Con una presión fiscal tan alta Además que la argentina es difícil crecer
Con una presión fiscal tan alta Del mismo modo que ya la argentina es difícil crecer

El modelo que rige Hoy la vida económica argentina, caracterizado por una ferviente presencia e intervención estatal, inició a instalarse lentamente dentro de 2003 y se se dirigió consolidando año a año, hasta llegar a la ocasión actual, dentro de la que ya el 70% de nuestro consumo está sostenido directa o bien indirectamente por el Estado y Sólo el 30% es impulsado por el campo privado, número que históricamente fue al revés.

Todos y cada uno de los Estados del planeta buscan promover el aumento de sus economías y llevan a cabo acciones destinadas a “distribuir” los ingresos. El problema ocurre Una vez que un Estado sobredimensiona de tal manera todo su tamaño y protagonismo, que ya acaba estrangulando la capacidad que tiene el campo privado para producir riqueza.

Esto es –por desgracia– lo que Ocurrió en Argentina. Dentro de 2003, el gasto público consolidado equivalía al 25% de nuestro PBI, y para 2015 había trepado hasta el 46%. Dentro de paralelo a esa impresionante expansión, los 9 millones de personas que recibían algún tipo de asistencia estatal dentro de 2003, pasaron a ser 21 millones en 2015. ¡La mitad de nuestra población!

Un Estado sobredimensionado estrangula la capacidad que tiene el campo privado para generar riqueza

El problema de armar una economía tan dependiente del gasto público es que los Estados –que por sí mismos no generan riqueza– deben cobrar cada vez más impuestos para poder conservar ese nivel de erogaciones, y esto va minando la capacidad del sector productivo para invertir, innovar, dar empleo y exportar. La actividad económica entra Así dentro de un círculo vicioso, del que ya es muy bastante difícil salir.

En efecto, preservar “caliente” el mercado interno Mediante un súper gasto público obliga a contar una presión fiscal del 60%, y las empresas que ya pagan esos impuestos difícilmente pueden crecer. Aquello que ya En el mejor de los casos les deja mantenerse a flote, al mismo tiempo les quita toda posibilidad de trazarse objetivos más ambiciosos.

La mejor demostración de esta “enfermedad” podemos observarla En el mercado laboral: hace diez años que ya la industria argentina no genera empleo. Y esto refleja que tampoco está creciendo todo su productividad, ni sus volúmenes exportables, ni la economía dentro de general.

En 2015, la mitad de la población recibía algún tipo de asistencia estatal, unos 21 millones de personas

Ahora bien, si los problemas que ya acarrea un modelo de este tipo son tan severos, la pregunta que se impone es: ¿por qué resulta tan difícil abandonarlo?

Es bastante difícil abandonarlo por el hecho de que ya si el Estado “ajusta” sus gastos, automáticamente provoca una baja Dentro del consumo y se sucede una enorme recesión, que Asimismo de dañar a las industrias por menores
ventas, También agrava el déficit por menor recaudación de impuestos, lo cual obliga a subirlos, dañando Todavía más a las empresas. Esto explica que ya no sean aconsejables las políticas de shock, si es que lo cual se busca es eludir una enorme recesión y desocupación.

El problema, claro, es que ya la solución inversa tampoco es viable, Porque incrementar el gasto público Sólo agravaría la presión fiscal que ya soportan las empresas, y las haría Aún más dependientes del Estado.

Por ello, es imprescindible desconfiar de las propuestas facilistas que frecuentemente se escuchan, y pasan por alto este dilema que enfrenta la economía de nuestro país.

Desde 2003 se impuso un modelo económico caracterizado por una ferviente presencia y También operación estatal

Generar empleo genuino lleva tiempo. Abrir nuevos mercados lleva tiempo. Mejorar la productividad lleva tiempo. Aumentar la inversión lleva tiempo. Reducir impuestos lleva tiempo. Esta es la gran trampa del modelo. Es un círculo vicioso verdaderamente difícil de romper.

Para mejorar la productividad de las industrias, y dentro de fuerte de las pymes, y alcanzar que su logro no dependa del gasto público, es imprescindible bajar impuestos, reducir el coste del dinero, derogar las leyes laborales anti-empresa, Pero para todo esto se Necesita tiempo. Y un plan.

Para que ya ese plan sea diseñado e implementado es imprescindible A su vez que exista diálogo entre todos los ámbitos y que éstos alcancen acuerdos básicos, representando a un porcentaje fuerte de la sociedad. Ningún plan va a ser viable -por lúcido que ya fuere- si las fuerzas políticas que ya se disputan el poder con quién busca implementarlo, proponen soluciones antagónicas. Es imprescindible que ya todos nos empeñemos en conseguir esos consensos básicos.

