El acontecimiento “Menos Mitos, más datos” se hizo en el Centro Cultural de la Ciencia
El acontecimiento “Menos Mitos, más datos” se hizo en el Centro Cultural de la Ciencia

El campo de servicios basados en el conocimiento (SBS) en el como se resalta el área de software y servicios informáticos, tuvo un enorme desarrollo en América Latina. Esto implica mayores ingresos y ocasiones laborales. Ocasiones de las que muchas mujeres quedan excluidas debido a las brechas de género que se dan en el acceso a la ciencia y tecnología, conforme se recalcó en el informe presentado el día de hoy por Chicas en Tecnología y el Intal BID, en el marco del acontecimiento Menos mitos, más datos, que se hizo en el Centro Cultural de la Ciencia, en la ciudad de Buenos Aires.

En la Argentina el área de SBS representa un seis con seis por ciento del PBI del país. El ámbito produce empleo para uno con tres millón de personas (cuatro,2 por ciento de los que son asalariados). Además de esto, es el cuarto complejo exportador del país, con más de USD dos mil novecientos millones registrados en el primer semestre de dos mil dieciocho. Por su parte, el subsector de software y servicios informáticos medró a una tasa anual acumulativa del uno,1 por ciento .

Sin dudas es un ámbito donde, en contraste a lo que sucede en otras áreas, hay ocasiones de desarrollo. Ahora bien: para acceder a muchas de esas ocasiones resulta preciso contar con una formación académica conveniente. Y acá es donde empiezan a dividirse las aguas.

La desigualdad en la educación

En el sistema universitario hay una brecha de género en el ingreso y egreso de las estudiantes de las disciplinas CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en la Argentina.

Cecilia Lavena, asesora especialista en género, compartió los datos y testimonios recogidos para hacer el informe efectuado por Chicas en Tecnología y el Intal BID
Cecilia Lavena, asesora especialista en género, compartió los datos y testimonios recogidos para hacer el informe efectuado por Chicas en Tecnología y el Intal BID

Entre dos mil diez y dos mil dieciseis hubo un tres por ciento de mujeres como estudiantes en estas disciplinas, en la medida en que los hombres representaron el sesenta y siete por ciento del total. Y particularmente en el caso de las carreras con titulación en Ingeniería, la proporción de las mujeres es del dos por ciento al paso que la de los varones alcanza al setenta y siete por ciento .

En cuanto a los postgrados en CIT, la proporción de mujeres egresadas aumentó un uno por ciento , en la medida en que en el caso de los hombres esta tasa llegó al cuatro por ciento .

¿Por qué razón estas diferencias? “La mayor parte de las mujeres que se forma en CTIM encara barreras en lo que se refiere a sus elecciones. Estas se fundamentan en estereotipos familiares y sociales, y se presentan ya antes de escoger una carrera y a lo largo de su realización”, se resalta en el informe.

“Se les afirman a las mujeres que son carreras para hombres o bien que no son buenas en matemáticas”, examinó Cecilia Lavena, asesora especialista en género, a lo largo de la presentación.

Entre dos mil diez y dos mil dieciseis hubo un tres por ciento  de mujeres como estudiantes en disciplinas CIT, en la medida en que los hombres representaron el sesenta y siete por ciento  del total
Entre dos mil diez y dos mil dieciseis hubo un tres por ciento de mujeres como estudiantes en disciplinas CIT, en la medida en que los hombres representaron el sesenta y siete por ciento del total

Esos estereotipos, fosilizados en la sociedad, vinculan a las mujeres con destrezas para las ciencias sociales o bien blandas. Se acostumbra a opinar que los hombres son mejores para las disciplinas técnicas o bien los números. Y lo que se repite una y mil veces (desde la palabra y desde conductas) se consolida.

En sicología esto es conocido como el efecto Pigmalión o bien la premonición autocumplida: las esperanzas que tengan los enseñantes, los directivos en una organización y la sociedad normalmente con relación a un conjunto de personas acaban determinando el activar de ellos.

Estos estereotipos se pueden ver plasmados, diariamente, en los comentarios que circulan en las redes sociales o bien los que dejan muchos lectores al pie de las notas periodísticas. En el panel que compartieron María Guillermina D’Onofrio y María Victoria Tignino, las dos miembros del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, compartieron, a través de unas láminas proyectadas en la pared, ciertos de esos dichos sexistas que se ven diariamente.

“Hay pocas mujeres pues tienen el cerebro más muchacho” o bien “es un tema de capacidad, no de género”, fueron ciertos comentarios que se leyeron en la pantalla. Otros se centraban en la apariencia física de una estudiosa citada en una nota.

Esos estereotipos conjuntamente con prácticas educativas recias acaban siendo las primordiales barreras de participación en el campo de las ciencias y la tecnología. De ahí que, tal y como se mantuvo a lo largo de la presentación de este acontecimiento, hay mucho por hacer para estimular la participación de pequeñas y mujeres en estos campos.

