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El Ajax divisa el Metropolitano

La primera de la serie de cuatros semifinales aguardadas, glamorosas, defraudaría. Faltó juego, brillantez, ideas, calidad, jugadores. De esto, de futbolistas, el Tottenham andaba corto y se apreció. El Ajax creyó tener suficiente con el tanto en la primera mitad y decidió arriesgar menos de lo aguardado. Si bien jamás hay que dar al Tottenham por fallecido, los holandeses pudieron haber cerrado la eliminatoria con una contra que terminó en poste de David Neres, Sin embargo el resultado les deja a un paso de la final.

El Tottenham sacó el equipo que le quedaba, con TRES centrales al comienzo Sin embargo con posibilidades de convertirse. Llorente, jugador que condiciona el juego, debía soportar el balón cuando los centrales no se veían con ánimo de jugar desde atrás, cosa que ocurrió demasiado de forma frecuente. En la semifinal de los valientes, el Ajax había subido sobre el escenario con la indumentaria frecuente. Abejas penetrantes con un ojo en la portería contraria y moscones pesados cuando perdían el balón. Desde el primer minuto hacía preguntas a los defensores del Tottenham: ¿a ver si halláis la salida? ¿Quién me prosigue a mí? ¿Y a mí? ¿Y a mí? Tadic, Van de Beek y Ziyeck, se procuraban, se metían en el área, lo pasaban bien.

Coincidiendo con la sensación de que el Ajax se sentía más cómodo, con los holandeses aparcando el campamento base al filo del área, llegó el primer tanto. Ziyeck no se pensó ni medio segundo, frente a una muralla de defensores contrincantes al filo del área, ceder el balón por el ojo de una aguja a Van de Beek que no estaba en fuera de juego y se vio con tiempo prácticamente eterno en el área para amagar aun ya antes de vencer a Lloris. El tanto dejó decaído a los Spurs y el Ajax proseguía entreteniéndose. Descomplejado.

A la salida de una falta contra el Ajax, Vertonghen se dio un coscorrón con su compañero Alderweireld que le mareó y le forzó a salir. Ya calentaba Sissoko por el hecho de que había que recobrar el centro del campo. Curiosamente el partido aparte de helarse un buen rato se fue equilibrando con el cambio. El Tottenham, más fuerte, conminó con la posibilidad de peligro. Dos faltas terminaron con cabezazos que confirmaban el cambio de activa. Solo que la cosa quedó ahí

Pochettino se lo miraba todo con cara de circunstancias y prefería no pegar una ojeada al banquillo ya que no tenía un solo jugador capaz de mudar lo que ocurría. Que no era mucho. El Tottenham no hallaba ni juego, ni caminos, ni accidentes. Mas queda la vuelta…

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