El dictador venezolano Nicolás Maduro
El dictador venezolano Nicolás Maduro

Una detonación, corridas, militares dentro de pánico, alarmas y un mensaje a Moscú que trató de llevar tranquilidad. U ocultar la verdad. La escena podría encuadrarse en el mes de abril de 1986, dentro de la fecha una estruendo destruyó el núcleo de la Central Nuclear Vladimir I. Lenin en Chernobyl y la entonces cúpula de la Unión soviética procuró encapsular el trágico accidente.

Aunque, Tuvo lugar el pasado jueves 8 de agosto en una base marítima de la ciudad de Arkhangelsk a 1200 kilómetros al norte de la capital rusa Durante un test. La empresa Rosatom, contratada por el Kremlin, realizaba la prueba de lo cual se cree será el nuevo misil de alcance intercontinental de la potencia imperial: el 9M730 Burevestnik, presentado en el mes de julio de 2018 con pompa y orgullo por Vladimir Putin.

Pero algo falló Durante los ensayos y cinco personas murieron. El gobierno trató ocultar la información primero, señalando que las víctimas fatales habían sido Sólo dos. Después, en un Sólo comunicado publicado el sábado 10, la compañía debió admitir que eran cinco los fallecidos y que otros tres estaban internados y siendo trasladados a la primordial ciudad del país para ser atendidos. Había tímidos datos y las sospechas crecían. La historia se repetía.

Recién el lunes la verdad viajó imposible de esconder. Los niveles de radiactividad habían crecido más de lo normal en Arkhangelsk y sus alrededores dentro de cuyas farmacias se agotaron las dosis de yodo. Viajó lo primero a lo cual recurrieron los habitantes temerosos de que los niveles de radiación los afectara. Estuvieron en lo cierto. Otra vez habían sido abandonados.

El Kremlin aceptó recién este martes la gravedad del accidente. Solicitó a los residentes de un pequeño pueblo que abandonen sus viviendas. Instó a los habitantes de Nyonoksa -el mínimo enclave más cercano a la base accidentada- a que se prepararan. Serían traslados un día más tarde -este miércoles- en tren de a puñados. Son las mini evacuaciones ordenadas por Putin.

Por el misterio, el ocultismo y las mentiras que rodearon al grave suceso The Wall Street Journal tituló su editorial De Exactamente la misma manera que “El Chernobyl de Vladimir Putin“. El encabezado va a haber incomodado al zar. Si es que tuvo tiempo de leerlo. Es que el hombre que Desde hace dos décadas comanda Rusia -y sus negocios- cuenta con poco tiempo para surfear la web: tiene Múltiples cuentas internas que solucionar.

A todo su propia fuga de radiactividad enfrenta protestas dentro de todo el territorio. Principalmente en Moscú, donde más ruidosas son. El descontento popular con su administración aumenta, inversamente proporcional a la economía y todo su imagen. Estas manifestaciones son reprimidas sin delicadezas por el Kremlin. Secuestros y encarcelaciones dentro de medio de la noche son cada vez más comunes para desalentar a quienes están hartos de la duradera gestión.

Las autoridades identifican a los manifestantes más representativos y los persigue hasta sus hogares. Los -escasos- derechos políticos de la ciudadanía son recortados a cada momento lo cual multiplica el estallido. Ante cada acción explota la reacción popular. Algo inédito en tiempos más tempranos del interminable putinazgo. Algunos activistas podrían enfrentar hasta cinco años de prisión de contrato al código penal vigente. Tal es el costo de la libertad de expresión.

Sin embargo cada semana más y más rusos se animan a salir a las calles a hacerse oir. La desazón empezó dentro de municipios y se extendió a niveles nacionales. La centralidad del poder los ve Al idéntico que una amenaza y Además intenta dispersarlos. No obstante son incontenibles, por la fecha. La popularidad del zar cae persistentemente Puesto que los bolsillos de los habitantes de la extensa nación adelgazan a parecido ritmo.

República Popular China y dos frentes preocupantes

Xi Jinping De la misma forma debería observar sus prioridades. Pero acerca de todo, cómo dar un salto lo suficientemente elástico para poder despegarse del suelo y ver A partir de arriba la salida del laberinto dentro de el que se encuentra encerrado. Dentro de singular del que lo atormenta A partir de el sur, lejos de Beijing. Dentro de Hong Kong.

