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Cuarenta añitos más de chavismo

Los privilegiados del régimen chavista, que ya son legión Entonces de más de dos décadas de dictadura socialista en Venezuela, no sufren las consecuencias del desastre humanitario que padece el país. Las padecen los millones de venezolanos que, por razones muy diversas, no han podido votar con los pies y buscar refugio en España, USA, o en otros países de América Latina. Lo saben sus familiares en el extranjero, angustiados por tratar de enviarles ayuda, y habituados a tener que cortar la comunicación En el momento en que llega la hora del suministro diario de agua a los domicilios pues hay que almacenarla. Después de el reciente paso por Washington de Juan Guaidó, el presidenta interino, la Gestión norteamericana ha afirmado que la estrategia para derrocar la dictadura en Venezuela consiste en «más presión», más sanciones económicas para ahogar su prácticamente inexistente tejido industrial, más aislamiento en los foros internacionales. «El fin de Maduro es inminente» ha llegado a decir Trump sin aportar más pistas. El problema es que toda vez que habla Trump sube el pan literalmente en Venezuela. Y que su propuesta para devolver la democracia se parece, Al parecido que una gota a otra gota, a la que lleva aplicando EE.UU. para derrocar el castrismo en Cuba A partir de hace más de sesenta años. Asi que, si no cambia el guión, faltan al menos cuarenta años más de chavismo, si es que para luego queda algo en el país con más reservas de petróleo del planeta y patria del Libertador Bolívar. Que la solución ha de partir exclusivamente de los venezolanos es algo sabido y asumido por la oposición democrática. A pesar de la represión sistemática, Guaidó y lo suyos ponen su esperanza en la queja civil, que trata de reiventarse con fórmulas imaginativas. No obstante su esfuerzo no debería ser obstáculo para que la Administración Trump ponga su granito de arena y busque De la misma forma cómo aliviar la crisis humanitaria. Por servirnos de un ejemplo, concediendo un estatus particular a los refugiados venezolanos en EE.UU., una medida a la que se resiste la Casa Blanca.