¿Qué piensan los universitarios argentinos?: calidad de la enseñanza, tecnología y su futuro

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Estudiantes en la puerta de la Facultad de Derecho de la UBA (Getty Images)

Distintas preguntas. ¿Cómo creen que se enseña en la universidad? ¿En dónde se debería trabajar con más profundidad? ¿Qué piensan de la educación a distancia? ¿Qué harán una vez que terminen la carrera? Esos y otros interrogantes respondieron 725 universitarios argentinos

Los primeros resultados que se vislumbran son más que positivos. El 87% de los encuestados se manifestó orgulloso de su universidad y un 93% aseguró que la recomendaría a un amigo o familiar. En cuanto a la percepción de calidad, para el 60% de la educación universitaria recibida fue buena e incluso para el 38% excelente.

Sin embargo, persisten cuestiones en el debe, sobre todo, vinculadas a las nuevas tecnologías en el día a día. Seis de cada diez universitarios argentinos piensa que se debe mejorar en el uso de los recursos digitales en las aulas y en el acceso a materiales a través de los dispositivos. Del mismo modo, el 73% cree que se debe mejorar en la formación digital de los profesores. De hecho, la marcan como la segunda prioridad de cara al futuro.

Los datos surgen de una encuesta de la consultora IPSOS, en la antesala de lo que será un encuentro internacional de rectores iberoamericanos en Salamanca, España. A nivel global, en 19 países, relevaron 9.000 personas. En Argentina entrevistaron a estudiantes y profesores de universidades públicas y privadas.

En términos generales, los universitarios perciben los contenidos como actualizados, concretos, con primacía de lo teórico sobre lo práctico y globales más que locales. La gran mayoría piensa que la formación online “requiere mayor esfuerzo por parte de los estudiantes” y 8 de cada 10 la observan más bien como un complemento y no como una vía única hacia el aprendizaje.

Dos tercios de la comunidad universitaria considera como “suficientes” los aprendizajes adquiridos para desarrollarse en el ámbito profesional. Más allá de eso, casi el mismo porcentaje cambiaría la modalidad si pudieran volver a iniciar la carrera. Optarían por una mixtura entre presencial y online; una opción que empieza a ganar terreno entre las privadas locales.

Aparte de la renovación tecnológica, la otra crítica que se presenta recurrente es la conexión con el mercado laboral. Se la observa como el objetivo principal de la universidad, pero “hay críticas por parte de la comunidad universitaria a los programas de inserción laboral, convenios con otras universidades y empresas y al programa de becas”, dice el informe. Más de la mitad no está satisfecho con los convenios de sus instituciones.

En los tiempos que corren, se dice que la universidad debe crear un espíritu emprendedor. Los encuestados coinciden con la afirmación, lo ven como una de las principales necesidades a futuro. Además creen que las altas casas de estudio tienen que “contribuir al desarrollo económico y local de la región en la que se localiza”. Para seis de cada diez, incluso, deben ayudar a reducir la desigualdad social.

Por último, los estudiantes piensan que la universidad está más enfocada a la docencia que a la investigación. Planean que la falta de fondos suele ser el principal obstáculo para impulsar la investigación, aunque la mayoría entiende que los profesores pueden brindar enseñanza de calidad sin necesidad realizar estudios.

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