Justin Trudeau, contra las cuerdas: de presidente “celebrity” a un escándalo inédito en Canadá


Justin Trudeau, un líder con una imagen cuidadosamente construida, en medio de un escándalo inesperado
Justin Trudeau, un líder con una imagen cuidadosamente construida, en medio de un escándalo inesperado

Justin Trudeau no es un político cualquiera. Desde 2015, cuando impulsó el triunfo del Partido Liberal en Canadá y pasó a ser el primer ministro de un país que suele pasar desapercibido, irrumpió como una de las figuras más llamativas de la política global.

Joven, atractivo, espontáneo e informal, se parece más a una celebridad que a un jefe de gobierno canadiense. Sus posturas liberales, como la defensa del derecho al aborto y de la despenalización del consumo de drogas, y sus habituales incursiones en la Marcha del Orgullo LGBTIQ, lo volvieron especialmente popular entre los jóvenes.

Auténtico o impostado, no hay dudas de que Trudeau es el alumno perfecto de los profesionales del marketing político. Pero la imagen que con tanta destreza construyó a lo largo de los años quedó inesperadamente manchada por un escándalo que explotó como una bomba en el centro de su gobierno.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau durante una conferencia de prensa este jueves en Ottawa (REUTERS/Patrick Doyle)
El primer ministro canadiense Justin Trudeau durante una conferencia de prensa este jueves en Ottawa (REUTERS/Patrick Doyle)

Jody Wilson-Raybould, la primera fiscal general de origen indígena en la historia de Canadá, fue desplazada del cargo el 14 de enero. En una extraña movida, Trudeau la puso al frente del Ministerio de Asuntos de Veteranos. Su renuncia el 12 de febrero destapó la crisis, que se mantenía oculta.

La prensa canadiense reveló entonces que el motivo de su cambio de rol y de su posterior salida del gabinete fueron las presiones de Trudeau y de su círculo de confianza para que salve de ir a juicio a SNC-Lavalin, una de las mayores empresas constructoras del país. La firma tenía abierta una causa por sobornar a funcionarios de Muammar Gaddafi entre 2001 y 2011 para conseguir contratos en Libia.

SNC-Lavalin propuso a la Fiscalía pagar una multa a cambio de evitar el proceso, que podría conllevar la prohibición de hacer obras para el Estado por una década. Trudeau quería aceptar el trato, pero Wilson-Raybould se negó.

Jody Wilson-Raybould, la ex fiscal general de Canadá que puso en aprietos a Trudeau (Reuters)
Jody Wilson-Raybould, la ex fiscal general de Canadá que puso en aprietos a Trudeau (Reuters)

Tras la difusión del caso, la ex funcionaria fue citada a declarar el 27 de febrero ante el Parlamento por la oposición conservadora. “Durante cuatro meses, de septiembre a diciembre (de 2018), experimenté un intento consistente y sostenido por parte de muchas personas del gobierno para que interfiriera políticamente (…), en un esfuerzo inapropiado para asegurar un acuerdo de enjuiciamiento diferido para SNC-Lavalin”, contó la ex ministra.

“El caso está recibiendo una atención significativa en Canadá. Pasó de ser un tema de conversación entre los comentaristas y las clases politizadas, a introducirse en la conciencia de los votantes regulares, que usualmente no prestan una atención cercana a la política”, explicó R. Paul Wilson, profesor del Programa de Gestión Política de la Universidad Carleton, consultado por Infobae. “Estos hechos constituyen, por mucho, el mayor desafío para el gobierno liberal y para el primer ministro desde 2015“.

Andrew Scheer, líder del Partido Conservador, pidió la dimisión de Trudeau y la apertura de una comisión investigadora. La crisis se agravó este lunes, con la renuncia de Jane Philpott, ministra de Presupuesto. Aliada de Wilson-Raybould, dijo que ya no confiaba en el gobierno. A estas salidas se sumó la de Gerald Butts, mejor amigo y principal asesor de Trudeau, apuntado por ser uno de los que quisieron condicionar a la ex fiscal general.

Trudeau junto a la ex ministra de presupuesto Jane Philpott, segunda en renunciar (REUTERS/Patrick Doyle/archivo)
Trudeau junto a la ex ministra de presupuesto Jane Philpott, segunda en renunciar (REUTERS/Patrick Doyle/archivo)

El primer ministro dio este jueves una conferencia de prensa en la que rechazó haber ejercido una “presión inapropiada”, aunque reconoció errores que erosionaron la confianza en su gobierno. Y defendió su gestión para preservar puestos de trabajo, ya que SNC-Lavalin emplea a unas 9.000 personas en el país.

“El testimonio de Wilson-Raybould fue especialmente potente porque es una mujer indígena —continuó Wilson—. Trudeau construyó buena parte de su marca personal como feminista y defensor de la diversidad, lo que demostró en su compromiso de formar un gabinete con equilibrio de género. Sin embargo, negó la caracterización de los hechos de Wilson-Raybould, insistiendo en que no la presionó, y dijo que si bien ella dio ‘su verdad’, hubo un simple desacuerdo en la interpretación de los eventos. Muchos sintieron que rechazar sus declaraciones de esa manera no era consistente con su discurso feminista”.

