#LIJEnInfobae: los libros para chicos y jóvenes que no podés dejar de llevarte de la Feria

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Es imposible la tarea de elegir diez libros para la feria. Como toda selección, va a ser arbitraria y va a dejar mucho, muchísimo afuera. La preparo, estoy medianamente conforme, pero luego voy hacia la cocina y paso por la biblioteca. ¡Horror! Me doy cuenta de tantísimos títulos imprescindibles que no puse, de lo que quedó afuera. “Y bueno… a veces no se puede tener todo”, dice la nena del libro El globo de Isol. (FCE: Bogotá, 2002). Y así, casi sin empezar, fue el primer libro colado para la lista.

Entre el misterio, el suspenso y el terror, la señora Pinkerton

La Señora Pinkerton ha desaparecido, de Sergio Aguirre. Ilustrado por Santiago Caruso. Buenos Aires: Norma (Torre de papel), 2013.

 

“Entonces ella continuó:
-Y ahora estás pensando que me he vuelto loca. Lo veo en tu mirada. No me lo vas a decir, pero es lo que estás pensando. Eres igual que tu padre…”
Si bien hay una Sra. Pinkerton en Matar es fácil, novela de Agatha Christie, cuenta Sergio Aguirre que el nombre lo elegió porque lo había visto en una agencia de detectives estadounidense, fundada por Allan Pinkerton.

La señora Pinkerton vive sola. Cuando su único hijo Edmund la visita, la encuentra fuera de sí, asegurando que su vecina nueva, la señorita Larden es una bruja, y de las peores. Ante la incredulidad de Edmund, la Señora Pinkerton le relata a su hijo una historia ocurrida en el hotel de Dorset hace más de cincuenta años. Edmund conoce bien ese hotel ya que aparece en las pinturas que realiza su madre. Pero es Alice, la nieta de la señora Pinkerton quien al escuchar una conversación telefónica que su padre mantiene con su madre, empieza a investigar en su tablet. El entorno realista de la historia descoloca y hace más horroroso el final.

Con una prosa impecable, este fabuloso escritor cordobés arma esta trama en donde el terror aparece primero tímidamente, con humor, pero luego, luego no hay duda de que algo terrible va a suceder, aunque no se sepa qué.
El relato tiene un equilibrio perfecto, sostiene la tensión y combina con destreza todos los ingredientes incluidos en la novela: silencios, tormentas, faltas de señal de celular, esperas, gritos… además de las diferentes historias que se entrecruzan y nos mantienen en vilo.

Aguirre es un gran contador de historias. Aunque está editada en una colección de Literatura Infantil y Juvenil que dice “A partir de 11 años”, se puede disfrutar de la Sra. Pinkerton a cualquier edad. Un autor para detenerse y leerlo con ganas.

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De viajes y mudanzas

Piratas, de Sebastián Vargas, ilustrado por Mariana Ruiz Johnson. Buenos Aires: SM (El barco de vapor), 2018.

 

Despertarse y que haya agua. Eso le pasa a Tito cuando se despierta en la casa de su abuela Delia. ¿Hay barcos piratas en los campos inundados? Porque esta novela también es la historia de Albertina y el capitán Ibáñez. Dos historias, al menos dos, una con humor y aventura, otra, con dolor, y aventura también. Refugiados en el techo, abuela y nieto rodeados de agua, esperan el rescate. Que el techo de una casa en medio de los campos sojeros se convierta en un lugar de ficción y que la historia me atrape y me haga a extrañar mi bobe contando la historia de “Brazo largo”, ese, ese es uno de los tantos méritos de Vargas. Tito escucha a su abuela, que es una suerte de Sherezade que mantiene a su nieto a salvo de la inundación, contando. El agua trae a los piratas. El libro en el libro.

“Así como antes le decía a Albertina “no te quiero” para que ella me quisiera, o “cuando no veo a una persona la olvido” para prevenir cualquier idea de separación, ahora, cuando le decía “adiós para siempre”, era por el imperioso deseo de que volviera a los ochos días; cuando le decía ” me parece peligroso volver a verte”, era porque quería volver a verla; cuando le escribía “hiciste muy bien, seríamos desgraciados juntos”, era porque vivir separado de ella me parecía peor que la muerte.”

