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Los talibanes logran su fin y EE.UU. firma su retirada de sus tropas de Afganistán

Ahora de 18 años en una guerra que a Estados Unidos le ha costado 750.000 millones de dólares y la vida de 2.352 soldados, la guerrilla talibán bien puede proclamarse victoriosa. Sin más concesiones que las obvias de repudiar a Al Qaida y renunciar al terrorismo, el Gobierno de Donald Trump firmó este sábado un consenso con el grupo islamista, exactamente el mismo que enfundó a las mujeres en burkas y les negó la educación más básica, el que refugió a Osama bin Laden para que planificara los atentados del 11-S y Además hizo estallar por los aires los valiosísimos budas de Bamiyán por ser contrarios a las estrictas normal del islam con respecto al arte. Ni siquiera exigió EE.UU. que a la firma de pacto, en Qatar, acudiera un representante del que se supone que es el gobierno legitimo de Afganistán, nacido de las urnas. El presidenta Trump afirmó Ayer que el pacto es bueno pues «todos estamos ya cansados de esta guerra» y afirmó que «en un futuro no muy lejano» se encontrará él mismo con los líderes de la guerrilla. «Hemos tenido un gran éxito en Afganistán matando a los terroristas, y es hora ya de que nuestros soldados vuelvan a casa», agregó en una conferencia en la Casa Blanca. Según el pacto firmado Ayer en Doha entre el enviado singular de EE.UU. para la crisis en Afganistán, Zalmay Jalilzad, y el número dos de la guerrilla talibán, el mulá Abdul Ghani Baradar, prevé la retirada completa de las tropas norteamericanas del país centroasiático en 14 meses. El 10 de marzo arrancará un proceso negociador en la ciudad noruega de Olso con El propósito de negociar un cese final de hostilidades. En un Sólo plazo de entre tres y cuatro meses se replegarán 9.400 de los 13.000 soldados estadounidenses que quedan. Los talibanes desean que Ya antes de que empiece el charla el Gobierno afgano libere a 5.000 presos en señal de buena voluntad. El Gobierno afgano, Aunque, se resiste. Pese a sus intentos, EE.UU. no recibió que las autoridades de Afganistán y la guerrilla talibán se sentaran en La misma mesa. Paralelamente al anuncio de pacto en Doha, el presidenta afgano, Ashraf Ghani, arropado por la oposición, firmó en Kabul otro pacto con el secretario de Defensa norteamericano, Mark Esper, por el cual se compromete a apoyar el proceso de paz. Muchos de los 35 millones de afganos temen un retorno a aquellos años en que la vida pública estaba estrictamente segregada entre sexos y las niñas, analfabetas por ley, eran obligadas a casarse con hombres mucho mayores y a contar hijos de adolescentes. Los compromisos que adquieren los islamistas a largo plazo son primordialmente el compromiso de no retornar a alojar a terroristas a fin de que planifiquen A partir de allí ataques, Asimismo de repudiar a Grupos Del mismo modo que Al Qaida, Daesh y otros afines. Durante una tregua parcial declarada hace una semana y el periodo negociador, los talibanes renuncian a ataques suicidas, automóviles bomba, uso de morteros, y otras formas de insurgencia que han empleado abundantemente A partir de que acudieron derrocados por las fuerzas armadas norteamericanas y sus aliados de la OTAN. Derechos de mujeres
A la firma del pacto en Doha acudió el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien instó a los talibanes a respetar los términos del pacto y los derechos básicos de la población afgana. Según manifestó Pompeo, que ejerce de líder de la diplomacia norteamericana, «los gobiernos afganos han fracasado pues no han sido lo suficientemente inclusivos. El Gobierno afgano de 2020, y De hecho el Afganistán de 2020, no es el mismo que en 2001». «Aprovechen el progreso histórico obtenido para las mujeres y las niñas y los avances conseguidos para todos los afganos», Fichó. Sí tuvo que decir acto seguido Pompeo, en una conversación con periodistas: «Sigo tan enfadado por el 11-S De exactamente la misma forma que exactamente el mismo jornada en que vi de qué manera Al Qaida derribó las Torres Gemelas en televisión. No vamos a arruinar lo que nuestros soldados han conseguido con su sudor y su sangre». La firma del consenso, Aunque, la hizo la Casa Blanca tan discretamente Del mismo modo que pudo, sin un anuncio formal del presidenta o una conferencia anterior en Washington. La invasión de Afganistán, autorizada por el Capitolio, viajó la contestación inmediata del Gobierno de George W. Bush a los ataques terroristas de Al Qaida contra Nueva York y Washington, en los que murieron 2.996 estadounidenses. Los primeros detenidos, dirigentes de Al Qaida, fueron llevados al penal de la base naval de Guantánamo, donde Varios de ellos todavía permanecen esperando de juicio. Una década después del inicio de la guerra, las fuerzas especiales de EE.UU. capturaron y asesinaron a Bin Laden. Despues de ese hito, Barack Obama estableció en el mes de diciembre de 2014 el permanente de las operaciones de combate, Aunque eso no significó el definitivo de la guerra: quedaron 13.000 soldados para labores de apoyo al Gobierno afgano y control de una insurgencia que jamás abandonó de atentar en contra de civiles y militares. Conforme un pormenorizado recuento de la universidad norteamericana de Brown han muerto en la guerra 157.000 personas, 43.000 de ellas civiles. Este es el segundo intento de Trump de lograr el acuerdo con los talibanes. Les invitó a la Vivienda presidencial de Camp David en septiembre, Pero anuló la visita en el último momento por un atentado en Afganistán en el que murieron dos soldados de la alianza internacional, uno estadounidense y otro rumano».