El alcance de esta tormenta es aún imprevisible. Pero llegó en el peor momento, a escasos meses del comienzo de la campaña electoral para los comicios generales de octubre. Está claro que, si se prolonga y suma nuevos episodios, puede comprometer seriamente las chances de reelección de Trudeau.

La caída en la imagen personal de Trudea tras la crisis
La caída en la imagen personal de Trudea tras la crisis

La construcción de la marca Trudeau

Trudeau es un personaje de la escena pública canadiense desde mucho antes de llegar al poder. Es el hijo mayor de Pierre Trudeau, primer ministro durante 15 años en los 70 y en los 80, y Margaret Sinclair, que tras un escandaloso divorcio tuvo parejas célebres, como el senador estadounidense Ted Kennedy, el actor Jack Nicholson y Ron Wood, miembro de los Rolling Stones.

Tras estudiar literatura, educación e ingeniería ambiental en la universidad, trabajó algunos años como docente. Se empezó a hablar mucho de él en 2000, cuando a los 28 años dio un discurso de alto impacto en el funeral de Estado de su padre.

Justin Trudeau posa sin ropa en una sesión de fotos antes de ser primer ministro
Justin Trudeau posa sin ropa en una sesión de fotos antes de ser primer ministro

Su rostro se hizo más conocido en 2007, por su papel actoral en The Great War, una serie documental sobre la participación canadiense en la Primera Guerra Mundial. Interpretó a un ancestro suyo que murió en combate en una recordada batalla en Bélgica.

Al año siguiente comenzó oficialmente su carrera política en el Partido Liberal. Se presentó como candidato y obtuvo una banca en la Cámara de los Comunes en representación del condado de Papineau, en la provincia francófona de Quebec. Necesitó apenas cinco años para ganar el liderazgo de una fuerza que estaba devastada, con sólo 34 bancas sobre 338.

Fragmentos de la participación de Trudeau en la serie documental The Great War

En 2015, a los 43 años, presentó su candidatura como primer ministro y revolucionó la política canadiense. Estrenó su postulación participando del Festival del Orgullo de Vancouver, algo impensable para un político tradicional. Obtuvo una amplia victoria que le permitió al Liberalismo recuperar la mayoría y el gobierno.

“Durante las elecciones, Trudeau se presentaba como alguien que iba a guiar a la política canadiense hacia una nueva era, de positividad, apertura y transparencia. Con esto marcó distancia de gobiernos previos, que adoptaron un abordaje muy centralizado y controlado de la comunicación política. Trudeau ha estado reforzando este mensaje a lo largo de todo su mandato”, dijo a Infobae Vincent Raynauld, profesor de comunicación política en el Emerson College de Boston.

Trudeau fue el primer máximo gobernante canadiense en participar en un desfile por el orgullo gay (AP)
Trudeau fue el primer máximo gobernante canadiense en participar en un desfile por el orgullo gay (AP)

Desde que asumió buscó mostrarse como un dirigente distinto. La medida más fuerte que tomó en ese sentido fue la legalización de la tenencia de marihuana para uso recreativo. Pero más allá de las políticas, el cambio más grande fue en los gestos, algunos ciertamente extravagantes.

Un ejemplo son las coloridas medias infantiles que usa habitualmente en reuniones del más alto nivel. En la cumbre del Foro Económico Mundial, en Davos, fue el centro de atención por estar vestido con un traje impecable, debajo del cual asomaban calcetines con el rostro de Chewbacca, el icónico personaje de Star Wars.

Otra muestra son los disfraces. En la celebración de Halloween de 2017 fue a trabajar caracterizado como Clark Kent, el alter ego de Superman. Antes se había disfrazado de Han Solo. Claro que también fue criticado por su vestimenta. Sobre todo por las supuestas prendas tradicionales que se puso durante un viaje oficial a India, considerado un exceso en su intento de mostrar respeto por la cultura local.

Justin Trudeau con traje formal y medias de Chewbacca en una reunión con Christine Lagarde en Davos
Justin Trudeau con traje formal y medias de Chewbacca en una reunión con Christine Lagarde en Davos

La corrosión de una imagen cuidadosamente construida

“Este escándalo afecta los pilares de la imagen de Trudeau —dijo Raynauld—. Por ejemplo, pone en cuestión los principios de apertura y transparencia de su gobierno. Definitivamente, esto es un problema para la percepción pública del primer ministro“.

A pesar de que es pronto para medir el impacto total del caso SNC-Lavalin, Trudeau ya está sufriendo la consecuencias. En diciembre, el 42% de los canadienses aprobaba su gestión y un 39% la reprobaba, según una encuesta de la consultora Abacus Data. En el primer sondeo de marzo, quienes lo rechazan pasaron a representar el 48%, y quienes lo apoyan descendieron al 34 por ciento. Una brecha a favor de tres puntos se convirtió en una en contra de 14.

