El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó unánimemente la petición de la Asociación Civil Usina de Justicia para ser parte de las organizaciones civiles registradas en el organismo.

“A pesar de vivir en la zona más violenta del globo, somos la primera organización de la sociedad civil en ingresar con esta temática a la OEA“, afirmó a Infobae la directiva de la asociación, Diana Cohen Agrest.

Usina de Justicia se creó en 2014 mas empezó a gestarse 3 años ya antes, cuando el hijo de la filósofa Cohen Agrest fue asesinado por un criminal que se hallaba en libertad condicional.

Ezequiel Agrest, de veintiseis años, murió el ocho de julio de dos mil once en una entradera cuando procuró proteger a una compañera de estudios en su casa del distrito porteño de Caballo.

Tras el juicio, al asesino de Ezequiel, Sebastián Cenagal -hijo de un ex- policía de la Federal- que en dos mil trece fue condenado a uno años de cárcel por la muerte del joven estudiante, Cohen Agrest creó Usina de Justicia para asistir a las familias de las víctimas de delitos a conseguir “una justicia justa”.

Entre sus primordiales objetivos, la asociación busca “proteger, fomentar los derechos y estimular la participación de las víctimas en el proceso penal y en la ejecución de las penas; regular políticas públicas con autoridades nacionales y provinciales para prosperar la prevención de conductas delictivas graves; y contribuir al acompañamiento de las víctimas de homicidios, mediante la cooperación interinstitucional y el suministro de recursos útiles”.

Gracias a un trabajo incesante y calificado, Usina ha conseguido transformarse en un referente nacional en materia de defensa de las víctimas del delito y ahora su expertise trascenderá nuestras fronteras.

Cabe apuntar que la asociación no está integrada únicamente por familiares de víctimas de la violencia delictiva: asimismo son parte activa abogados, jueces, sicólogos, comunicadores y otros profesionales sensibilizados por un flagelo al que los consecutivos gobiernos no consiguen poner freno.

En este sentido, la asociación ha venido a completar un vacío en materia de asistencia a las víctimas y ha aportado al discute público sobre la problemática de la seguridad, tanto desde el punto de vista precautorio como punitivo.

El año pasado, la asociación participó por vez primera de un encuentro de la OEA mas en calidad de convidada.

Hoy ya somos una de las trescientos organizaciones registradas de la sociedad civil de toda América, y vamos nuevamente a la OEA en el primer mes del verano”, apuntó Diana Cohen.

La Asociación festejó la nueva en un comunicado en el que se lee: “Usina de Justicia termina de ser aprobada por el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos. Todos los países de la zona unánimemente votaron de forma positiva nuestra incorporación como miembro de la Sociedad Civil de este organismo internacional. Buscamos consagrar los Derechos de las Víctimas en todo el continente americano. Combatimos por una Zona más segura y libre de violencia y también impunidad.”

Desde la OEA resaltaron la relevancia “de poder contar con su progresivo interés de acrecentar y continuar robusteciendo los mecanismos de colaboración entre las organizaciones de la sociedad civil y los Estados Miembros de la OEA”.

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