Un grupo de intelectuales peronistas le pidió a la oposición "estar a la altura y ser capaz de dialogar"

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Dirigentes de todos los sectores del peronismo

La última semana salió a la luz La Fragata, un grupo de intelectuales opositores, que se referencian con el kirchnerismo, el peronismo y la izquierda, que emitió un documento denominado “Estar a la altura” para presentarse en sociedad. En la carta, que lleva la firma de los 29 miembros del grupo, pidieron “dialogar para construir una oposición” y “construir una oposición para ganar”.

El flamante espacio compuesto por profesores universitarios, politólogos, filósofos y militantes políticos tiene un claro perfil opositor al gobierno de Mauricio Macri y a las políticas que lleva adelante su gestión. En el primer documento que publicaron dejaron de manifiesto la diferencias ideológicas y políticas con la gestión de Cambiemos, que fueron el principal motivo de la conformación del grupo.

Los intelectuales marcaron tres puntos centrales en la carta. En primer término, resaltaron la preocupación por las políticas del gobierno nacional, luego hicieron hincapié en la necesidad de fortalecer una oposición real a través del diálogo y de mecanismos que permitan formar una opción presidenciable competitiva en el 2019, y por último, señalaron la importancia de establecer estrategias y reglas de juego claras para definir el futuro de la oposición de cara a los próximos comicios.

Uno de los grupos de dirigentes que trabaja por la unidad del peronismo

“Subrayamos la necesidad de una oposición que sea capaz de dialogar, coordinar y vencer electoralmente a un oficialismo que construye un proyecto de país para pocos”, indicaron los integrantes de La Fragata, espacio que tomó ese nombre porque sus integrantes se reunían a debatir sobre las problemáticas políticas y económicas del país en un local de la calle Fragata Sarmiento.

“‘Estar a la altura’ significa ponerse de acuerdo en dos puntos medulares: hay que ser una oposición real, y hay que crear los mecanismos que permitan generar una fórmula presidencial competitiva. Estos mecanismos son los que suelen existir en los partidos políticos. Mecanismos que permiten dialogar entre competidores, acordar reglas de juego, dirimir disputas y definir qué va a suceder con los que ganan una interna y, sobre todo, con los que pierden”, indicaron.

En esa línea, señalaron que “los acuerdos programáticos más o menos detallados pueden ser importantes” y remarcaron que es muy “relevante permitir que los distintos sectores de la oposición expresen sus posiciones como les parezca mejor, de manera más ‘dura’ o más ‘flexible’ y, a su vez, que puedan hacerlo coordinando con otros sectores los mecanismos y reglas que permitan construir una oposición competitiva”.

El peronismo federal construye un esquema diferente al del kirchnerismo

“De aquí al 2019 pueden surgir varias candidaturas con voluntad de disputar electoralmente, además de los que ya se han manifestado en ese sentido. Tanto el FpV/kirchnerismo, Unidad Ciudadana, el Peronismo Federal, el Frente Renovador y otras corrientes y grupos del campo popular y democrático cuentan con mujeres y hombres capaces de ‘estar a la altura’ y ser candidatas y candidatos competitivos”, explicaron en uno de los párrafos del comunicado.

“Ya habrá tiempo, un tiempo electoral, para imponerse e imponer. Pero sin diálogo y acuerdos básicos sobre la forma de competir para ganar, las y los dirigentes no habrán estado a la altura de estas demandas y expectativas”, sostuvieron. Y agregaron: “Los dirigentes que no están a la altura de las demandas y expectativas de los hombres y mujeres de su pueblo, no están a la altura de su tiempo ni de la historia”.

En diálogo con Infobae, Nicolás Terreschuk, uno de los politólogos que firmó el comunicado, aseguró que meses atrás, cuando el grupo comenzó a juntarse, notaban la falta de diálogo entre los diferentes sectores que conforman la oposición. Esa mirada fue la que los llevó a pedir mayor flexibilidad y mejor relación entre las partes del “campo popular y democrático”, como identificaron al conjunto de la oposición.

Terreschuk reconoció que esa postura cambió en el último mes debido a la abrupta modificación de la coyuntura política. El aumento de tarifas, la crisis cambiaria y el pedido de financiamiento del gobierno nacional al FMI lograron establecer puntos en común entre los distintos sectores de la oposición.

