Un estudio advirtió que la mitad de los adolescentes no distinguen información de publicidad en la web

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8 de cada 10 solo revisan la primera web que les aparece

La información está al alcance de un click. Está en las computadoras o incluso, más cerca, en los celulares. Sin embargo, el fácil acceso no está exento de riesgos. De hecho, los adolescentes porteños no son capaces de discernir cuán confiable es la procedencia de una información que obtienen de Internet.

De acuerdo a un nuevo relevamiento que presentó el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), sobre estudiantes de secundaria de la Ciudad de Buenos Aires, 8 de cada 10 eligen la primera página web que encuentran y no diferencian ni analizan la procedencia de la información.

El dato no sería alarmante por sí solo. Es sabido que los primeros resultados que arroja Google son los más clickeados. No obstante, hay un alto nivel de incomprensión. Al punto que la mitad no distingue entre publicidad e información en la web e incluso utilizan un anuncio como si se tratara de un contenido informativo.

“Cuando les preguntamos, los chicos son conscientes de que no logran distinguir intencionalidades porque no distinguir géneros es no tener en cuenta intencionalidades”, confirmó a Infobae Roxana Morduchowicz, coordinadora del estudio de Enacom. “Una de las respuestas que más surgió fue: ‘me doy cuenta pero lo uso igual”, agregó.

El peligro de las fake news y los contenidos no corroborados calan más hondo todavía en los jóvenes. 8 de cada 10 usan una sola página web: no comparan diferentes sitios. El 50% busca en el sitio web más conocido porque -piensan- que esa popularidad es autoridad suficiente para valerse como fuente confiable.

Cuando se les pidió a los chicos que dieran una definición de página web confiable, el 90% mostró dificultad. “Si está bien escrita, si no tiene errores ortográficos, si pone muchas cifras”, fueron algunas de las pobres definiciones que esbozaron.

“En un mundo donde sobreabunda información se genera, en realidad, más confusión”,  dijo Morduchowicz. “Necesitamos una escuela y una familia que enseñe. Hay riesgos muy fuertes en no comparar links porque lleva a no comprender hechos sociales. Es quedarse con un solo punto de vista”, continuó.

La realidad no es exclusiva de Buenos Aires. Situaciones similares se presentan en países más avanzados en alfabetización digital. En Estados Unidos, por caso, distintas encuestas muestran que 8 de cada 10 adolescentes creen todo lo que dice la web y la mitad considera a un tweet creíble si es que tiene una “buena foto”.

Un informe aún más extenso de International Evaluation Association, realizado sobre 140 mil estudiantes procedentes de 18 países, arrojó que solo el 2% de los alumnos secundarios sabe diferenciar en Internet las informaciones relevantes en las que puede confiar de las que no lo son. En el análisis pormenorizado, Corea del Sur, que ostenta el índice más elevado de adolescentes con esta capacidad crítica, llega a un escaso 5%.

“En todos los países, las redes sociales son la principal fuente de información para los jóvenes. Confían en sus contactos y comparten los contenidos que reciben”, remarca el informe de ENACOM. “Hay preocupación por la falta de competencias reflexivas respecto de la información que circula en Internet”, concluye.

Recomendaciones

Junto con los resultados de la encuesta, la ENACOM compartió un listado de diez acciones validado por la UNESCO para lograr búsquedas de información más confiables en la web:

1. Seleccionar las palabras que originarán la búsqueda de modo que sean lo más precisas y claras posibles.

2. No utilizar solo el primer link que aparece en el buscador.

3. Utilizar siempre más de un sitio web. Comparar lo que dice cada uno sobre el mismo tema.

4. Analizar si las páginas web pertenecen a instituciones o autores conocidos que existen en la realidad. Verificar su confiabilidad.

5. Identificar las fuentes que utiliza el texto. Reconocer si están autorizadas para hablar del tema.

6. No confundir cómo llegó la información (un amigo, un contacto) con la fuente originaria de la información.

7. Verificar las pruebas y evidencias que cita el texto para fundamentar sus ideas.

8. Prestar atención a los titulares que encabezan el texto. Analizar su relación con el texto que sigue a continuación.

9. Explorar las imágenes y videos que se incluyen. Analizar si han sido manipulados o sacados de contexto.

10. Utilizar y compartir solo los contenidos sobre los que se sabe con seguridad que son ciertos.

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