Hace muchos años se acostumbraba a defender el honor en serio. Se elegían dos sables y dos padrinos y a veces la cuestión no eran los sables sino los “pistolazos”

“Sablazo” o “pistolazo” el honor siempre se defendía a muerte.

¿Qué es el honor? Cabe la pregunta porque ya no sabemos a veces si la gente sabe lo que significa esa palabra profunda. El honor son los sentimientos profundos de una persona que heridos constituyen un verdadero agravio a su persona. Son casi un acto de “destrucción” del ser más íntimo  de otra persona y/o aun de uno mismo.

Hay situaciones de la vida en que las ofensas que creemos producimos en los otros no solo alcanzan  a estos sino que nos alcanzan a nosotros mismos. Hieren la más íntimo no solo del otro ser sino de nuestro propio ser. Hasta hacerlo constituye un agravio a nuestros propios intereses.

Hay sentimientos confundidos. Hay un sentimiento  de que no es necesario recuperar eso “íntimo perdido” por el exabrupto de la intolerancia y del agravio a uno mismo y las partes resuelven  o resolvían -hoy parecería que no hace falta- algo muy profundo que entendemos esta unido a la “dignidad personal”

Dos sables y dos testigos como decía Sarmiento. El sable para defender el honor que se creía perdido u herido.

La perdida de estos valores ha marcado de manera significativa en la decadencia social  y moral de los argentinos

Dr. Francisco Bènard

Abogado, Periodista, Escritor y Poeta.

 

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