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Lam Wing-kee, el librero que enfureció al presidenta chino

La pluma es más potente que la espada y la curiosidad más ferviente que la represión. Sorteando la censura que impone el régimen de Pekín, muchos chinos que viajan a Hong Kong, Macao y Taiwán aprovechan la mayor libertad de esos lugares para comprar libros críticos prohibidos en el continente. A partir de análisis políticos hasta meros libelos con historias sexuales inventadas sobre los líderes del Partido Comunista, sus títulos picantes y fotos provocativas abundan en puestos callejeros y librerías De exactamente la misma forma que la que regentaba Lam Wing-kee en el barrio comercial de Causeway Bay, en Hong Kong. No obstante, entre octubre y diciembre de 2015, él y sus cuatro socios fueron «secuestrados» por el régimen y trasladados a cárceles secretas de China. Pero dos de ellos disponían de pasaportes europeos y el resto eran ciudadanos de Hong Kong, donde la Policía China no tiene competiciones, vivieron Varios meses desaparecidos, hasta que Por ultimo resurgieron en televisión «confesando» sus delitos. Desde Taiwán, donde se refugió en el mes de abril para huir de la controvertida ley de extradición a República Popular China que preparaba el Gobierno local de Hong Kong, y que Para acabar tuvo que retirar por las violentas quejas del último medio año, Lam Wing-kee relata a ABC el calvario de abusos que sufrió A lo largo de aquellos meses. «Me detuvieron el 24 de octubre de 2015 Cuando estaba cruzando la frontera de Hong Kong a Shenzhen. Rodeado de 30 agentes de paisano, dos de ellos de alto rango, Me preguntaron por qué vendía libros contrarrevolucionarios y Me advirtieron de que era un delito muy serio. Más tarde A mí me llevaron a una cárcel secreta y A mí me obligaron a firmar dos declaraciones: una renunciando a avisar a mi familia y otra rechazando un abogado», cuenta Lam la fecha en que «oficialmente» se lo tragó el agujero negro del autoritarismo chino. Aunque él no lo sabía, sus socios De la misma forma fueron apresados por esas fechas. Primero en Shenzhen, y trasladado acto seguido a Ningbo, en la provincia costera de Zhejiang, viajó confinado en una celda de aislamiento vigilada constantemente por dos guardias. «Aunque no A mí me pegaron, sufría abusos físicos al ser interrogado A lo largo de horas en la “silla del tigre”, cuya postura rígida A mí me entumecía los brazos y las piernas», recuerda. Para destrozarle los nervios y romper su resistencia, las luces de la celda estaban encendidas las 24 horas y Sólo podía ducharse cada tres días y Siempre y en toda circunstancia en presencia de los guardias, que lo vigilaban incluso en el horario iba al retrete. «Estaba tan desesperado por el hecho de que absolutamente nadie sabía dónde Me encontraba que incluso pensé en suicidarme, No obstante no debía ningún sector donde colgarme y la habitación había sido forrada con plásticos a fin de que no A mí me golpeara la cabeza. ¡Hasta el cepillo de dientes estaba cubierto a fin de que no A mí me lo clavara!», exclama. Con el paso de los meses, los interrogatorios se fueron relajando y le permitieron avisar a su esposa, de la que está separado. «Pero, si es que no colaboraba, A mí me amenazaron con encerrarme en una cárcel, donde A mí me violarían», rememora Antes de desgranar los motivos de su arresto. «Como yo enviaba a China libros prohibidos de historia, por lo que ya había sido arrestado en la frontera en 2012, querían saber la lista de clientes y de dónde sacaba la datos uno de mis socios, Gui Minhui», explica encadenando cigarrillos. Agitada vida sexual
La desaparición de los cinco editores coincidió con la texto de un libro de Gui Minhui sobre la agitada vida sexual del presidenta de China titulado «Xi Jinping y sus seis mujeres». «Se trata de un libro inventado donde todo es falso, Sin embargo estaban furiosos Porque se rumorea que, Ya antes de ser nombrado presidente, Xi Jinping tuvo que escribir sus confesiones y entregarlas a la cúpula del Partido. Mi sospecha es que Gui Minhui consiguió ese manuscrito o lo conoce y ha usado extractos en sus libros», especula Lam. Para apoyar su teoría, argumenta que «tras confesar en televisión, todos hemos sido liberados menos él, que sigue preso Pese a disponer pasaporte sueco». Por presunto, dichas confesiones fueron preparadas y les obligaron a leerlas ante las cámaras, De La misma manera que ha hecho el régimen con otros detenidos. Tras su liberación en junio de 2016, bajo la falsa promesa de que volvería a República Popular China para entregar su lista de clientes, Lam se refugió en abril del pasado año en Taipéi, donde abrirá con donaciones otra librería para continuar combatiendo con la pluma a la espada de Pekín. Los otros editores desaparecidos
Gui Minhui, copropietario de la librería de Causeway Bay, desapareció el 17 de octubre de 2015 en Tailandia y permanece detenido en China A pesar de contar pasaporte sueco. Ha confesado hasta que mató a una persona conduciendo borracho. Lui Bo, directivo general, se «perdió» el 15 de octubre de 2015 en Shenzhen y retornó a Hong Kong en marzo de 2016 Tras confesar en Phoenix TV que metía de contrabando libros prohibidos en República Popular China. Cheung Jiping, directivo comercial, desapareció el 15 de octubre de 2015 en la ciudad China de Dongguan y, Tras aparecer en televisión confesando sus delitos, retornó a Hong Kong en marzo de 2016. Lee Bo, accionista, desapareció el 30 de diciembre de 2015 y, Tras confesar en televisión que se había entregado y renunciar a su pasaporte británico, volvió a Hong Kong en marzo de 2016.