Teniendo en cuenta el potencial que existen en el segmento, resulta esencial promover la inclusión y participación en estas disciplinas. En lo que respecta muy puntualmente a la mujer, donde persiste una brecha salarial grande respecto, es esencial promover el ingreso a educación técnica y al mercado de la tecnología y la ciencia, para igualar ocasiones con los hombres.

Las brechas en el trabajo

En el campo laboral, las mujeres expresan contrariedades para superar “el techo de cristal”, de esta forma se llaman a las barreras invisibles que aparecen cuando las mujeres empiezan a medrar en la estructura. Son barreras en el avance de su carrera, contrariedades tácitas que van brotando cuando se aproximan cara la cúspide.

Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología y también Innovación Productiva de la Nación
Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología y también Innovación Productiva de la Nación

Las diferencias muy frecuentemente se sienten desde el instante de la entrevista laboral donde la apariencia física, a veces, semeja ser determinante en el momento de lograr un puesto.

“En el campo de trabajo, las chicas son las que sirve el café o bien abren la presentación del powerpoint a fin de que el hombre exponga”, ejemplarizó Lavena.

Para igualar las condiciones de desarrollo desde ciertos campos se sugiere contemplar una licencia por paternidad de 3 meses, o sea de exactamente la misma extensión que tienen las mujeres por maternidad. En verdad hay múltiples O.N.G. que en el país mantienen esto y han presentado ideas en el Congreso a fin de que se produzca un cambio en este sentido.

Las diferencias se aprecian en el campo educativo y laboral (Chicas en Tecnología).
Las diferencias se aprecian en el campo educativo y laboral (Chicas en Tecnología).

Esto es considerado justo pues le deja al hombre asimismo estar más presente a lo largo de los 3 primeros meses de vida de su hijo, y se reconoce que tiene un rol igualmente esencial en la crianza del pequeño. Por su parte, asimismo busca igualar las condiciones de trabajo. Si esto empieza a incorporarse, difícilmente una mujer deba sentir que su maternidad es un obstáculo en su desarrollo laboral. Seguramente no deba enfrentar, a lo largo de la entrevista laboral, el interrogante sobre sus deseos de ser madre o bien la cantidad de hijos que tiene como “un filtro”.

Un desnivel en reparación

En primer sitio es esencial reconocer que las brechas existen. Para solucionar un inconveniente primero hay que reconocerlo y eso ya ocurre. Conforme con Latinobarómetro, un sesenta y seis por ciento de los ciudadanos de Latinoamérica reconoce que hay tensiones o bien enfrentamientos “fuertes” o bien “realmente fuertes” entre hombres y mujeres. Y entre dos mil diez y dos mil diecisiete, la visualización de estos enfrentamientos medró uno puntos, de cuatro por ciento a cinco por ciento

En segundo sitio hay que empezar a instrumentar herramientas para, por una parte, dejar a un lado lo cortes que acaban excluyendo a las mujeres de la ciencia y tecnología; y por el otro, empezar a producir actividades que procuren favorecer el interés y aprendizaje de estas disciplinas.

La gran oferta de talleres y cursos que brotaron en el último tiempo son un claro ejemplo de este género de prácticas. Desde Chicas en Tecnología, por servirnos de un ejemplo, se ofrecen capacitaciones que apuntan a adolescentes en la secundaria.

A nivel laboral, asimismo hay compañías donde se empezaron a instrumentar herramientas para fomentar el ascenso de las mujeres y reducir la brecha salarial. En el campo público, Tignino y D´Onofrio mentaron que se están instrumentando actividades para visibilizar la igualdad que existe en la participación de la mujer en el campo de la ciencia y tecnología.

Lino Baraño, por su lado, examinó el rol de las mujeres en este campo. En la Argentina, hay un sesenta por ciento de mujeres estudiosos en el ámbito público, mas apenas llega al dos por ciento en el ámbito privado.

María Guillermina D’Onofrio, organizadora en la Subsecretaría de Evaluación Institucional y Victoria Tignino, asesora experta en evaluación y análisis de información del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología
María Guillermina D’Onofrio, organizadora en la Subsecretaría de Evaluación Institucional y Victoria Tignino, asesora experta en evaluación y análisis de información del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

La presencia femenina se reduce todavía más cuando se tienen presente cargos altos: apenas el uno,5 por ciento de ellas tienen situaciones jerárquicas en las carreras de investigación y un uno por ciento ocupa cargos de rectorado en las universidades nacionales o bien son autoridades máximas en organismos de ciencia y tecnología.

A nivel regional aún queda pendiente ampliar la licencia de paternidad que, tal y como se mentó previamente, asistiría a igualar las condiciones de trabajo de hombres y mujeres. Este es un enorme pendiente que en otras lugares ya se enfrentar.

En Europa, por servirnos de un ejemplo, la situación es bastante diferente. En Suecia tanto el padre como la madre tienen 480 días de licencia. En Islandia la licencia es igual para progenitores y madres (noventa días en los dos casos); en Eslovenia, de ciento cinco para ellas y noventa para ellos; y en España,  tienen cinco días.

Fotos: Maximiliano Luna

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