No hay modo de saber con precisión dentro de qué instante se dirigió la primera vez que ya se vieron Sin embargo sí hay un punto dentro de la línea de tiempo: Estefanía tenía 10, 11 años, iba a la primaria; Ezequiel era uno de los mejores amigos de todo su hermano, ya iba a la secundaria. Fue Cuando ella cumplió 15 años que ya se pusieron de novios. Podría haber sido un amor jovencita, otro punto difuso dentro de la línea de tiempo de dos vidas que ya se cruzan, Pero no.

Estefanía Merelas (31) y Ezequiel Ríos (35) se casaron dentro de 2010. Habían pasado sus adolescencias amasando el anhelo de tener hijos y enseguida arrancaron la búsqueda: “Esperamos un año, dos, Pero no pasaba nada”, cuenta ella a Infobae.

Quedó encinta Por vez primera en 2012 Sin embargo lo perdió En medio la 4ta semana de gestación, Una vez que la alegría empezaba a tomar manera. Dos años acto seguido, exactamente el mismo ascensor, Exactamente la misma caída libre: un test positivo, la alegría levando, otra vez la pérdida sin explicación.

“Fuimos a ver médicos, probamos de todo hasta que ya dije ‘basta, descansemos un poco’. Al mes próxima A mí me enteré de que ya estaba embarazada por 3era vez. Fuimos las personas más felices del mundo”, dice ella, toma aire y agrega: “Durante unos meses”.

Se dirigió En medio el arranque del quinto mes de embarazo Y luego de un análisis de sangre que Estefanía había recibido un llamado de la clínica. “Me pedían que repitiera el análisis. Pensé que se había perdido y fui, sola fui”. El hematólogo primero dio un rodeo y afirmó algo de “unos glóbulos blancos raros”, de “unas células débiles”. Acto seguido que sí, que era muy probable que ya Estefanía, que en ese luego debía 28 años, tuviera leucemia.

“Salí de la clínica, Me quedé parada y empecé a llorar. Veía a las mamás que salían con los chicos del colegio y no lo podía creer: tanto tiempo esperando a mi hijo y dentro de seguida no iba a poder verlo crecer”.

Tenía leucemia mieloide aguda y de la información que retuvo dentro de el shock se acuerda títulos. Que a su marido le advirtieron que iba a contar que hacer campañas en televisión para pedir dadores de sangre. Que ya las quimios eran bombas. Que era probable que el bebé no sobreviviera. Que tenía leucemia dentro de un 70% del cuerpo. Que ya buscara urgente dónde atenderse. Que ahora lo fuerte era ella.

Una punción lumbar (sin anestesia, por el embarazo) confirmó el diagnóstico. Al día próxima, los jefes de hematología, obstetricia y de neonatología del Centro médico Austral acudieron a verla.

—Estefi, vamos a disponer que hacer nacer a tu bebé, si es que no lo hacemos te morís— le explicaron.

Estefanía iba por la semana 24 de gestación, todo su hijo pesaba 1 kilo. El plan era estrecharle inyecciones para madurar los pulmones y esperar dos días: hacerlo nacer el viernes para que ya ella pudiera iniciar la quimioterapia el sábado. “Yo pensé que se morían Ambos, sentí que ya se A mí me terminaba la vida”, cuenta dentro de seguida a Infobae Ezequiel (35), el marido de Estefanía.

El nacimiento
Les advirtieron que ya era riesgoso tocarle la médula y que ya no podían estrecharle anestesia epidural. Que iban a hacerle una cesárea con anestesia general y que el bebé podía salir sin respirar.

Se dirigió Ezequiel una de las 16 personas Dentro del quirófano preparadas para ese instante. En la camilla, intubada, estaba todo su mujer, Exactamente la misma que unos días Ya antes había fantaseado con un parto respetado y sin anestesia “para vivenciar todo”. Los que corrían alrededor eran los médicos, que ya trataban de resucitar con las yemas de dos dedos a su hijo.

“Fue tan bastante difícil que A mí me tuvieron que extraer del quirófano. Vinieron dos enfermeras a atenderme”, cuenta él. “Me quedé del otro lado de la puerta, acudieron unos minutos eternos, hasta que ya escuché que adentro gritaron ‘¡lo tenemos, lo tenemos de vuelta!’. Entonces salió el jefe de neo y Al igual que ya pude A mí me paré. Me dijo ‘vení, abrazame, tu bebé está bien”.

Le habían hecho ocho minutos de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta el momento en que volvió: le pusieron Lázaro (levántate y anda).