Esta cita de La fugitiva, de Marcel Proust, del sexto libro de En busca del tiempo perdido, da comienzo al libro. Y la contradicción de esa cita se sostiene en toda la novela en donde las historias están rodeadas por agua. Las ilustraciones en color de Mariana Ruiz Johnson son un acierto que regalan un espacio donde detenerse cuando aparecen en medio de la lectura.

La invención de la historia es también protagonista de la novela. Cada vez que la abuela termina de contar, Tito va poniéndole título a cada capítulo de las aventuras de los buques Tras y Cachengue. Las conversaciones sobre esos títulos y las preguntas sobre si cuando se piensa una historia se sabe de antemano lo que va a pasar son excepcionales.

Gran novela, premio Barco de vapor 2018, recomendada a partir de 9 años, o tal vez antes, si es compartida en capítulos antes de dormir, por ejemplo.

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Mudanza, de Eva Mostrogiulio y Laura Loretta. Calibroscopio: Buenos Aires, 2018.

Recomendados LIJ de La Feria (9)
Me enamoró este libro en la feria. La propuesta cuenta y conmueve tanto desde la palabra como desde la imagen. Y en esa conjunción de lenguajes está la historia.

Parece inspirado en el poema “Mudarse”, de Georges Perec:
“Dejar un apartamento. Desocupar una casa. Levantar el campo.
Despejar. Ahuecar el ala.
Inventariar ordenar clasificar seleccionar…”

Es el libro perfecto sobre una mudanza. La edición, cuidada y hermosa, la ilustración, con la paleta reducida al rojo y negro y el collage con cartones que nos meten en las cajas y arman una suerte de poética de mudanza.
La hermosura de la tapa, ese cactus-casa que a la vez pincha y florece. Una belleza para demorarse y recordar. Además, es un libro que invita a conversar, a recordar, a meternos y a buscar nuestras propias casas y cajas.
“Mudarse no es solo cambiar de casa.
Mudarse es mucho más que eso.
¡Mudarse es tantas cosas!
Para empezar, mudarse es tomar la decisión.

Al mudarse, uno recuerda todo lo que vivió
en su última casa. Y en las anteriores también.
Por eso, mudarse es dejar una casa y traerlas
todas a la memoria.”

¿Qué significa mudarse? Aquí, una explicación posible. Los olores, los papeles dentro de los libros. Cajas y cajones, papeles, objetos, recuerdos olvidados. En fin… “Mudarse es cambiar” terminan diciendo las autoras con una apuesta que involucra a cualquier edad.

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Cortázar sin adjetivos

No, no y no, de Julio Cortázar con Ilustraciones de Gabriel Pacheco. Buenos Aires: Ojoreja; Santiago de Chile: Pehuén, 2015.

“El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga. Por el momento no pide más que una, creyendo que va a convencerme con su modestia, pero al principio (el 22 de noviembre por la tarde) pedía mucho más, quería cantidad de hormigueros, legiones de hormigas, prácticamente todas las hormigas. Está loco.”

Esta edición hermosa “rescata” un cuento del tomo 2 de Último round, y arma con él otra propuesta. Pacheco se convierte entonces en la dupla perfecta y la historia toma otro cuerpo. Además de contarnos, este libro nos propone conocer las biografías de los autores (no siempre incluidas en libros álbum o ilustrados). Hay una apuesta de confianza al lector en este libro que se anima a pensar en lectores que se animen a lecturas fuera del campo de la LIJ.

Como todas las ediciones de Ojoreja-Pehuén, el diseño es sumamente cuidado y bello, con un ritmo que promueve la lectura. Las tipografías legibles y muy bien ubicadas, y el colofón, como siempre, es un paratexto que da cuenta de cuestiones estructurales que, en lo que a mí respecta, está buenísimo conocer y compartir cuando leemos para los más chicos.
Recomendado para niños, niñas, jóvenes y adultos, aproximadamente a partir de los 7 años.

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Tres de jugar con palabras y letras

Lost in traslation. Un compendio ilustrado de palabras intraducibles de todas las partes del mundo. Escrito e ilustrado por Ella Frances Sanders. Buenos Aires: Libros del Zorro Rojo, 2016.

