Los partidarios del fracaso y el desafío argentino

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Los últimos días estuvimos escuchando en diferentes ámbitos, toda clase de exposiciones e intercambios en relación al momento político y económico que estamos atravesando. Hubo algunas voces que, de buena fe y con una actitud constructiva, procuraron dar un punto de vista que aportase al debate.

También estuvieron los otros, opinólogos crónicos del desánimo, que parecían estar esperando la primera oportunidad de hacer sangrar al gobierno.

Sedientos de poder, incapaces de entender la alternancia natural que genera la democracia, pronosticaron todo tipo de fatalidades y llevaron adelante en el Congreso un proyecto que se atribuye facultades que no le son propias y que es incoherente (sino inconstitucional) con el presupuesto que estos mismos votaron. Vociferaban corralito, 2001 e imágenes del Presidente retirándose de la Casa Rosada en helicóptero. Una triste nostalgia anacrónica, que los partidarios del fracaso buscan eternamente revivir.

Cambiemos va a ser el primer gobierno civil no peronista que desde el año 1928 cumpla con el mandato que las urnas le han encomendado. Hay una Argentina nueva, que con esfuerzo y dificultades, la estamos construyendo. Es necesaria en este momento la máxima responsabilidad. La amplia mayoría de los argentinos, con nuestras ricas y sanas diferencias, queremos que a nuestro país le vaya bien.

Luego de siete trimestres consecutivos de crecimiento, debemos continuar a paso firme, a mediano y largo plazo. La tendencia, es la que nos muestra que estamos haciendo lo que hay que hacer: Bajamos más de 4 puntos la pobreza, llevamos adelante el plan de infraestructura más ambicioso de la historia y estamos dando la lucha contra el narcotráfico más feroz que se haya visto jamás.

El camino es con esfuerzo y trabajo, de manera transparente y responsable. Para construir juntos, debemos confiar en el otro, confianza que no se basa en no equivocarse ni en pensar igual, sino en decir la verdad.

Las estadísticas transparentes nos permiten ir midiendo los aciertos y mejorar indicadores que nos arrojen resultados distintos a lo esperado. Poner los problemas sobre la mesa, nos permite discutir y debatir legítimamente sobre cifras reales, entre la amplísima mayoría de argentinos que de buena fe queremos cambiar de una vez y para siempre.

No debemos permitir que los partidarios del fracaso nos distraigan del gran desafío que tenemos por delante.

* El autor es Secretario de Formación Política de Jóvenes PRO



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