El plan era que Estefanía arrancara la quimioterapia al día próxima de la cesárea Pero una fiebre feroz le impidió comenzar el tratamiento e inclusive ascender a conocer a todo su hijo. En tanto ella luchaba por sobrevivir en una habitación, Lázaro hacía lo mismo en una incubadora. Tuvo apneas (ausencia de respiración A lo largo de más de 20 segundos, habitual en los prematuros) y sobrevivió a Múltiples paros cardiorrespiratorios.

“A él le tocó nacer Ya antes de tiempo y aguantar para que ya yo pudiera salvarme. Pesaba un kilo y se la bancaba, era tan chiquito y hacía tanta fuerza para sobrevivir… ¿cómo no iba a poder yo?”, cuenta Estefanía. “Casi se va todo el proyecto de familia al tacho, todo, Pero mi hijo Me daba obliga para seguir. No sé qué hubiese sido de mí si es que él no hubiera aguantado”.

Dentro de la Navidad de 2016, a continuación de casi tres meses de internación, a Lázaro le dieron el alta. Lo se dirigió a buscar Ezequiel, su papá: “Hubiese querido agradecer a todos y cada uno de los profesionales lo cual realizaron por él Sin embargo se Me hizo tal nudo dentro de la garganta dentro de el instante lo alcé que ya no pude hablar”, sigue él. No pudo hablar No obstante cada vez que vuelve a verlos los abraza, que es una manera de decir gracias.

Se dirigió Durante esos días -octubre de 2016- que ya a Estefanía le habían dicho que ya iba a necesitar un trasplante de médula ósea. Quien acabó siendo compatible se dirigió todo su hermano, exactamente el mismo hermano que ya había sido el puente entre ella y Ezequiel dentro de el momento eran chicos.

Estefanía estaba enfocada: era tal el drama que ya la caída del pelo era una anécdota (“Se Me cae pues A mí me estoy curando”). Pero Aún faltaba lo peor: Lázaro le contagió un virus, por lo que ya tuvieron que pausar el trasplante. Una bacteria se se dirigió a los pulmones y le generó una neumonía, acto seguido se viajó a una pierna, lo que la abandonó al filo de la amputación. Avanzó los posteriores tres meses internada y otra bacteria que ya se instaló dentro de el estómago hizo que ya dejara de comer.

“Pesaba 47 kilos, 20 menos que En el momento en que había quedado embarazada. Lázaro estaba con mi marido y mi mamá, debía vacunas y Algunas vacunas son virus vivos por lo que yo prácticamente no podía verlo. No tengo registro de sus primeros meses de vida”. Que el trasplante funcionara era la última esperanza.

Los médicos contaron que conocían casos de maridos que depositaban a sus mujeres dentro de ese estado en un hospital y no volvían. No obstante con Estefanía estaba Ezequiel, todo su amor A partir de la adolescencia. Fue él quien pidió ocuparse de cambiarle los pañales a su esposa dentro de la fecha pesaba menos de 50 kilos. Lo hacía con la luz baja, en una nueva forma de intimidad.

—Estefi, dale la bienvenida a la nueva médula— le sostuvo una enfermera que hacía reiki. Estefanía lo hizo.

“Nunca A mí me voy a olvidar del jornada dentro de que nos dieron la noticia. El cuerpo no la había rechazado y la médula inédita había empezado a funcionar”, recuerda Ezequiel, y se emociona.

Recién Dentro del momento Lázaro tenía 10 meses, los tres volvieron a casa. Estefanía había dejado de ser la mujer exigente que trabajaba 12, 14 horas por jornada y puso en primer lugar “los minutos de vida que ya tengo con mi familia”.

Lázaro ya tiene 2 años y 8 meses y Aún no va al jardín. “No -se ríe ella- Me lo quiero quedar para mí. A mí me perdí el principio de todo su vida, quiero disfrutarlo. Pasaron un par de años del trasplante y estoy verdaderamente bien Sin embargo obvio, Dentro de oportunidades tengo miedo de que esta cosa vuelva. Es por eso: pase lo que ya pase quiero que él haya disfrutado de todo su mamá lo máximo posible”.

SEGUI LEYENDO
Se conocieron en la niñez, se reencontraron de grandes y acabaron viviendo una historia de amor y tragedia

Se enamoró de un hombre que debía cáncer y De la misma forma semejante decidió formar una familia: “Se estaba muriendo Sin embargo acudieron los mejores años de mi vida”

Tuvo un infarto dentro de la cancha y En tanto esperaba un trasplante conoció a la mujer de su vida