El 8 de abril pasado 2 internos atacaron a Darío Gastón Badaracco Ferreyra, de 30 años, único detenido por uno de los crímenes más retumbantes del último tiempo en el conurbano bonaerense: el de Araceli Fulles. El preso fue atacado a golpes y quemado con agua hirviendo. Se hallaba internado desde ese instante en el Hospital de Olavarría, donde murió en las últimas horas a causa de las heridas.

“Son inconvenientes de presos y lo debíamos reparar de este modo”, habría declarado uno de los atacantes conforme fuentes penitenciarias. La oración, cuando menos en primera instancia, haría meditar que el ataque estuvo motivado por enfrentamientos internos del pabellón 10 del penal de seguridad máxima bonaerense, en el que se alojaba Badaracco.

En base a fuentes próximas al penal, el martes 8 de abril, cerca de uno, fueron los chillidos desgarradores de Badaracco los que alertaron a los guardas de la Unidad Penal Nº2 de Sierra Muchacha, que se aproximaron hasta el pabellón en el que estaba alojado. Al mirar por el pasa platos de la celda 776, vieron como 2 internos sometían al único acusado por el crimen de Araceli Fulles y decidieron intervenir. Mas fue demasiado tarde.

Al instante de su ingreso el interno presentaba golpes y quemaduras con agua caliente en el sesenta por ciento de su cuerpo, con lo que fue derivado de manera inmediata al Centro de salud Municipal doctor Héctor M. Cura de Olavarría. Tras una semana sufriendo, el día de ayer sábado uno, conforme le confirmó el Servicio Penitenciario Bonaerense, Badaracco murió.

Aunque no pudo ser confirmado el móvil del crimen, los 2 atacantes están identificados. Uno de ellos cumple condena por lesiones leves y violación de domicilio, al paso que el otro por homicidio. En lo que se refiere al fallecido había sido acusado por el delito de “homicidio doblemente calificado en concurso real”.

Badaracco  fue condenado por matar a Araceli Fulles, despedazarla, envolver las unas partes de su cadáver desnudo en una sábana y sepultarlo bajo cal, restos y una capa de cemento en un rancho en la parte posterior de la casa de su madre, en José León Suárez. Entonces se escapó tras declarar por tercera vez en la causa como testigo.

Tras prácticamente un mes desde la muerte de la joven de 20 años,  Badaracco, empleado de un corralón, casado, padre de por lo menos 2 hijos, fue capturado en Flores, en cercanías de la villa ciento once. El femicida tenía además de esto antecedentes por otros delitos.

El dos de abril pasado familiares y amigos de la joven de dos años asesinada en dos mil diecisiete, marcharon para solicitar “Justicia por Araceli”, al cumplirse el segundo aniversario del crimen. Aunque Badaracco era el único detenido, otros 8 encausados esperan en libertad por el juicio, todos como cómplices de femicidio.

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