 

En la última página, junto con los legales, hay una cita de Walt Whitman:
“Yo también soy indomable
yo también soy intraducible.”
Este libro enamora con solo mirarlo. Desde el inicio, en la introducción, la autora reflexiona sobre las lenguas y nos cuenta: “En un mundo tan conectado e intercomunicado como el nuestro, tenemos más medios que nunca para expresarnos, para explicar a los demás como nos sentimos, y para compartir lo importante y lo trivial de nuestros días. Sin embargo, la inmediatez y la frecuencia de nuestros intercambios dan lugar a tantos malentendidos que, ahora más que nunca, lo que realmente queremos decir queda muchas veces lost in traslation.” Y nos tranquiliza: “Puede que haya algún vacío en tu lengua materna, pero no temas: puedes recurrir a otras lenguas para definir lo que sientes”.

Entonces, este compendio reúne conceptos que, en diferentes idiomas, intentan dar cuenta de una porción de la realidad. Palabras que por alguna razón son necesarias en algún idioma, en alguna región, y que cuando las escuchamos decimos: ay, qué bueno que exista en alemán la palabra WALDEINSAMKEIT para decir “Estar en el bosque disfrutando de una soledad apacible y en conexión con la naturaleza.” O una que seguramente pueda ocurrirnos a los que amamos los libros, es la palabra japonesa TSUNDOKU, que quiere decir “Comprar un libro, no leerlo y dejarlo apilado sobre otros libros no leídos”.

Lost in traslation nos propone que le dediquemos tiempo a detenernos en los significados, a reflexionar sobre qué palabras necesitamos para nombrar algunas cosas. Como una alumna de uno de los talleres de lectura y escritura, que el año pasado inventó la palabra “Síletris”, cuyo significado es “Venir a la fundación a leer”. Cada doble página incluye una ilustración, una breve reseña con la indicación del idioma al que pertenece la palabra elegida y las formas en las que se la utiliza. Un libro para disfrutar en familia y con amigos

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De la A a la Z, de Gianni Rodari, con ilustraciones de Chiara Armellini, traducido por Eleonora González Capria. Buenos Aires: Loqueleo, 2017.

“¡Qué hermosas son, a veces, las equivocaciones!”, dice en la solapa Gianni Rodari, autor de este abecedario que reúne una gran selección de cuentos breves, relatos y retahílas.

Disparates, humor y rimas donde el juego es protagonista. Las ilustraciones de Armellini acompañan y suman a la propuesta. Nos encontramos por ejemplo con el Profesor Gramaticus, que relee viejas tareas de sus alumnos y se pregunta si los sueños se cumplirán a pesar de estar mal escritos, también con el señor que juega a inventar palabras nuevas, y el señor Wenceslao, cuya casa no para de volar cual avión por encima de las cabezas de sus vecinos, entre muchos otros personajes e historias.
“¿Saben lo que sucede?
La “u” del agua se esfumó hace un día.
Por evaporación parecería.
Mientras tanto, explíquenme ustedes
qué hacemos con el “aga”:
no se navega
ni lava manchas,
no propulsa la rueda
del molino
y no mece las lanchas.”

¿Puede esfumarse la “u” del agua?, ¿Qué pasa si el hormigón en lugar de armado es amado? Este libro fue recientemente seleccionado en los Destacados de Alija 2017 en la categoría traducción. Para niñas y niños a partir de 8 años.

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Separaciones mínimas, poemas de Germán Machado, ilustraciones de Matías Acosta. Córdoba: Ediciones de la Terraza, 2015.

“una idea luminosa
palpitante
roja
bisílaba y pronominal
[…]
podría escribir o podría callar
como callan los huesos
dureza diminuta
que mordemos
como se muerde un error
o un acierto.”
cerezas / certezas (fragmento)

Este libro nace primero por facebook. El escritor Germán Machado hizo dupla con el ilustrador Matías Acosta, ambos artistas uruguayos. Cada poema surge del trabajo con dos palabras cuya separación, además de mínima, es sutil y se genera a partir del cambio de lugar o la ausencia de una de sus letras. Por ejemplo: “matices/matrices”, “pacto/pasto”, “fecha/flecha”.

