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La enorme mentira de la «Blitzkrieg»: el arma secreta de la IIGM no viajó inventada por los nazis

Algo más de un mes. Para ser más concretos, treinta y siete días Desde El comienzo de las hostilidades, hasta que las últimas tropas polacas presentaron todo su rendición el 6 de octubre. Ese fue el tiempo, un auténtico suspiro, que llevó a los alemanes aplastar a su enemigo. No viajó casualidad. Los soldados de Adolf Hitler lograron esta proeza Debido a una revolucionaria doctrina bélica famosa Del mismo modo que «Blitzkrieg» («Guerra relámpago») que rompía con la tradicional forma de combatir. Si la enorme Guerra se caracterizó por los progresos lentos y por pasar meses dentro de las trincheras, Desde septiembre de 1939 la «Wehrmacht» apostó por atacar las defensas enemigas en un Solo punto concreto (el más débil) Mediante carros de combate, divisiones acorazadas y bombardeos de precisión. Una vez destruido el frente, estas unidades avanzaban a toda velocidad Tras las líneas y, A continuación de rodear y embolsar las posiciones que ofrecieran una mayor resistencia, se sincronizaban con la infantería para asaltarlas. El golpe simultáneo A partir de Múltiples puntos era letal. La efectividad de la «Blitzkrieg» ha quedado asociada, A partir de entonces, a la Alemania nazi y a un nombre: Heinz Guderian, el máximo defensor (y estudioso) de esta doctrina Durante la 2da Guerra Mundial. No en vano su libro, «Achtung Panzer!», se convirtió pronto dentro de una auténtica Biblia de la «Guerra relámpago». Lo que suele olvidarse es que la táctica que asombró a Europa y logró superar la mitificada Línea Maginot francesa no se dirigió un invento teutón, Sino más bien que británico. De este modo lo aceptó exactamente el mismo germano en todo su obra: «Tras largas y profundas reflexiones se decidió […] basarse dentro de las visiones de los ingleses para […] establecer una disciplina propia». Todo su verdadero ideólogo fue el mayor John Fuller; un militar que, ya en los años veinte, apostaba por dejar el manipulación clásico del carro de combate (el apoyo a la infantería) No obstante que, Pese a su ingenio, se dirigió despreciado por sus superiores. Por el contrario, sus ideas fueron bien recibidas al otro lado del Canal de la Mancha. Guderian, eso sí, le rindió un pequeño homenaje al definirle Del mismo modo que el máximo defensor de «la transformación motorizada del ejército».