“Hasta el momento, los canadienses no han reaccionado bien ante la controversia. Los liberales ahora están detrás de los conservadores en intención de voto y los índices de aprobación del gobierno cayeron sustancialmente. Casi el 40% de las personas están inclinadas a pensar que el primer ministro tendría que renunciar”, dijo a Infobae David Coletto, CEO de la consultora Abacus Data.

Trudeau junto a su hijo Hadrien, disfrazado en Clark Kent en las celebraciones de Halloween en Ottawa (REUTERS/Chris Wattie)
Trudeau junto a su hijo Hadrien, disfrazado en Clark Kent en las celebraciones de Halloween en Ottawa (REUTERS/Chris Wattie)

El golpe sobre su imagen personal fue especialmente fuerte. En diciembre el 44% tenía una mirada positiva de él, frente a un 37% que tenía una negativa. En la última encuesta, quienes opinan bien del primer ministro descendieron al 33%, y aquellos que no treparon al 46 por ciento. Un margen favorable de siete puntos pasó a ser desfavorable por 13.

La marca Trudeau ha sido afectada por estos eventos, porque dejó de ser un lienzo blanco en el que cualquiera podía proyectar sus sueños. Gobernar es un duro trabajo y su imagen tiene que ajustarse a esa difícil realidad. Le ocurrió a Barack Obama, que pasó de ser un candidato esperanzador a un presidente trabajador, pero que seguía siendo cálido y sonriente. Lo mismo sucederá con Trudeau”, afirmó Mireille Lalancette, profesora de comunicación política de la Universidad de Quebec en Trois-Rivières, en diálogo con Infobae.

Trudeau junto a su familia, vestidos con ropa tradicional india durante una visita oficial en febrero de 2018 Public Relations Office Govt. Of Punjab via AP)
Trudeau junto a su familia, vestidos con ropa tradicional india durante una visita oficial en febrero de 2018 Public Relations Office Govt. Of Punjab via AP)

Un quiebre en el escenario electoral

“El tiempo dirá si este escándalo impacta negativamente sobre las perspectivas electorales de Trudeau —dijo Raynauld—. Sospecho que le costará ajustar su imagen. Estoy convencido de que sus oponentes usarán lo que pasó como una herramienta para cuestionar su integridad, sus principios y sus acciones. Van a atacar su marca, que ha sido un importante instrumento de movilización y persuasión en estos cuatro años”.

El 21 de octubre se renovará la totalidad de la Cámara de los Comunes de Canadá. El Partido Liberal necesita mantener 170 de sus 180 escaños para conservar la mayoría. Si no, las posibilidades de Trudeau de continuar como primer ministro dependerán de un difícil proceso de negociación.

“Esta controversia le hizo mucho más difícil el camino hacia la reelección —dijo Coletto—. Necesitará reconstruir la confianza. Pero aún no sabemos cuánto impactará esto en la decisión final de los electores al momento de votar. Octubre está lejos y hay muchos factores que pueden terminar siendo más decisivos”.

La evolución de la intención de voto para el Partido Liberal (rojo) y para el Partido Conservador (azul) antes y después del escándalo
La evolución de la intención de voto para el Partido Liberal (rojo) y para el Partido Conservador (azul) antes y después del escándalo

En diciembre de 2018, según los números de Abacus Data, el escenario era de empate técnico con una levísima ventaja para los liberales, que sumaban 35% de intención de voto frente a 34% de los conservadores. La crisis cambió la ecuación. Ahora, el partido de Andrew Scheer está arriba con 36%, frente a 30% del oficialismo.

“Es imposible saber cuáles serán las implicancias en las elecciones. Podrían pasar muchas cosas y no habría que subestimar a Trudeau. Lo más importante a considerar es que en este momento existe una pequeña posibilidad de que el primer ministro no sea el candidato del Partido Liberal en las elecciones, algo impensable antes de este escándalo”, dijo a Infobae Alex Marland, profesor de ciencia política de la Universidad de Newfoundland.

Andrew Scheer, líder del Partido Conservador, principal contrincante de Trudeau (Reuters)
Andrew Scheer, líder del Partido Conservador, principal contrincante de Trudeau (Reuters)

De todos modos, en los últimos días la crisis mostró signos de que podría estar cediendo. Tras la salida de Philpott, Trudeau asistió a un acto acompañado por todo el gabinete. Fue una señal de respaldo importante, que alejó los rumores de renuncias en cadena.

Nadie espera que el primer ministro vaya a dimitir o a llamar a elecciones anticipadas. Si mantiene la confianza del resto de los ministros, puede que logre detener el declive. En mi opinión, sería esencial empezar por asumir la responsabilidad por lo sucedido y mostrar arrepentimiento, en vez de menospreciar las preocupaciones de sus ex funcionarias. Es imposible saber si eso será suficiente. El peligro en estos casos es qué información puede surgir después. Tal vez no haya nada más. Pero quizás surja una bomba”, concluyó Wilson.

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