Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Duke descubrió que el cannabis tiene la capacidad de afectar los genes tanto en los roedores machos como en los seres humanos.

Dos vías que son alteradas por el consumo regular de la marihuana.

Uno impactaba en la capacidad de los órganos de crecer y la otra está relacionada con la capacidad del cuerpo para combatir el cáncer y los tumores.

Los hallazgos se suman a una gran cantidad de evidencia científica relacionada con el cannabis y nuestros sistemas reproductivos.

El trabajo se hizo en dos partes, en la primera se analizó el esperma de las ratas a las que se les había administrado THC frente a las que no habían estado expuestas.

Luego, estudiaron el esperma de dos grupos de hombres: uno compuesto por fumadores semanales y un grupo de control que había fumado marihuana muy pocas veces, y nunca en el último año.

En ambos casos, se detectaron variaciones en el esperma entre los dos grupos, lo que plantea dudas sobre si el consumo de cannabis puede afectar a las generaciones siguientes.

Pero no todos los experimentos científicos que se han llevado a cabo han determinado que el daño sea perjudicial para la vida sexual. Una encuesta de 60,000 personas encontró que las mujeres que consumen cannabis reportaron haber tenido un 34% más de sexo, mientras que los hombres reportaron tener un 22% más de sexo que sus contrapartes que no consumen marihuana.

Michael Baggio, economista de la Universidad de Connecticut y sus coautores Alberto Chong y David Simon analizaron los datos descubiertos donde las tasas de natalidad locales a menudo aumentan en lugares donde se han implementado leyes de marihuana medicinal.

Muchos usuarios de lubricantes de cannabis han informado que la sustancia es una bendición para sus vidas sexuales y ciclos menstruales.

Algunos médicos prescriben el uso de cannabis para pacientes que experimentan dificultades en su vida sexual.