Los intelectuales criticaron la dirección económica y política del gobierno de Mauricio Macri (Fabian Ramella)

“Empieza a aparecer el diálogo en el Congreso para acordar una postura en el proyecto que modera el aumento de tarifas; en la movilización del 25 de mayo se unieron en la calle gremios que pertenecen a la CGT y a la CTA; y en las ùltimas semanas comenzaron a entablar más conversaciones en el peronismo bonaerense. Son muestras claras de mayor diálogo”, sostuvo .

Los intelectuales también señalaron en la carta que las decisiones políticas de Macri generaron “la imprudente desregulación económica y financiera, la entrega de porciones del Estado a la clase empresarial, el progresivo vaciamiento del sistema previsional y el deterioro del mercado de trabajo, la caída de empleos industriales y el desplome de trabajos de calidad”.

“La crisis financiera de estos días y el ‘salvataje’ del FMI no solo tienen el amargo sabor de una historia repetida, sino que además agudizan los problemas de quienes menos tienen, empeorando las consideraciones populares sobre la marcha y el destino del país”, afirmaron.

 

El comunicado completo de La Fragata

Estar a la altura

Lo que diferencia a las y los dirigentes políticos que trascienden no es su ideología o su idea de la organización política. Lo que las hace y los hace distintos es estar a la altura de las circunstancias históricas que atraviesa su país. Y hoy recorren en amplísimos sectores de nuestra sociedad al menos dos temores: una aparente desorientación por parte de la dirigencia oficialista y, al mismo tiempo, una sensación de que quienes conducen el campo opositor no están a la altura del momento que vive la Argentina.

Creemos que la presente coyuntura política, ciertamente novedosa, tiene su origen en dos elementos. En primer lugar, no ha surgido de las dos últimas elecciones un único liderazgo opositor, pero sí se han perfilado algunos con legítimas aspiraciones. En segundo lugar, la supuesta certeza que muchas y muchos analistas tenían acerca de que Mauricio Macri se encaminaba a su reelección en 2019 se ha agrietado fuertemente a la luz de la imposición de un modelo económico excluyente que no logra resolver los grandes desafíos económicos y sociales de la Argentina.

La imprudente desregulación económica y financiera, la entrega de porciones del Estado a la clase empresarial, el progresivo vaciamiento del sistema previsional y el deterioro del mercado de trabajo –con aumento de la informalidad laboral, caída de empleos industriales y desplome de trabajos de calidad- son los frutos que tarde o temprano esperábamos.

La crisis financiera de estos días y el “salvataje” del FMI no solo tienen el amargo sabor de una historia repetida, sino que además agudizan los problemas de quienes menos tienen, empeorando las consideraciones populares sobre la marcha y el destino del país.

Ante la falta de opciones con capacidad de vertebrarse como alternativa de gobierno aparece en la sociedad argentina una sensación de zozobra, y en amplios sectores de nuestra comunidad un deseo de construcción de una oposición política con capacidad de modificar la realidad del país. ¿Qué sucede si en este contexto las y los dirigentes políticos no están a la altura? ¿Qué significa estar a la altura?

“Estar a la altura” no significa deponer diferencias estratégicas sobre la visión del país, estar de acuerdo en las tácticas hacia las futuras elecciones presidenciales, o pretender que no existan ambiciones personales. Pero sí tenemos la convicción de que “estar a la altura” significa ponerse de acuerdo en dos puntos medulares: hay que ser una oposición real, y hay que crear los mecanismos que permitan generar una fórmula presidencial competitiva.

Estos mecanismos son los que suelen existir en los partidos políticos. Mecanismos que permiten dialogar entre competidores, acordar reglas de juego, dirimir disputas y definir qué va a suceder con los que ganan una “interna” y, sobre todo, con los que pierden.

Los acuerdos programáticos más o menos detallados pueden ser importantes. Pero mucho más relevante es permitir que los distintos sectores de la oposición expresen sus posiciones como les parezca mejor (de manera más “dura” o más “flexible”). Y, a su vez, que puedan hacerlo coordinando con otros sectores los mecanismos y reglas que permitan construir una oposición competitiva.

El objetivo es claro: debemos dialogar para construir una oposición. Y construir una oposición para ganar.

Para decirlo de otro modo, se trata de evitar que se alcance el objetivo político del Gobierno: mantener dividida a la oposición y limitar su capacidad de coordinación.