El proyecto fue creciendo y se plasmó en el diseño de un libro de encuadernación artesanal en donde juegan las palabras y las imágenes. Y ahí se sumó Ediciones de la Terraza: “Hay proyectos que surgen de las separaciones. En este caso, la separación tuvo que ver con la distancia.” Machado, que ahora vive en Cataluña, se reunió con Matías Acosta que reside en Buenos Aires, y ahí surge Separaciones mínimas, realizado bajo la licencia Creative Commons y financiado a través de una campaña en Panal de Ideas.

Cada página propone a partir de esas dos palabras, y lo que sucede es hermoso. Los poemas están impresos en hojas transparentes, que nos permiten ver la ilustración que hay detrás. Al dar vuelta las páginas, ese conjunto que veíamos también se separa. Una belleza que nos invita, desde la poesía, a pensar sobre y con las palabras. Recomendado para jóvenes lectores.

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Amores fuertes
Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte, escrito e ilustrado por Magali Le Huche. Buenos Aires: Adriana Hidalgo (Pípala), 2009.

Esta historia es extraordinaria. Héctor es el forzudo del circo. Vive solo en su carromato, alejado de la carpa central. Es extraordinariamente forzudo en un circo en el que todos sus integrantes son extraordinarios por algo.

En secreto, Héctor tiene dos pasiones, Leopoldina, la bailarina “extraordinariamente divina”, y el tejido. Gedeón y Leonardo, los domadores, lo envidian y lo provocan. Un día descubren su secreto y arman un plan para ponerlo en ridículo.

“Más que nada en el mundo, Héctor ama tejer y hacer crochet. De tejidos, sabe un montón:
Un punto al derecho,
un punto al revés;
con angora o con mohair,
con lana o con algodón,
el tejido es mi pasión.
Su colección privada es digna de un museo de arte.”

Una historia divertida y profunda a la vez, que se propone, y lo logra, romper estereotipos sexistas. Para leer a cualquier edad, a partir de los tres años.

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Si te morís, te mato, de Melina Pogorelsky y Grisel Estayno. Buenos Aires: Norma (Zona Libre), 2018.

“A las amigas/hermanas. Las de siempre y las flamantes. Las que están cerca o desperdigadas por este y otros mundos. Los ecos de sus palabras resuenan en estas cartas.” Esta es la dedicatoria que hacen las autoras de este libro escrito a cuatro manos. Y sucede que uno lee esos ecos.

Ella y Renata son amigas. Y su amistad es tan fuerte que resiste el paso del tiempo, las mudanzas, el océano de por medio, las peleas, los silencios.
Ella y su familia se van a vivir a España. Internet recién asomaba a la vida cotidiana, pero para ellas es nexo y sostiene el lazo. Amores, desamores, encuentros, peleas, tristezas, dudas, alegrías, todo mediado por los correos y conversaciones. Hasta que se interponen un secreto que Renata descubre y entonces la distancia parece hacerse más profunda.

“Recién cuando llamaste fueron tantas cosas juntas que no te llegué a decir esto: vas a estar bien. Todo va a estar bien. O más o menos bien, al menos. A veces lo pienso así. Hay días en que sé que no voy a poder levantarme de una y estar genial, pero sí ‘más o menos bien’. Te lo presto. Tranqui… Con Nico se van a amigar, si no… será para mejor, aunque ahora no puedas verlo. Me gustó escuchar tu voz aunque estuvieras toda llorona.”
Para lectores autónomos a partir de 12 años.

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Un dragón que cumplió 20

Dragón, escrito por Gustavo Roldán, ilustrado por Luis Scafati. Buenos Aires: Sudamericana; 1997 (fecha de la 1ra edición).

Si hay alguien que era un dragón, ese era el autor de este libro. Los dragones son seres complejos, están hechos de muchos otros: reptiles, aves, mamíferos. Recuerdo mi sorpresa: ¿el escritor del tatú, del sapo, del coatí, del piojo, había decidió escribir sobre dragones? Eso era para celebrar. ¿Cómo serían los dragones del monte?