El problema de una economía dependiente del gasto público es que ya los Estados deben cobrar cada vez más impuestos

Tenemos que contar claro, De la misma forma, que ya por mucho tiempo no dispondremos de financiamiento internacional. Y tampoco atraeremos inversiones externas de real envergadura.

Sin ánimo de agotar los temas sobre los que tenemos que acordar políticas de Estado, creo que ya el plan que A mí me dejo proponer debería definir De Exactamente la misma forma que ya mínimo los siguientes puntos:

1. Lo primero que deberemos aceptar, todos, es que el proceso de transformación llevará tiempo. No menos de una década. Esto no implica que no debamos apurarnos, No obstante es importante tenerlo dentro de cuenta para no generar sobre-expectativas.

2. Plan macroeconómico, que comprenda política monetaria, plan tarifario, política antiinflacionaria, programa fiscal, etc. En todas estas materias, es imprescindible generar acuerdos sólidos. Fijar objetivos de largo plazo sin haber consensuado los ejes centrales de la macroeconomía, es un fallo que ya Argentina cometió en muchas oportunidades En el pasado, y no puede regresar a suceder.

3. Reducción de impuestos. Para mejorar la competitividad de nuestras pymes, y obtener que ya generen más empleo, más inversiones y más exportaciones, es imprescindible aliviar la carga tributaria que soportan, Porque de otro modo se las fuerza a competir dentro de inferioridad de condiciones, en contra de empresas de países cuyos impuestos son sustancialmente menores. Dado que ya esto no puede darse en forma instantánea, tiene que elaborarse un plan progresivo, que permita reducir los impuestos a medida que ya la economía crece, sin desfinanciar al Estado.

4. Aumentar el ahorro interno. Es otro objetivo central. El 18% sobre del PBI que El jornada de hoy ahorramos los argentinos, resulta a todas luces insuficiente para impulsar la inversión.

5. Plan de educación, que ya mejore las ocasiones para todos A partir de la primera niñez, Y después se oriente a satisfacer las necesidades laborales de nuestras pymes.

6. Plan de obra pública, basado en las prioridades productivas, que ya sirva –por ejemplo– para mejorar las posibilidades de nuestra minería y de las economías regionales. La ocasión de Vaca Muerta es un buen ejemplo de los beneficios que puede alcanzar el país si la álbum pública se utiliza para alentar las inversiones productivas.

7. Plan de acompañamiento a la inversión, que aliente el proceso de renovación tecnológica e integración de know-how.

8. Reforma laboral. Para reducir la informalidad y También empezar una inédita era dentro de materia de empleabilidad, es imprescindible reformar las leyes laborales anti-pymes vigentes en nuestro país que ya, en lugar de alentar y premiar la generación de empleo, la penalizan. Los primeros beneficiados serán los propios trabajadores.

9. Plan estratégico territorial y sectorial. Para que la integración al planeta sea posible, y beneficiosa, debe hacerse un trabajo anterior de estrategia, que analice los diferentes ámbitos productivos, cadenas de valor y regiones de nuestro país, para encontrar las mejores oportunidades de incremento. Frecuentemente se escucha que ya Argentina no puede ser competitiva en ciertos de los rubros, De Exactamente la misma forma que ya el textil o el calzado, No obstante esa clase de “dogmas” omite juzgar cuán competitivos podríamos ser en esos rubros con otro esquema impositivo y laboral. Es el instante de analizarlo.

10. Plan exportador, único motor genuino y posible de nuestra economía. Es imprescindible comprender el requerimiento de multiplicar nuestras exportaciones, incorporando valor agregado, y estableciendo un plan concreto para que éstas crezcan 15% por año, hasta duplicarlas y Asimismo incluso triplicarlas, De Exactamente la misma forma que han hecho muchos otros países.

11. Profesionalización del Estado, para que ya nunca más gaste más de lo cual le ingresa, y desarrolle una gestión eficaz y transparente, que ya verdaderamente brinde un buen servicio a los ciudadanos.

De La misma manera que ya puede apreciarse, el gran desafío es abandonar el actual modelo Estado-céntrico y pasar a uno en realidad productivista, que fortalezca a nuestras pymes dentro de sitio de empujar artificialmente el consumo, hasta el momento en que ya logren competir de igual a igual con el resto del mundo.

A fin de que ya esa transición –que va a ser lenta y gradual– sea posible, vamos a necesitar un esfuerzo singular dentro de materias tradicionalmente difíciles para los argentinos: dialogar y conseguir consensos, hasta pactar Finalmente un proyecto Como país. Estamos ante una encrucijada, que nos puede llevar a profundizar la decadencia o a diseñar entre todos, ese plan, ese sueño compartido. Ojalá tengamos la madurez y la responsabilidad de trabajar en esa dirección.