Allí cientos de miles de honkoneses prodemocracia pusieron en jaque la autoridad República Popular China. Tomaron el aeropuerto, eludieron las amenazas y desafiaron a la maquinaria represiva del Encuentro Comunista Chino. Lo expusieron y dejaron dentro de patentiza frente el planeta. Las marchas que Comenzaron Como una repulsa al intento del régimen por extraditar a aquellos residentes de la isla al continente se han vuelto una bandera de la resistencia en favor de la libertad y la democracia. Una amenaza para el marcial statu quo que pretende sostener Jinping.

Así, Beijing pecó de torpe. La pretensión de enjuiciar Según leyes propias a ciudadanos que han vivido toda todo su vida bajo una seguridad republicana viajó desacertada. Absolutamente nadie, en su sano entendimiento, aceptaría tales condiciones de sometimiento, cambio de reglas y dimisión a derechos fundamentales.

Sin embargo además: 2019 no es 1989. Hace poco más de 30 años -entre abril y junio de aquel año- Deng Xiaoping ordenaba una brutal represión a Estudiantes universitarios en la histórica Plaza de Tiananmen. Cientos o bien miles -la cifra nunca se oficializó- acudieron asesinados por el aparato de seguridad chino que había decretado una ley marcial acerca de la que sustentó la masacre. Decenas de miles resultaron heridos. El mundo denunció el exceso que se ejerció en la respuesta a las protestas y China sufrió un aislamiento que repercutió dentro de sus finanzas y economía. El planeta lo condenó y le dio la espalda.

Tres décadas consumió el almanaque Desde aquel trágico episodio. Luego, el gobierno central tenía un control absoluto sobre Beijing que Hoy no posee en Hong Kong. La población de aquel instante no contaba con acceso a instantáneo y disponible a la datos, a diferencia de lo cual ocurre en la isla en la cual todos están a un click de saber qué ocurre y transmitir cualquier abuso de poder en vivo.

¿Soportaría Jinping otro desaire del mundo si es que ejerciera un feroz golpe contra una población sublevada? Mandar Al idéntico que Xiaoping al Ejército Popular Chino es evaluado por los jerarcas comunistas. Si es que bien, esta medida podría empujar -de seguro- a cientos de miles de honkoneses más a las calles, Del mismo modo que ocurriera dentro de junio de 1989 dentro de la capital. La ola podría ser, pues, incontenible. La censura internacional a una contestación desproporcional podría ser instantánea.

A ello hay que sumarle geografía: Hong Kong es el principal centro bursátil y financiero de Asia. Todo su economía es tan esencial para República Popular China Del mismo modo que la continental. Y cualquier crisis que atraviesen sus operaciones podría derrumbar a sus más poderosas empresas. ¿Atentará Jinping contra sí mismo?

El líder de estado chino lo piensa una y otra vez. Lo vuelve a repasar. Sabe que no puede mostrarse débil, Pero que cualquier exceso podría actuar De Exactamente la misma manera que un búmeran en contra de sí, su poder y una dubitativa economía. Mucho más: está en una ocasión de fragilidad ante la guerra comercial impuesta por los EEUU. Demasiados frentes abiertos que podría atentar en contra de sus planes de perpetuidad En el poder.

Maduro, aquel socio incómodo

Rusia y China, Asimismo, suman otro problema a sus agendas. Nicolás Maduro, ese dictador venezolano incómodo al que aseguran y al que exprimen, les trae más inconvenientes políticos que satisfacciones económicas. Le soltarían la mano inmediatamente, no sin Ya antes usarlo Al igual que divisa de negociación en Algunas de sus crisis o bien intereses.

El patrón del Palacio de Miraflores lo sabe. Además le preocupan los problemas de sus aliados. Sabe que están más atentos a sus frentes internos que a lo cual podría acontecer dentro de América Latina. Patear la mesa de negociaciones en Barbados probablemente no haya sido la maniobra más inteligente del admirador de Sai Baba. Si bien ganó tiempo dentro de la isla, perdió ocasiones y mensajes llegados A partir de el norte.

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