Hablar del Muro de Berlín puede llevar a engaños. Sin embargo el concepto evoque una única tapia maciza, la realidad es que consistía en una compleja estructura que, De la misma forma, evolucionó con el paso de los años. En la práctica, estaba formado por dos paredes de hormigón de entre 3,5 y 5 mts de altura separadas por un espacio que recibió La denominación, poco halagüeño, de «franja de la muerte» (vigilada por los agentes de la República Democrática Alemana -RDA-). La región orientada al este estaba decorada con grandes rectángulos blancos para que nadie se llevara a engaños y supiera (De esta forma tal como bien explica la arquitecta Marta Rabazo en «El Muro de Berlín. Una infraestructura excepcional») que allá estaba el límite con la región capitalista, la República Federal Alemana (RFA). Estas dos primeras tapias variaron mucho En medio las cuatro evoluciones que sufrió el Muro de Berlín A partir de 1961. Valga De exactamente la misma forma que ejemplo que, de entrada, las paredes (formadas por abruptos bloques de cemento) apenas superaban los 2 metros de altura y estaban coronadas por una viga metálica en manera de «Y» con alambre de púas. Esta tosquedad inicial se abandonó poco a poco y se implementaron mejoras Como emplazar, para fortalecer la estructura original, planchas de hormigón armado que contaban (en la situación de la pared que limitaba con la República Federal Alemana) con un canal circular que impedía que los fugitivos se aferraran a su parte superior. Aquel valiente que quisiera saltar A partir de la zona de la RDA a la de la RFA debía hacer frente a una cruel yincana de obstáculos en la que lo más sencilla era que muriera o, De esta forma tal como mínimo, acabase herido por una bala. Si es que conseguía superar la 1era tapia se encontraba con un estrecho pasillo que separaba el muro exterior de una valla interior electrificada y conectada a una alarma. Esta era muy elástica con El propósito de que, si es que fallaba el sistema que la nutría de energía, fuese imposible de escalar. En palabras de Rabazo, la distancia entre ambas barreras variaba «desde los 4 hasta los 250 metros» y También incluía «perros atados a una cadena». Tras la valla acudieron instaladas trampas antitanque cuyo objetivo era detener a los vehículos que atravesaran las primeras defensas. Por si fuese poco, De la misma forma había alfombras metálicas con puntas de acero de hasta 14 centímetros. Acto seguido, unas 300 torres de vigilancia coordinadas por un centro común de mando observaban todo lo cual ocurría. Luego de ellas, el infortunado se topaba con un «camino de patrullaje» de hormigón que permitía a los guardias soviéticos moverse por la región. Este contaba con focos elevados que ayudaban en su tarea a los agentes. Muchos escuadrones estaban motorizados para acudir, si es que Así se requería, en socorro de sus compañeros. Para concluir, y Antes del muro que lindaba con la RFA, el fugitivo debía superar una zanja (destinada a entorpecer a los vehículos que sobrepasaran todos y cada uno de los impedimentos precedentes) y una región con arena en la que las huellas de los fugitivos delataban su posición. Conforme una mandato del Ministerio de Defensa de la RDA de octubre de 1961, se podía hacer manipulación de las armas de fuego «para detener a personas que no acatasen las órdenes de los guardias fronterizos que se habían identificado Al idéntico que semejantes, o bien sea, que no se detuviesen Tras los avisos verbales o bien los disparos de advertencia de los guardias, Sino que Ciertamente intentasen pasar la frontera de la RDA» y «cuando no existía otra alternativa para detener al fugitivo».