Candidatos: Pablo Casado (Partido Popular), Pedro Sánchez (PSOE, actual presidente), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos).

Por razones de edad, ninguno de los candidatos de España participó en la transición ni en la consolidación democrática del último cuarto del siglo XX.

Todos los postulantes son universitarios, hablan inglés y se muestran muy activos en los medios de comunicación y en las redes sociales. Una nueva generación de líderes políticos competirá en los comicios legislativos del 28 de abril en España. 

Los jefes de los principales partidos que aspiran a gobernar, todos hombres, nacieron después de la dictadura o en sus últimos años, tal el caso del actual jefe del Ejecutivo, el socialista Pedro Sánchez, de 46 años. 

Los otros son Pablo Casado (38 años), presidente del conservador Partido Popular; Pablo Iglesias (41), secretario general del izquierdista Podemos; y el liberal Albert Rivera (39), presidente de Ciudadanos.

Santiago Abascal, de 43 años, no tiene chance de convertirse en jefe de Gobierno, pero su fuerza política: Vox, se ha convertido en la sorpresa de estos comicios pues representa a la extrema derecha, un hecho inédito en la España posfranquista. Aunque no llegue al Ejecutivo, Vox conseguirá por primera vez representación parlamentaria.

Por razones de edad, un promedio de 41 años, ninguno participó en la transición ni en la consolidación democrática del último cuarto del siglo XX. 

Pedro Sánchez (PSOE, actual presidente)

Las encuestas sonríen al líder socialista español Pedro Sánchez, ya que vaticinan que ganará las elecciones de este domingo y podría repetir como jefe del Ejecutivo si pacta con otros partidos, una nueva prueba en un político que ha pasado por toda una serie de altibajos.

Sánchez se convirtió el 1 de junio pasado, con 46 años, en el primer presidente del Gobierno de España en acceder al cargo por medio de una moción de censura parlamentaria, ganada al conservador Mariano Rajoy, entonces líder del Partido Popular (PP).

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y doctor en Economía y Empresa, el líder socialista accedió al poder en el 2018 y formó un gobierno que él calificó de “feminista, ecologista, europeísta y social”, con la mayor proporción de mujeres de cualquier ejecutivo del mundo.

A pesar de su debilidad parlamentaria, las polémicas sucesivas que han rodeado a su gobierno y la oposición implacable de la derecha, Sánchez trató de alargar su mandato para agotar la legislatura, que debía terminar en el 2020.

Sin embargo, tuvo que convocar elecciones el 15 de febrero, justo después de que el Parlamento rechazase su propuesta de Presupuestos para el 2019.

Albert Rivera (Ciudadanos)

A sus 39 años y con una carrera política forjada como rival del nacionalismo catalán, Rivera intenta convertir a Ciudadanos en la formación más votada del centro y la derecha, dejando atrás los inicios del partido como socialdemócrata.

Hijo de una familia trabajadora (padre barcelonés y madre emigrante de Andalucía), Rivera se crió en la periferia de Barcelona y tuvo unos primeros años difíciles en política como crítico del creciente nacionalismo y la corrupción en la región de Cataluña, donde nació y ha vivido casi toda su vida.

Fue miembro fundador de Ciudadanos en el 2006 y su primer presidente, con 26 años. En el 2015, Rivera dio el salto a la política nacional, en un intento de romper el bipartidismo y posicionarse como una pieza necesaria en el centro político entre el conservador Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE).

La crisis del fracasado intento secesionista catalán de octubre del 2017 catapultó a su partido a ser el más votado en las elecciones regionales de finales de ese año.

Sin embargo, y a pesar de la caída del Partido Popular que vaticinan las encuestas, no se percibe un fuerte aumento de Rivera y los suyos, que no pasan de la tercera plaza en los sondeos de intención de voto.

Pablo Casado (Partido Popular)

Pablo Casado se define como “liberal conservador” y carece de experiencia de gobierno, pero no de ambición. Inesperadamente, fue elegido líder del Partido Popular (PP, derecha) en el 2018 con un discurso a favor de la vida, la familia, las víctimas del terrorismo y firmeza contra el separatismo catalán.

A sus 38 años, Casado tenía una trayectoria ascendente en el PP, pero no era el favorito para suceder al anterior líder, Mariano Rajoy, cuando éste dimitió tras perder el gobierno de España por una moción de censura. Sin embargo, lo consiguió con tesón, alianzas y un discurso más ideológico.

Con Casado, el partido ha hecho una profunda renovación de equipos directivos y candidaturas electorales y ha virado más a la derecha, según los analistas, para recuperar algunos principios fundacionales y más conservadores, que buena parte de militantes y votantes consideraban perdidos en la etapa de Rajoy.

Abogado, economista y buen comunicador, Casado se ha propuesto que el PP recupere el Gobierno a toda costa, pero no lo tendrá fácil. A pesar de la hiperactividad de su líder, el PP está a la baja en las encuestas electorales y sufre una sangría de votos desde el 2015, acosado por la corrupción, el desgaste de los duros ajustes económicos que aplicó Rajoy y el descontento por cómo afrontó el proceso independentista de la región autónoma de Cataluña en el 2017.

Pablo Iglesias (Podemos)

Hace tres años era la figura emergente de la izquierda española y aspiraba a superar a los socialistas con Podemos, el nuevo partido que emergió del movimiento de los indignados.

Pero ahora, el partido lucha por mantener el cuarto lugar en las elecciones del domingo tras una importante crisis en el seno de su formación.

En el 2015, su partido logró 69 escaños de los 350 que componen el Congreso español. Fueron meses de euforia para Iglesias, ex profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, cuando aspiraba a “asaltar los cielos” y convertirse en el líder de la izquierda española.

Pero la desconfianza mutua hizo que no cuajara un acuerdo con los socialistas para formar gobierno, en el que el propio Iglesias se postulaba como vicepresidente. Ese fracaso forzó la convocatoria de nuevas elecciones.

En los años siguientes, Podemos siguió sin consolidarse y ahora aspira nuevamente a ser clave en la formación de un posible gobierno de izquierda junto al PSOE.