sábado, abril 20, 2019
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La policía no deseó tomarle la demanda a la joven agredida por la mafia de los taxis

Katherine Fleury vivió el último día de la semana una madrugada que jamás olvidará. Fue atacada por taxistas que pensaban que la joven iba a viajar en Uber, la popular aplicación de transporte empleada por millones de personas en el mundo entero.

A este conjunto mafioso se los conoce como Caza-Uber: son choferes que se atribuyen un poder de policía que ninguna ley les dio para romper autos y herir a trabajadores. Lo paradójico del caso es que Katherine, de dos años, no tenía previsto trasladarse en UBER. El auto que la aguardaba sobre Avenida del Libertador era el de su esposo, un hombre que jamás estuvo vinculado a la aplicación ni trabajó en el ámbito del transporte.

En el vídeo publicado por Katherine en redes sociales y difundido por Infobae, se puede ver una parte de la agresión. Lo que no quedó registrado es lo que sucedió después, cuando llegó la Policía tras el llamado de la pareja.

Llegaron 5 efectivos, preguntaron qué había pasado y se fueron a charlar con las personas que nos atacaron. Después me afirmaron que si no tenía marcas o bien lesiones no me convenía hacer la demanda y me hicieron una recomendación: ‘Andá a gozar de la noche'”, narró la joven agredida en diálogo con este medio.

Matías Tarantini, uno de los atacantes (@VoyEnUBER)
Matías Tarantini, uno de los atacantes (@VoyEnUBER)

Desorientados por la inacción policial, la pareja se fue del sitio sin poder hacer la demanda ni firmar ningún acta. Decidieron propagar el ataque en redes sociales y consiguieron una veloz reacción: uno de los atacantes los comenzó a conminar por Fb.

“Si no sacás la publicación, mañana hablaré con mi letrado. Es un delito lo que hacés”. El mensaje procedía de Matías Alejandro Tarantini, el hombre de musculosa violeta con un escudo de River que quedó registrado en la grabación.

El “apriete” no hizo más que impulsar a Katherine a contar lo que había vivido en pleno distrito de Palermo. “Delito es lo que hiciste vos, hablá cuanto quieras. ¿Aún te da la cara para escribirme? Esta puta va a tomar cartas en el tema”, respondió.

La oración fue una reacción a los insultos que había recibido horas ya antes. Es que cuando la joven se aproximó a su marido y le dio un beso en la mitad de la tensión, los atacantes comenzaron a atacarla verbalmente: “Mirá lo puta que sos, le das un beso para simular que es tu novio”.

La ¿intervención? policial quedó asentada en registros oficiales. A las 3:29 del domingo, un móvil llegó a la intersección de Libertador y Bullrich y dialogó con los protagonistas del accidente. Fuentes de la Policía de la Urbe aseguraron que los oficiales comenzaron actuaciones con un acta caratulada “amenazas y lesiones” y le dieron intervención al fiscal penal contravencional y de faltas n° cuatro, Norberto Brotto, quien decidió no darle impulso a la investigación pues la denunciante no concurrió a la seccional.

Frente a la indignación popular que produjo el caso, una funcionaria de la Segregaría de Transporte se comunicó con las víctimas del ataque. Les afirmaron que iban a tomar cartas en el tema con los taxistas que aparecen en el vídeo. En el gobierno porteño reconocen que trabajan en el tema para sancionar a Tarantini. El año pasado adoptaron una medida afín con un taxista que fue condenado por atacar a un conductor de Cabify, otro servicio moderno de transporte muy popular.

A la par, el subsecretario de Justicia porteño, Hernán Najenson, residió una demanda a fin de que se investigue el caso. “A partir de los hechos contados como el vídeo publicado, puede advertirse que existen distintos hechos que podrían resultar pasible de subsunción típica“, subscribió.

Tarantini es un enorme deudor de la administración porteña: amontona multas impagas por mal estacionamiento, maniobras peligrosas, exceso de velocidad, evasión de peajes, y hasta por manejar hablando por celular. Un cúmulo de infracciones preocupante para un profesional del transporte.

El ataque sirvió para finiquitar de confirmar una sospecha. La mafia de los taxis tiene una base ilegal de inteligencia donde se asientan arbitrariamente las patentes de los autos previsto de trabajar para Uber o bien Cabify. De este modo fue que nació la confusión con el vehículo. Meses atrás, un taxista lo cruzó en la calle y lo confundió con un UBER por el hecho de que en el asiento de atrás viajaba su pareja. Lo que no observó el atacante es que a la vera de Katherine iban sus 2 hijas en las sillas normativas. Desde ese primer percance, se sucedieron otros hechos, mas ninguno como el del domingo.

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