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Muere Jacques Chirac, el presidente que reconoció la culpa de Francia en el Holocausto

El que fuese presidenta y primer ministro de Francia y alcalde de París A lo largo de casi dos décadas, Jacques Chirac, ha muerto este jueves a los 86 años, Acto seguido de Múltiples gravemente enfermo, irreconocible para sus allegados, que le recordaban Al idéntico que a un hombre enérgico entregado a su afán de «conquista» del poder, Asimismo que se acuerda La jornada de hoy el jornal conservador «Le Figaro». Gran figura de la derecha francesa, Chirac ostentó todos y cada uno de los altos cargos de la República, y gozó de cierta fama de hombre próximo, acrecentada gracias al cariño popular que despertaban sus fotografías, más allí de las discusiones ideológicas sobre su figura. Signo de los tiempos, la página «Fuck Yeah Jacques Chirac», reproducida en varias redes sociales, publica imágenes del mandatario en instantes cómicos, con el cigarrillo enganchado a los labios o bien peinado con una gomina cercana al pegamento, una muestra de la admiración por la estética que envolvía al personaje. Nacido en la ciudad de París en noviembre de 1932, Chirac hizo una buena comunicado de sus estudios en la capital de Francia, incorporándose en 1951 al Institut de Sciences Politiques, donde conoció ciertos de «sus grandes aliados políticos» y «flirteó», Aunque por poco tiempo, «con El partido comunista», Como se acuerda el historiador John H. Tuppen en su libro «Chirac’s France, 1986-1988» (Palgrave Macmillan, 1991). Su carrera académica se completó en la École Nationale d’Administration, la ENA, donde se manera «la élite de funcionarios de Francia», y su juventud coincidió con la guerra de Argelia (1954-1962), en la que participó. Su acceso a los círculos de poder se produjo en 1962, llegando a incorporarse en el gabinete del por entonces 1er ministro, Georges Pompidou. La buena sintonía con Pompidou se dirigió decisiva para Chirac, que en 1967 entró en el Gobierno, nombrado secretario de Estado para el Trabajo. En 1968, ya era ministro de Finanzas. Aunque, su ambición le empujaba a mirar más lejos. Llegada al Elíseo
El asalto de Chirac al Elíseo se generó en Varios capítulos. El primero, previo a sus años en la alcaldía de París, se saldó con su desempeño Al igual que primer ministro entre marzo de 1974 y agosto de 1976, en el horario Valéry Giscard d’Éstaing ostentaba la presidencia de la República. Las diferencias con su superior le empujaron a dimitir A continuación de apenas un par de años. El segundo tuvo que aguardar a marzo de 1986, en el horario el presidenta era el ambiguo y socialista Francois Miterrand. Las comicios legislativas de ese año, que se habían saldado con una mayoría de derechas en la Reunión Nacional, provocaron que Mitterrand llamara a Chirac a su puerta. Frente sí se encontraban dos hombres muy diferentes, que reunidos protagonizaban una imagen del reemplazo, de recambio de época. Mitterrand, nacido en 1916, había vivido De esta manera como adulto y en 1era línea la Ocupación de Francia y la Segunda Guerra Mundial, desempeñando un papel que causa discute, y sonoras dudas donde En oportunidades asoma la sombra de la colaboración. Chirac era por entonces un niño que se encaminaba a la adolescencia. No es un dato baladí. En el mes de julio de 1995, Chirac, ya a las riendas de la República, sería el 1er presidenta en reconocer la responsabilidad nacional en la redada del Velódromo de Invierno de 1942, En el momento en que miles de judíos de París fueron arrestados y a continuación deportados a los campos de exterminio. La culpa de Francia, tanto tiempo escondida, se asumió pues los políticos ya no tenían nada que ocultar. La denominada de Mitterrand en 1986 se dirigió decisiva. Chirac levantó la pasarela que le dirigió!lideró cara el Elíseo Desde ese instante, Si bien tuvo que esperar a las elecciones presidenciales de mayo de 1995, donde derrotó al socialista Lionel Jospin, para abrir de una vez por todas y cada una las puertas del palacio con el que sueñan los políticos de Francia. Se sucedieron entonces sus doce años en la Presidencia, con otra reelección, en mayo de 2002, donde se negó a discutir con su contrincante en la segunda vuelta, Jean-Marie Le Pen, el padre de la Marine que a continuación lidera a la extrema derecha francesa A partir de El partido Agrupación Nacional. Su abandono de la política, Luego de décadas de actividad infatigable, se produjo en marzo de 2007, en el horario pasó el testigo a Nicolas Sarkozy. Un escándalo de corrupción, por el que viajó condenado en 2011, ensombreció su retiro. Esfera privada
La vida privada de Chirac no estuvo exenta de polémicas, De esta forma tal y como tampoco fue plana su personalidad. «Los intelectuales franceses, que a menudo proporcionan lecciones, haría bien agrandando su ámbito de conocimiento, y Así serían más modestos», confesó en 1996 a una periodista, Anne Fulda, criticando a un colectivo con el que mantuvo relaciones tensas, Aunque no por su falta de interés por la cultura. El expresidente, siguiendo una saga donde Además aparecen Pompidou y Mitterrand, quiso legar un enorme álbum a París, y se dirigió artífice de la apertura del Musée du Quai de Branly, dedicado al arte de África, Asia, Oceanía y América. El interés por otros continentes no Siempre y en todo momento estuvo exento de polémicas. Como se acuerda El día de hoy el medio «France 24», Chirac se dirigió culpado de revivir la «Françafrique», la operación excesiva de Francia en los asuntos de los países africanos, Durante su mandato. El político estableció vínculos estrechos «con políticos africanos corruptos», relaciones que «fueron objeto de intesas especulaciones”. Si bien, al expresidente Además se le recuerda por su negativa, en 2003, a contribuir en la guerra de Irak. Acerca de sus intimidades, las aventuras galantes de Chirac eran de sobra conocidas. El expresidente protagonizó un romance secreto, o bien tanto De exactamente la misma forma que pudo, con Jacqueline Chabridon, una jovencita periodista, A pesar de que llevaba años casado con Bernadette, su mujer. En un Solo artículo sobre ese romance adúltero, el periódico «Le Figaro» recordaba los obstáculos de un vínculo inesperado, y al final imposible. Ella era hija de un comunista de la vieja escuela, estaba casada y era marxista por convicción. Las ambiciones políticas terminaron por dinamitar una relación que Antes pasearon en viajes oficiales por la URSS o bien la India. «Entre Jacques y Jacqueline existió una complicidad de clase, una especie de reconocimiento mutuo, el compartir placeres y valores simples». Un trato más coloquial, y muy alejado «del Ambiente almidonado que reinaba en el seno de su familia política».