En alguna oportunidad, el filósofo argentino Mario Bunge expresó que el individualismo radical es una advertencia para todas y cada una y cada una de las formas del mandato social. Esta frase representa fielmente a los llamados «lobos solitarios», o bien sea, personas que sin el respaldo de una organización terrorista cometen atrocidades en defensa de unos supuestos ideales llevados al extremo. Este es la situación del chica que el miércoles sembró el terror en la tranquila localidad de Halle, en Alemania. Stephan Balliet, de 27 años, tenía todo preparado. Quería cometer el asalto más destructivo posible, Pero su poca pericia con el manejo de las armas evitó que la tragedia fuera Todavía mayor. Su ataque contra una sinagoga se saldó con dos muertos, Pero él quería matar a muchos más. ¿Su objetivo? Los judíos. Se ha conocido por medios alemanes que el chica, que se filmó un vídeo de unos 20 minutos A lo largo del asalto, era una persona solitaria que pasaba sus días ante un ordenador. De ideología neonazi, era un negacionista del Holocausto Como se puede oir en el vídeo que el propio Balliet repuntó a la red y que posteriormente borró la policía germana. Afirma que los judíos están «en la raíz de los problemas» en las sociedades occidentales. En el propio film, se observa a Balliet, que ha llevado a cabo el 1er atentado radical antisemita A partir de 1945 en Alemania, tratando de entrar en una sinagoga para finiquitar con la vida del mayor número de judíos posible. En verdad, llevaba unos explosivos caseros que pretendía hacer estallar, Pero su torpeza en el manejo propició que no funcionaran. «¡Maldición, soy un fracaso!», se le oye decir con un marcado acento alemán. Pertrechado con una chaqueta marrón, una bufanda blanca y su cabeza afeitada, Balliet También ataca al feminismo, al que culpa de la minoración en las tasas de natalidad en la sociedad occidental. Frustrado por no haber cometido una mayor atrocidad A pesar de haber dejado Múltiples heridos, el neonazi alemán fue arrestado Luego de el ataque. Un atentado cuyo «modus operandi» se acuerda al ocurrido el pasado marzo en Inédita Zelanda y que, Pese a no ser tan destructivo, ha emocionado a la sociedad alemana.