La reforma del Código Penal fue anunciada por vez primera de forma oficial en marzo por el sultán Hassanal Bolkiah. No obstante, no apareció en ninguno de los medios de esta pequeña, mas próspera nación del Sureste Asiático.

El nuevo ordenamiento incluye la lapidación como castigo al “delito” de sostener relaciones homosexuales. Además de esto, establece la mutilación de la mano o bien el pie por robo. También la pena de muerte por blasfemia, desacreditar el nombre del profeta Mahoma y la apostasía. E incluyela flagelación por aborto, entre otras muchas. Todas y cada una están basadas en la Sharia, la ley islámica.

La nueva desató la indignación de la comunidad internacional. El Parlamento Europeo aprobó el uno de abril una resolución condenando a Brunéi. Por no respetar los derechos fundamentales en aspectos como el respeto a las minorías, la disidencia política o bien las relaciones entre personas del mismo sexo.

En contestación, el sultanato le mandó esta semana una carta de 4 páginas a la Eurocámara. En ella defendiende la salvaje legislación.  El reino hizo un llamamiento a la “tolerancia, el respeto y la entendimiento”. con relación a el deseo del país de conservar sus valores tradicionales y su “estirpe familiar”.

La penalización del adulterio y la sodomía tiene por objeto resguardar la inviolabilidad del estirpe familiar. Y del matrimonio para los musulmanes, particularmente las mujeres”, afirma la carta.

Por otro lado, las autoridades del sultanato procuraron relativizar el impacto de las sanciones. A través del razonamiento de que van a ser de bastante difícil aplicación. “Las sentencias penales tienen un umbral probativo exageradamente alto. Que requiere no menos de 2 o bien 4 hombres de alta consideración ética y piedad como testigos. Con exclusión de toda forma de prueba casual. Así como un nivel muy elevado de prueba de “sin ningún género de dudas”. para todos y cada uno de los aspectos, que va alén del nivel del Derecho anglosajón de ‘más allí de toda duda razonable'”.

Tal es la demanda de las “reglas de piedad del testigo masculino”. Conforme la misiva mandada por Brunéi, que va a ser “exageradamente bastante difícil localizar uno en estos tiempos. Hasta el punto de que las condenas a lapidación pueden finalizar dependiendo solamente en las confesiones del ofensor“.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, apuntó que la aplicación de estas leyes. “supondría un serio retroceso de los derechos humanos en Brunéi”.

El nuevo Código Penal es brutal. Buscando imponer estos anticuados métodos de castigo a actos que no habrían de ser considerados crímenes“. Declaró el hoy Phil Robertson, subdirector para Asia de Human Rights Watch.

Por su parte, el sultán (72), y afamado por su vida opulenta. Partícipe de múltiples escándalos sexuales. Mantuvo que la medida sostendrá “la paz y el orden”. El objetivo para el monarca sería “instruir, respetar y resguardar los derechos lícitos de todos y cada uno de los individuos de cualquier raza y fe”.

El sultanato, millonario merced a sus ingentes reservas de petroleo y gas. Empezó a introducir los castigos basados en la ley islámica en 2014. Incluyendo una primera batería de enmiendas para las condenas menos duras.

Pero la triunfante campaña internacional de sabotaje contra el entramado de negocios bajo el patronazgo del sultanato. Entre ellos una cadena de hoteles de gran lujo en USA y Europa. Conllevó a la suspensión temporal de la introducción de las penas más estrictas y castigos corporales, prevista para finales de 2016.

Aunque el presente Código Penal contempla la pena capital, Brunéi no ha efectuado ninguna ejecución desde 1957. La última sentencia data de 2017 por un delito de droga. La nueva legislación se va a aplicar eminentemente a los ciudadanos que profesen la fe musulmana. Quienes representan el setenta por ciento de la población del sultanato. Unos 300 nativos, si bien en ciertos casos asimismo se empleará con extranjeros. Incluso, bien fieles de otras opiniones, en su mayor parte budistas y cristianos.

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