Queremos decirlo claramente: este no es un deseo teórico. Esta es la demanda concreta que escuchamos de muchísimos compañeros, compañeras y ciudadanos independientes que, todos los días, en los locales partidarios, en los clubes de barrio, en las sociedades de fomento, en los comedores comunitarios, en las asambleas que resisten a los despidos en el INTI y en el CONICET, en las PYMEs a punto de cerrar, en los comercios que no pueden pagar las tarifas, en las marchas para resistir el ajuste previsional, repiten y claman: “¿qué va a hacer la oposición para detener este desastre?”

Son millones quienes hoy sufren las políticas del gobierno y millones también los que demandan una oposición eficaz. Ni siquiera hablamos aquí de “unidad”. Simplemente subrayamos la necesidad de una oposición que sea capaz de dialogar, coordinar y vencer electoralmente a un oficialismo que construye un proyecto de país para pocos.

De aquí a 2019 pueden surgir varias candidaturas con voluntad de disputar electoralmente, además de los que ya se han manifestado en ese sentido. Tanto el FpV/kirchnerismo, Unidad Ciudadana, el Peronismo Federal, el Frente Renovador y otras corrientes y grupos del campo popular y democrático cuentan con mujeres y hombres capaces de “estar a la altura” y ser candidatas y candidatos competitivos.

Quienes firmamos este documento tenemos preferencias variadas entre estas corrientes opositoras ancladas en el amplio campo popular y democrático. Votaremos a quien más nos interpele en una gran PASO y luego apoyaremos a quien gane en esa interna en una elección general. Y creemos que la gran mayoría de la ciudadanía está dispuesta a hacerlo también.

En otras palabras: al mismo tiempo que se demanda a las y los dirigentes que abran una instancia de negociación y diálogo para acordar mecanismos de competencia, hay un grupo muy grande de ciudadanas y ciudadanos que también ofrece su propio compromiso. Creemos que a nivel de las y los militantes y simpatizantes del campo nacional, popular y democrático existe un fuerte sentimiento de respaldar una opción opositora, aún si no es la que más se acerca al espacio que circunstancialmente cada uno ocupa o prefiere.

Desde nuestro lugar vamos a enriquecer los debates necesarios al interior del campo opositor que nos ayuden a proyectar nuestros valores históricos al futuro ¿Qué es y cómo se impulsa la justicia social en la actualidad? ¿Cómo se promueve una economía inclusiva, federal e integrada? ¿Qué significan hoy una educación y una salud de calidad para nuestro país? ¿Qué implica la integración de nuevas tecnologías en el mundo del trabajo? ¿Cómo construimos una institucionalidad que promueva la protección social de cara a las próximas décadas? ¿Cómo delineamos nuevas instituciones que permitan dirimir los conflictos sociales para emprender un camino hacia el desarrollo sostenido? ¿Cómo dotamos a Argentina de mayor capacidad para ejercer sus decisiones de manera soberana?

Ya habrá tiempo, un tiempo electoral, para imponerse e imponer. Pero sin diálogo y acuerdos básicos sobre la forma de competir para ganar, las y los dirigentes no habrán estado a la altura de estas demandas y expectativas.

Y las y los dirigentes que no están a la altura de las demandas y expectativas de los hombres y mujeres de su pueblo, no están a la altura de su tiempo ni de la historia.

Buenos Aires, mayo de 2018.

Grupo Fragata

MARÍA ESPERANZA CASULLO, SEBASTIÁN ETCHEMENDY, MARCELO LEIRAS, ABELARDO VITALE, NICOLÁS TERESCHUK, ANA CASTELLANI, GERMÁN LODOLA, PAULA CANELO, SERGIO DE PIERO, JORGE BATTAGLINO, JUAN MANUEL OTTAVIANO, FERNANDO PEIRANO, SOL PRIETO, ESTEBAN KIPER, JUAN O´FARRELL, NATALIA ARUGUETE, MARCOS SCHIAVI, ARIEL LIEUTIER, FERNANDO MELILLO, JUAN CUATTROMO, GERARDO ADROGUÉ, NICOLÁS FREIBRUN, MARTÍN ASTARITA, MANUEL SOCÍAS, MARTÍN PLOT, ANDRÉS TAVOSNANSKA, PABLO GARIBALDI, MARCELO MUÑIZ, FABIANA RUBINSTEIN.

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