Tarifas: el peronismo juega su propia interna en medio de la batalla con el Gobierno

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Eduardo Bucca, Diego Bossio y Juan José Bahillo (Fotos: Adrián Escandar)

No imaginan foto ni conferencia conjunta de las distintas vertientes peronistas en el camino para imponer su proyecto sobre tarifas. Eso dicen en las filas de los legisladores alineados con los jefes provinciales del PJ. El cálculo es sencillo. En esta primera gran batalla con el Gobierno pensando en el 2019, también sería una señal potente en la disputa por el liderazgo de la oposición. Si todo marcha como piensan, la semana que viene sería el turno de la votación en Diputados, con algunos retoques al proyecto original para poder avanzar sin sobresaltos en el Senado.

La iniciativa que camina adelante en esta doble competencia es impulsada por los diputados que responden a los gobernadores peronistas y el bloque más reducido del massismo. El kirchnerismo, de posiciones más duras, no comparte el proyecto –entre otras razones, porque cuestiona su política de subsidios- pero le allanó el sendero con el objetivo mayor de acorralar al oficialismo. El texto ya logró despacho en dos comisiones y en estas horas debería definirse el tratamiento que resta, en Presupuesto y Hacienda.

A diferencia del kirchnerismo, que plantea retrotraer el ajuste de las tarifas y congelarlas por un par de años, el peronismo de los gobernadores propone dar marcha atrás con los aumentos que vienen en el gas, fijar índices de suba más moderados –promedio salarial o precios, según se trate de consumos residenciales o de empresas- y acompañarlos con una rebaja del IVA sobre el servicio.

Precisamente en este punto sensible está centrado uno de sus objetivos inmediatos, para evitar grietas sobre las que puede trabajar el Gobierno en su relación con las provincias. Al margen del discurso en público, la reducción del IVA -impuesto plenamente coparticipable- es un asunto inquietante en función de las finanzas provinciales: algunos gobernadores del PJ ya enviaron mensajes con reclamos de prudencia en la propuesta legislativa.

Fuentes del bloque de diputados peronistas dicen que en las últimas horas vienen trabajando para moderar los efectos que generaría la poda impositiva. Sostienen que la recaudación general del IVA en lo que va del año está bastante por encima de lo previsto, a raíz del aumento de la actividad económica, de los niveles de importación y de la inflación. Y estiman que la baja de ingresos que proyecta su propuesta oscilaría entre los 15.000 y los 20.000 millones de pesos.

No es un número menor, teniendo en cuenta que más de la mitad del total corresponde al conjunto de las provincias. La lista de distritos más afectados incluye a propios y ajenos: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Ciudad, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero, en los primeros renglones. “Es un recorte, pero sería tolerable. Los resultados del primer trimestre del año muestran una recaudación superior a lo previsto”, argumenta un legislador peronista.

La iniciativa del peronismo federal, empujada especialmente por Pablo Kosiner, Graciela Camaño, Diego Bossio y Marco Lavagna, es trabajada de manera paralela en el bloque de senadores que comanda Miguel Angel Pichetto. La idea de “morigerar” la propuesta en lo que hace a la baja de la carga impositiva sobre las tarifas, según palabras de uno de los promotores, no está orientada a tender puentes hacia el oficialismo sino a prevenir fisuras con los gobernadores y, en la misma línea, a evitar correcciones en el Senado, si como descuentan pasa la prueba de Diputados.

Los legisladores del peronismo federal, con Pichetto como operador más experimentado, ya realizaron un par de encuentros nacionales para comenzar a darle cierto molde orgánico a esta franja del PJ. En la última cita, en Córdoba, buscaron de manera evidente dejar de lado cualquier declaración expresa sobre el kirchnerismo y mostrarse como alternativa real hacia el 2019 frente al macrismo.

Fuentes del bloque de diputados indican además el peso de un factor externo en el aceleramiento de sus pasos. En el caso concreto de las tarifas, aseguran que influyó la interna exhibida por Cambiemos. “Ellos mismo pusieron el tema sobre la mesa, porque los radicales y Carrió advirtieron el costo social de estas medidas”, dice un legislador.

Eso no habría determinado pero sí influido en la decisión de disputar el lugar de principal referencia en este terreno. Algo así como decir que no podían ceder espacio en la disputa peronista y menos aún regalar el escenario a Cambiemos con sus socios “jugando a ser oficialismo y en parte, oposición”.

Visto desde la otra vereda, un diputado del oficialismo advierte una modificación significativa en los movimientos del peronismo federal. Evalúa que a ese sector ya no le preocupa el efecto de una foto con el kirchnerismo porque sumaría más exhibirse en una posición claramente opositora frente al desgaste del Gobierno.

Con todo, federales y massistas se muestran cuidadosos: dicen que no está prevista ninguna exposición con figuras del círculo más próximo a la ex presidente. En todo caso, quieren imponer también la imagen de liderazgo hacia el interior del peronismo. El interrogante es si el kirchnerismo acepta un lugar secundario, especialmente en Diputados, donde tiene mayor peso que los otros sectores del PJ. Por ahora, jugó una carta para forzar el tratamiento de los aumentos de tarifas, pero difícilmente regale espacios de protagonismo a la hora del debate.

En el oficialismo no asoman señales concretas de un camino alternativo para evitar una derrota en el Congreso, aunque mantienen activos algunos canales de conversaciones, especialmente con gobernadores. Las hipótesis son escasas. Y el veto presidencial se proyecta como un final no deseado pero posible. Antes, claro, sería el turno de un debate fuerte.

Habrá que ver cómo se terminan de acomodar las fichas en el tablero. Nadie tiene mayorías propias: el Congreso, para el oficialismo y para la oposición, vuelve a exhibir que ningún proyecto tiene chances de aprobación si no es en base a algún tipo de acuerdo. Esta vez, se trataría de un entendimiento explícito o de una convergencia de hecho entre las distintas expresiones peronistas. Nada y menos que nada los cálculos sobre beneficios o costos pueden escapar a esa ecuación.



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