticales no puedan controlar la sobrecarga sensorial en nuestras otras estructuras cerebrales, lo que resultaría en ataques de risa incontrolables”.

En cuanto a encontrar humor en lugares oscuros, Alex Borgella, un psicólogo social de la Universidad de Tufts que estudia muchas complejidades del humor, dice que, en muchos sentidos, lo inapropiado es parte de lo que hace que muchas cosas sean chistosas en primer lugar. Se trata de tu “valoración” (percepción) del “estímulo” (de las cosas).

“Entonces, si percibes una situación que parece violar inofensivamente alguna norma social o moral, por ejemplo, alguien que se tira pedos en medio de un funeral, es más probable que te rías a que si percibes una violación perjudicial de esa norma, “dice Borgella. “Por ejemplo, alguien al que le dispararon en un funeral, o algo inofensivo que no viola ninguna norma, como tirarse un pedo en el baño”.

Eso explicaría por qué, cuando alguien te muestra algo que le parece chistoso y está profundamente interesado en que también tengas la misma reacción, probablemente no la tendrás. La sola expectativa de que algo te parezca chistoso, parece quitarle su potencial para hacerte reír. La risa nerviosa existe en el espacio opuesto exacto, hasta cierto punto (ver: abuelas).

Pero en última instancia, dice Raine, todavía no sabemos por qué los humanos nos reímos en absoluto. Entonces es muy difícil decir de qué se trata la risa nerviosa. “Es una de esas cosas chistosas de la vida que aunque suceda todos los días, no la entendemos muy bien”, dice.

“En el campo de la psicología, entendemos las cosas inusuales mejor de lo que entendemos las cosas comunes”.

Ahí tienes. La risa nerviosa es algo que pasa, no estás solo, pero es una maldición. El lado bueno es que es más probable que esto ocurra porque tu cerebro necesita disipar la ansiedad provocada por las cosas molestas, y por lo tanto, probablemente seas más sensible, no menos, que las personas que tienen sus cosas bajo control. Usa esta línea; es probable que sea tu mejor defensa.

Publicado originalmente en VICE.com



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