Roldán sin embargo nos cuenta de dragones que tienen miedo, otros que miran por el agujero de una hoja seca. Otros que se enojan. O dragones que lloran:
“Los dragones también lloran
No es frecuente, porque no les gusta llorar. Pero a veces lloran. Lloran cuando nadie los ve, por eso no hay quién crea en el llanto del dragón.
Entonces crecen los ríos y desbordan, incontenibles; los mares se alborotan y las olas golpean en las rocas de las orillas bramando de desasosiego y de furia.
Los dragones lloran silenciosamente, vertiendo tristes lágrimas, infinitas lágrimas tristes, que hacen surcos en la tierra y caen al río y caen al mar y los ríos y los mares se encrespan y crecen y desbordan.
[…]
Al final dejan de llorar. Nunca se sabe por qué. Como tampoco se sabe por qué comienzan a llorar.
Son cosas de dragones nomás.”
(Llanto de Dragón)

Roldán no hizo un libro tradicional de dragones, no. Personalmente creo que los dragones no son los mismos desde que él los escribió. Todo lo que sucede cuando los dragones sienten, aparece en la poesía y en las ilustraciones en tinta impresionantes de Scaffatti, con las dos versiones de tapa, la primera, con fondo negro, y la última, en blanco. Se convirtió rápidamente en uno de mis libros más leídos, y en el libro al que más “le costaba” volver a la biblioteca.

Además, la Bendición de dragón, es para tener cerca, como un mantra:
“Que nunca te falte el amor./Tal vez el fuego se pueda prender./Tal vez el agua pueda caer del cielo./Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.”

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Hasta aquí diez títulos, once en verdad, que fueron apareciendo para esta lista por estas cuestiones raras que tienen los libros. Les propongo sumar, además, los títulos que fuimos recomendado en las últimas “Novedades (y no tanto)” por este mismo canal.
Y de yapa: La lista interminable

Pero no pude parar, porque cuando de libros se trata, es difícil. Entonces, en un grupo de Whatsapp que se llama “Pensando la biblioteca”, en el que circulan especialmente consultas y listas de libros de todo tipo y factor, tiré la primera piedra: “Si tuvieran que armar una lista de libros que les resultaran imprescindibles, libros que no dudarían en comprar si pudieran ir hoy a la feria.” Entonces sumo a estas recomendaciones, esta lista que armamos con Flor Corpa, Mara Rodriguez, Tao Dondo, Ivana Sosnik, Mercedes Negro, Marina Elorza, Dani Goldín, Ailén Barbagallo y Vero Villa, todas ellas mujeres que andan entre libros. El orden es aleatorio.

Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak
El espejo africano, de Liliana Bodoc
Hermosa soledad, de Jimmy Liao
El árbol de lilas, de María Teresa Andruetto
La cabeza en la bolsa, de Marjorie Pourchet
Navegar la noche, de Florencia Gattari
Los vecinos mueren en las novelas, de Sergio Aguirre
El hormiguero, de Sergio Aguirre
Historias de los señores Moc y Poc, de Luis Pescetti
Nadie te creería, de Luis Pescetti
Madrechillona, de Jutta Bauer
Selma, de Jutta Bauer
Canción decidida, de Wapner y Turdera
Octubre, un crimen, de Norma Huidobro
El corazón y la botella, de Oliver Jeffers
Cómo atrapar una estrella, de Oliver Jeffers
Voces en el parque, de Anthony Browne
La mosca, de Gusti
Olivia, de Ian Falconer
Barco de papel, de Jorge Luján
El club de los perfectos, de Graciela Montes
Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana
El último espía, de Pablo De Santis
El inventor de juegos, de Pablo De Santis
Gato que duerme, de Satoshi Kitamura
Una Caperucita roja, de Marjorie Leroy
Historia de un primer fin de semana, de Silvia Schujer
Federico, de Leo Arias
No, de Marta Altés
Willy el soñador, de Anthony Browne
Gorila, de Anthony Browne
Los misterios del señor Burdick, de Chris van Allsburg
En el desván, de Satoshi Kitamura
El monstruo de la laguna, de Canticuénticos y Estrellita Caracol
Filotea, de Ema Wolf
Family, de Ema Wolf
Todo Isol
La saga de los confines, de Liliana Bodoc
Ideas claras de Julito enamorado, de Istvansch
Los agujeros negros, de Yolanda Reyes
Chao, de Lygia Bojunga
La línea, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes

 

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