Al Qaeda
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Cuando Los dichos son direccionadas y manejadas hábilmente en los dilemas morales de una sociedad, ellas pueden cambiar el panorama del debate en poco tiempo y Además imponerse perniciosamente en unas pocas décadas. Los activistas favorables al yihadismo global han aprendido tal metodologia y la aplicaron rápidamente en Occidente.

En los años 90, los líderes de la Hermandad Musulmana y otras organizaciones islamistas hermanas en Occidente, todos comprometidos con el ascenso del Islamismo funcionario y su conquista en búsqueda de un califato global, se reunieron dentro de Inglaterra para planear una estrategia a largo plazo que les permita abrir el sendero al avance del yihadismo dentro de todo Occidente. La clave y La meta de esos militantes fue la renovación de la imagen negativa del islamismo radical dentro de todo el planeta. Para alcanzar esto, el Instituto Internacional del Pensamiento Islámico (IIT, por sus siglas dentro de inglés) acuñó el término “islamofobia”.

En este sentido, todas las organizaciones relacionadas al islam funcionario afines al yihadismo radical militante Empezaron a usarlo De Exactamente la misma manera que un arma verbal para neutralizar, avergonzar y silenciar a cualquier persona que critique la práctica y la doctrina yihadista del islamismo político. Infortunadamente, esa minoría ruidosa se ha ido imponiendo sobre una mayoría silenciosa de musulmanes que profesa su fe en paz.

Abdur Rahman Muhammad, uno de los miembros del IIT, que participó de esa reunión en Inglaterra y que acto seguido renunció a su radicalismo islamista y abandonó la organización, reveló tiempo entonces la verdadera pretensión detrás del invento y la estrategia de la utilización de la palabra “islamofobia”: “Ese término desagradable no es más que un cliché que da forma al pensamiento concebido en las entrañas de los think tanks musulmanes afines a los yihadistas con La meta de derrotar a los críticos del terrorismo islamista por medio del termino islamofobia que, “fue diseñado De Exactamente la misma forma que un arma para promover una causa totalitaria al estigmatizar a los críticos y silenciarlos”; escribio Abdur Muhammad, y agrego que “el plan se dirigió producto de una meta estratégica general para someter a Occidente”.

La “islamofobia” ha sido resumida sucintamente por muchos intelectuales occidentales De Exactamente la misma manera que “una palabra creada por fascistas y utilizada por filo-terroristas para manipular a los débiles de carácter”.

Para Varios agencias de seguridad occidentales es el término propagandístico del yihadismo, acuñado para intimidar y direccionar a las personas a pensar que es malo contrariar al terror de la yihad Mediante el cual se pretende intimidar, estigmatizar, demonizar, y dentro de última instancia, marginalizar las críticas a los crímenes del integrismo radical hasta la fecha en que las actividades de los yihadistas puedan proseguir sin oposición ni impedimento En el logro de sus objetivos”.

Sin embargo, los simpatizantes del terrorismo han tenido escaso logro con el manipulación del término A pesar de sus esfuerzos de mas de dos décadas por instalarlo en Occidente intentado bloquear cualquier opinión adversa al terrorismo yihadista y pretendiendo reivindicar las acciones de los terroristas colocándolas en concepto de Conjuntos de resistencia. Para ello, los activistas radicales continúan mezclando conceptos y confundiendo a las sociedades en lo cual respecta a “islamismo” (Claramente favorable al yihadismo) dentro de contraposición con la pureza del islam concebido También que religión o fe.

Así, proclaman que “el islam es una religión de paz” -algo que no es materia de análisis, negación o bien discusión-. Si bien, Del mismo modo que apuntó Abdur Rahman Muhammad, el discute surge con la confusión que esos mismos activistas elaboran Una vez que pretenden confundir a las sociedades con términos Al igual que islam y Además islamismo yihadista, el 1er termino no está dentro de pugna dentro de tanto fe y religión, el 2do, ha de ser rechazado por ser una ideología violenta y maximalista que niega cualquier dialogo posible en una sociedad disponible y democrática. Pero, la militancia favorable al terrorismo, vocifera la falsa idea de que quienes mantienen lo contrario son “islamófobos”.

