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Un «califa» genocida de yazidíes y cristianos

Cinco días Tras que Donald Trump anunciara la muerte de Abu Baker Al Bagdadi en una operación de sus fuerzas especiales al norte de Siria, el conjunto yihadista Daesh descubrió El nombre de su sucesor en un mensaje de audio en el que lo presentó al planeta bajo el sobrenombre de Abú Ibrahim al Hashimi al Qurashi. Han pasado tres meses A partir de ese anuncio y responsables de dos servicios distintos de inteligencia mostraron al periódico «The Guardian» que bajo ese nombre de guerra se halla Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, uno de los fundadores del conjunto al que consideran «un veterano de la línea dura», titulado en sharia (ley islámica) y que en 2004 pasó por la cárcel estadounidense de Camp Bucca, al sur de Irak, donde conoció a Al Bagdadi. Nacido en la ciudad iraquí de Tal Afar, Salbi es «uno de los más influyentes ideólogos» y uno de los responsables de la limpieza sectaria aplicada por el conjunto contra minorías De exactamente la misma forma que los yazidíes, recoge el jornal británico. Los yazidíes son una minoría kurdófona adepta a una religión esotérica milenaria a la que Daesh considera apóstata y nada más proclamar el «califato» sus combatientes les atacaron por novedad en las montañas de Sinyar. Al menos 5.000 hombres y niños acudieron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas Así como esclavas sexuales, Según los data de la ONU, que Luego de examinar los sucesos calificó lo ocurrido A lo largo de la ofensiva yihadista de «genocidio». Esta se dirigió la tarjeta de presentación de Salbi dentro de la organización, que amplió En el momento en que continuó con la tarea de limpieza sectaria en la planicie de Nínive, de donde desaparecieron Además minorías Así tal como la cristiana Debido a su brutalidad. Su nombre figuraba en todas y cada una de las listas de los principales candidatos a coger el relevo de Al Bagdadi, No obstante su origen turcomano, no árabe, hacía dudar a los expertos sobre sus posibilidades reales de convertirse en el quinto jefe que tiene Daesh A partir de su fundación. El hecho de que sea turcomano dificulta la trazabilidad de su linaje hasta la tribu del Profeta y sorprende, De la misma forma, por el hecho de que la cúpula de Daesh está compuesta prácticamente en su totalidad por árabes, principalmente iraquíes. A falta de conocer algún nuevo documento del grupo que revele el linaje de su cabecilla, el día de su presentación le otorgó el título de «califa». Conforme «The Guardian», la caza del nuevo hombre ferviente del Daesh se extiende a Siria, Irak y Turquía, por el hecho de que en este ultimo país tiene un hermano, Adel Salbi, enrolado en el partido Turkmen Iraqi Front, formación respaldada por los funcionarios de Ankara. Las fuentes consultadas por este periódico sostuvieron que Ambos hermanos tuvieron contacto hasta octubre, En el momento en que se desveló que sería el relevo de Bagdadi, un relevo elegido por el propio «califa». Recompensa por su cabeza
Antes de hacerse público su ascenso en la organización, el Pentágono ya ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por su cabeza. Los servicios de inteligencia le sitúan en los alrededores de Mosul, ciudad que fue la capital iraquí del «califato», lo cual significa que no siguió la ruta cara Idlib en búsqueda de refugio de su antecesor, una ruta que le llevó directo a la muerte en una cirugía semejante a la que ordenó Barack Obama en Pakistán en 2011 para asesinar a Osama Bin Laden. El Departamento de Estado estadounidense considera que a Daesh le quedan entre 14.000 y 18.000 combatientes operativos, una cifra alejada de los 80.000 que pudo tener en sus mejores días, Conforme el Observatorio Sirio de derechos Humanos (OSDH), Sin embargo que supone una seria aviso para la estabilidad regional. A esta especie de Ejército en la sombra en Oriente Medio, hay que incluir las provincias extranjeras del «califato» donde Grupos yihadistas juraron lealtad al «califa». Egipto, Somalia, Libia o bien Afganistán cuentan con brazos de Daesh operativos y que han jurado lealtad al nuevo «califa», Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, la nueva amenaza global. Uno de sus objetivos va a ser preservar vivo en el ideario yihadista ese protoestado del tamaño de Enorme Bretaña que su antecesor recibió establecer en el corazón de Oriente Cercano.