Horacio Rodríguez Larreta se reunirá con el Papa, en un clima "cordial" entre el Gobierno y el Vaticano

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Esteban Bullrich junto al papa Francisco (Schollas Occurrentes)

Una semana después del encuentro en Roma con el senador electo Esteban Bullrich, y en vísperas de la llegada al país de Paul Gallagher, el canciller de la Santa Sede, uno de los dirigentes más relevantes de la mesa chica del macrismo se reunirá este viernes con el Papa Francisco en audiencia privada en el Vaticano. Se trata de Horacio Rodríguez Larreta, que viajó hacia la capital italiana junto a su mujer, Bárbara Diez, para verse a solas con el Sumo Pontífice, cuyo portavoz, Greg Burke, avisó a fines de septiembre que no tenía previsto visitar la Argentina el próximo año.

Según confiaron tanto en el entorno del jefe de Gabinete, que mantuvo su visita en estricta reserva, como en la Casa Rosada, la visita de Rodríguez Larreta es de carácter “personal”, es decir que no se reúne con Francisco en nombre del Gobierno. Sin embargo, en Balcarce 50 aseguraron que el jefe porteño puso en conocimiento a la mesa chica de Mauricio Macri de su viaje. El ex jefe de Gabinete de la Ciudad alimenta desde hace tiempo su relación con el Sumo Pontífice. A Juan Grabois, por ejemplo, uno de los dirigentes sociales más cercano al Vaticano, le da subsidios por varios millones de pesos. Rodríguez Larreta es, junto a los ministros Jorge Triaca y Carolina Stanley, o la gobernadora María Eugenia Vidal, de los que conservan un buen vínculo con Jorge Bergoglio.

El encuentro, de todos modos, cobra especial relevancia porque es la segunda visita al Vaticano de un dirigente de peso de Cambiemos en cuestión de días, y dos semanas después de las elecciones legislativas en las que el oficialismo obtuvo una inmejorable performance en todo el país y en las que derrotó a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires. El ex ministro Esteban Bullrich, que encabezó la boleta de senadores que derrotó a la ex presidenta, se vio con el Papa cuatro días después del triunfo, en la sede de Scholas Occurrentes, en medio de un evento de dicha fundación pontificia. Rodríguez Larreta también le cedió terrenos a dicha organización en la Villa 31, en Retiro.

“Vengo a reforzar el vínculo”, le había dicho el senador electo a Infobae y a algunos de los periodistas acreditados en el Vaticano el pasado jueves, después de cruzar algunas palabras con Francisco. Tanto Macri como Marcos Peña sabían del viaje del ex ministro de Educación. “Vine de parte del Gobierno. No hablamos mucho de política, simplemente me dijo que sigamos trabajando y seguir caminando, y que cuidemos a los pobres”, abundó Bullrich en Roma, mientras apuraba el paso hacia el aeropuerto. Estuvo en la capital de Italia solo por un par de horas.

Mauricio Macri, su esposa Juliana Awada y las hijas de ambos junto al Papa, en el último encuentro, en octubre del año pasado (l’osservatore romano)

Según la Casa Rosada, la relación entre el Gobierno y el Vaticano es “cordial”. Ni más, ni menos. Para Gallagher, su visita al país de estas horas “espera ser una ocasión para dar testimonio de la solidez de las relaciones bilaterales y de la amistad”. “El eventual viaje de Francisco se realizará cuando él considere oportuno hacerlo”, se explayó el canciller de la Santa Sede en el diario La Nación.

Hubo, sin embargo, una serie de cortocircuitos innegables en los últimos años, que no apaciguaron desde que Macri llegó a la Casa Rosada. El estrecho vínculo entre Scholas y Francisco, dicen desde un sector del gobierno, no colaboró. Los $16.666.000 que el Gobierno argentino le donó a la fundación en mayo del año pasado, y que fueron rechazados finalmente por José María del Corral y Enrique Palmeyro -titulares de la ONG- tras un pedido del Papa, enlodaron la relación. Pero los chispazos también aparecieron durante la asunción del Presidente: la fundación, con el guiño del Sumo Pontífice, le planteó al macrismo la idea de plantar simbólicamente un Olivo por la paz en el traspaso de mando presidencial. Al Papa siempre lo obsesionó la llamada “grieta”.

Según pudo reconstruir este medio, el PRO había dado el visto bueno. La ex presidente fue la que habría rechazado el planteo a través de Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los dirigentes de La Cámpora más cercanos a Cristina Kirchner. La versión que habría viajado hasta el Vaticano es que ninguno de los dos espacios políticos aceptó la idea.

Los tironeos entre Macri y el Papa, que tuvieron su génesis cuando el entonces jefe de Gobierno porteño rechazó apelar el fallo que permitió, a comienzos del 2010, el matrimonio gay, tuvieron su pico más álgido en febrero del año pasado, tras la visita del Presidente a Roma. Francisco lo recibió por solo 22 minutos, y le dedicó un gesto adusto en la foto oficial. Unos meses después, en octubre, mejoró levemente: se encontraron durante casi una hora en el estudio anexo del Aula Paulo XI. “Fue una buena reunión”, sintetizó Macri minutos después del encuentro en la sede de la embajada argentina ante la Santa Sede.

El papa recibió a Mauricio Macri dos meses después de que asumiera

La reunión sirvió además para seguir de cerca las gestiones del embajador Rogelio Pfirter, un diplomático de carrera que tuvo algún encontronazo durante esa visita con un allegado a la familia presidencial. “Pfirter es diplomático, muy correcto. No más que eso”, lo describen en la Casa Rosada. El embajador se enteró por los medios de las declaraciones del portavoz del Vaticano relacionadas con la no visita de Francisco al país.

Pero más allá del vínculo entre Francisco y Macri -“el Presidente no necesita intermediarios”, juran desde el Gobierno-, el jefe de Gabinete está abocado desde hace tiempo a recomponer directamente su relación con el Papa, que sufrió un complejo traspié con la aprobación del matrimonio homosexual y que volvió a flaquear cuando Jaime Durán Barba, del riñón de Peña, ninguneó al Sumo Pontífice durante el cierre de campaña presidencial del 2015. “No mueve más de diez votos”, había dicho el ecuatoriano mientras el entonces candidato a presidente le rendía culto a la Pachamama, en Jujuy. Peña participará en las próximas semanas de unas jornadas junto al consultor en Estados Unidos, en la George Washington University.

Francisco confesó en privado que Durán Barba no era de su agrado. Lo convencieron, además, de que el jefe de Gabinete estaba detrás de una campaña de desprestigio hacia su figura a través de las redes sociales. En un libro que se publicó hace ya algunos meses, Macri describió a Peña como su “máximo verdugo”. En Casa Rosada guardan esperanzas en que el Papa visite el país antes de marzo de 2019. Cuestión de fe.



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