Turingia, en shock: «Esto no es Weimar»

Cerca de de las jarras de Winterzwickl, que está pasando por ser la mejor cerveza de estación de Turingia, la conversación gira en torno a los últimos acontecimientos en la ciudad, que A lo largo de veinticuatro horas convirtieron esta semana a la vaciada Erfurt en la capital política de Alemania. En el Hofbräu de la plaza no se habla de otra cosa: la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) votó la investidura del aspirante liberal (FDP), Kemmerich, evitando En este sentido un gobierno de Die Linke (La Izquierda) Pero provocando una airada reacción de los partidos tradicionales, que Desde Berlín impusieron su inmediata dimisión. Fue en Turingia donde Hitler logró un 1er consenso local con los conservadores que dejó a su encuentro minoritario hacerse un hueco en la enorme política alemana en los años 30. La asociación de la elección de Kemmerich con la foto del apretón de manos entre Hitler y Hindemburg, epicentro de un trauma Aún latente en el subconsciente funcionario alemán, dio opción a una ola de protestas callejeras y ha colocado en pie de guerra a las directivas de los grandes partidos. «Se están equivocando», defiende uno de los clientes junto al expendedor de cerveza, «ni esto es Weimar ni nosotros somos nazis». «Tantos escrúpulos con la extrema derecha pondrán Turingia en manos de la extrema izquierda», se protesta una profesora de primaria, «lo contrario que en los años treinta». «Sí que existe una similitud con Weimar», debate este argumento el politólogo de la Universidad Humboldt, Herfried Münkler, «tanto si creemos que liberales y conservadores pactaron de antemano con AfD, De La misma manera que si es que cayeron en su trampa, que yo creo que es el caso, no han estado a la altura. Tenemos una generación de políticos diseñados por agencias de imagen y capaces de hacer apariciones mediáticas, Sin embargo sin capacidad táctica o estrategia. Sufrimos una crisis de personal funcionario. Solo hay que ver la alegría y También ingenuidad con la que Kemmerich admitió el resultado de esa votación, sin entender siquiera que le estaban colando un enorme, gran gol». Stephan Brandner, diputado regional de AfD, considera igualmente que la crisis ha presunto un enorme logro para su encuentro. «Ha sido un enorme regalo en el séptimo aniversario de la fundación de AfD, incluso si conservadores y liberales siguen teniendo miedo del coraje que hay en sus propias filas, ha quedado demostrado que nuestro partido no puede seguir siendo ignorado». «Los partidos tradicionales han de hacerse posteriormente una pregunta», afirma Por su parte otro miembro del Simposio de los legisladores regional de AfD, Torben Braga, en el centro de la corrobla improvisada en la cervecería, «y el interrogante es ¿qué tan alto puede levantarse una presa? ¿Hasta en qué momento Piensan que podrán marginar a un encuentro que cuenta con un serio respaldo ciudadano?». AfD, principal fuerza de oposición
AfD es la 1era fuerza de la oposición en el Bundestag con 89 legisladores. En las eleciones regionales de Turingia del pasado octubre, quedó Al idéntico que segundo partido más votado con el 23,4% de los votos. Die Linke (La Izquierda) recibió el 31% y la CDU, en tercer sector, el 21,7%. «Desde Berlín es fácil poner cordones sanitarios, Pero aquí en Erfurt tenemos que asumir que mucha gente les vota», afirma el dependiente de una céntrica zapatería, para quien lo ocurrido «es síntoma de lo cual pasará tarde o temprano». «Esta Alemania no es la de Weimar, les plantaremos hacia esta vez», responde Pero Helena, de 23 años, que hace prácticas en la empresa. El politólogo Claus Leggewie recomienda «sin caer en el miedo de Weimar, sin pánico ni alarmismo, preguntarnos dónde estamos realmente». «La patente del desastre de Weimar se dirigió la crisis económica», afirma. «hoy hablaríamos de inestabilidad social y psicológica, de una inédita mentalidad burguesa y de la decadencia de las grandes familias políticas». A orillas del Gera, en la sinagoga local, Reinhard Schramm, lamenta lo ocurrido. El presidenta de la comunidad judía de Erfurt se dirigió escondido de los nazis por desconocidos en el horario era niño y Así sobrevivió a la Shoah. Basándose en esta experiencia, apoya en público la acogida de refugiados que AfD denuesta. «AfD comete un fallo por el hecho de que supone que situándose contra los musulmanes, va a tener a los judíos de su lado. Es un enfoque muy perverso, por el hecho de que, por presunto, existe antisemitismo entre los musulmanes, lo sabemos todos, No obstante sabemos que Asimismo hay otros musulmanes. Tratan de hacernos olvidar que, Asimismo que Europa no admitió a los judíos necesitados en 1938, no podemos fallar nuevamente al no aceptar en seguida a otras personas necesitadas».