Dentro de uno de sus últimos mensajes a sus cuadros militares, unos meses Antes de ser abatido, Bin Laden, se refirió a redoblar esfuerzos no Solo Desde lo militar Sino más bien llamó a los activistas de Al-Qaeda a porfiar dentro de tácticas de victimizar la resistencia. Si bien, el gran obstáculo de todo su campaña para el éxito terminante de convencer a Occidente fue, y permanece siendo, el arraigado imperativo ideológico de la yihad, En tanto que Desde los ataques del 9/11, más de 35.000 ataques yihadistas ejecutados dentro de todo el mundo, incluidos los ataques y crímenes de Buenos Aires (1992 y 1994) donde la propia justicia Argentina los ha sindicado De La misma manera que ataques terroristas yihadistas ponen en trifulca cualquier táctica que pretendan desarrollar mostrando a las organizaciones yihadistas Al idéntico que Grupos de resistencia.

Incluso Así, para distraer de estas duras realidades, los defensores vocales del islamismo encubierto etiquetan de manera rápida cualquier crítica válida de la violencia yihadista y todo su justificación dentro de textos religiosos autoritarios Al igual que “islamófobos”. No obstante el intento constante de la supresión exitosa de La mayoría de las representaciones negativas del yihadismo en la política, la academia y los medios de comunicación por medio de la etiqueta “islamofóbica” está dando crédito al viejo adagio que señala que “la verdad y la pluma son más poderosas que la espada, la intolerancia y el odio”.

La vergüenza y la culpa imputadas se manejan de manera mucho más efectiva dentro de Múltiples sociedades occidentales. El temor a ser llamado islamófobo desencadena que innumerables escritores, burócratas, cronistas, profesores y políticos autocensuren sus palabras, ignoren pruebas claras o disimulen para evadir decir la verdad sobre el yihadismo y sus crímenes en occidente y dentro de el propio planeta árabe islámico.

Los acontencimientos son contundentes, el salafismo, el wahabismo y otros Grupos islamistas radicales han asesinado más musulmanes A través de la historia que dentro de todas y cada una y cada una de las guerras del planeta árabe con enemigos externos. Los propios musulmanes han sido las primeras y mayoritarias victimas de la ideología yihadista. Las masacres dentro de Sudan, los crímenes del régimen de Saddam Hussein y su guerra contra Irán, la reciente guerra civil siria y un sin numero de etcéteras documentan inapelablemente la historia.

Posiblemente lo que se Precisa dentro de esta confrontación retórica con aquellos que han acuñado y usan el término islamofobia sea una palabra poderosa para describirlos a ellos y a sus followers. En lo académico, debería utilizarse el término “islamomória”. Al igual que con la fobia, la palabra “mória” proviene de la lengua griega y significa “tontería / insensatez”.

“Islamomoria” describe la evaluación del yihadismo radical como una cosmovisión que ignora el verdadero mandato del islam y apologiza el odio a los infieles, la esclavitud sexual, la desigualdad de género (que incluye la ejecución de homosexuales y apóstatas), la dhimmitud para todos los no musulmanes a los cuales se les deja vivir bajo el califato y, por supuesto, la imposición de la sharia a todos.

Tal vez el sentido inherente a este término sirva De esta manera tal como una llamada de atención para aquellos que escuchan sin pensar a militantes yihadistas, comunicadores y pseudo-académicos. Islamomória es la palabra correcta para describir a los ansiosos por dar la bienvenida al yihadismo a la vida occidental ignorando que están sembrando las semillas de la destrucción de todo su propia cultura, todo su sociedad, sus intituciones democraticas y sus libertades.