El mundo ultramasivo formado por el choque de dos estrellas muertas

En el instante las estrellas parecidas al Sol agotan su combustible se hinchan y constituyen gigantes rojas, estrellas moribundas que se están deshaciendo y expulsando ingentes cantidades de gas y polvo al espacio circundante. Pasado un tiempo su combustible se agota y Finalmente su corazón queda desnudo y frío, incapaz de retener su envoltura, que se pierde De La misma manera que si fueran los vilanos de un diente de león. Se Detienen las reacciones nucleares del interior y, con el tiempo, lo poco que queda de la estrella cristaliza en una gigantesca roca, tan grande Tal como una Tierra y aproximadamente tan masiva Al igual que el Sol, que ni siquiera emite luz. En la Vía Láctea hay tantas estrellas (Múltiples cientos y cientos de miles de millones de ellas) que hay lugares en los cuales se puede localizar el resultado del choque o bien fusión de dos enanas blancas. Esta semana, un grupo de astrónomos de la Universidad de Warwick (Reino Unido) han informado del hallazgo de una estrella, de nombre WDJ0551+4135, formada Tras una de estas fusiones y situada a 150 años luz de distancia. En un Solo principio pensaban que estaban ante una enana blanca normal y corriente, Sin embargo tanto su masa Al semejante que su atmósfera han permitido deducir que Se trata de lo que queda del «abrazo» entre dos de estos objetos. El avance se ha publicado en la revista «Nature Astronomy». «Esta estrella resultó ser algo que no habíamos visto hasta ahora», ha explicado a ABC Mark Hollands, directivo del estudio e estudioso en la Universidad de Warwick. Las enanas blancas demasiado pesadas
En la galaxia existe una población de enanas blancas ultramasivas, que se cree que en su mayor parte provienen de la fusión de dos enanas blancas. Se desconocen los detalles de estas fusiones, en la que los objetos, extremadamente compactos, acaban convergiendo en uno Sólo. No obstante sí que se conoce que, En oportunidades, Cuando la masa combinada de ambas es lo suficientemente grande, pueden originar una supernova, una ruido capaz de emitir en un Sólo segundo tanta energía También que el Sol en toda su vida. Por eso, estudiar estas enanas blancas es particular para comprender los procesos de fusión, la frecuencia de las supernovas de la galaxia y, en definitiva, la evolución de toda la Vía Láctea. Esta vez, los astrónomos identificaron la estrella WDJ0551+4135 en el sondeo de Gaia, un telescopio de la Agencia Espacial Europea (ESA) que está haciendo un catálogo del 1% de todas las estrellas de la Vía Láctea. Los información del telescopio espacial William Herschel permitieron reconocerla Del mismo modo que uno de estos objetos ultramasivos. De hecho, encontraron que tiene una masa de 1,14 soles (en la fecha La mayoría de las enanas blancas ronda las 0,6) y que tiene un diámetro un 33% inferior al de la Tierra. Esto hizo sospechar que se trataba del resultado de una fusión. Al analizar el espectro de la luz procedente de WDJ0551+4135, descomponiendo la radiación Asimismo que si fuese una firma distintiva, los astrofísicos pudieron estudiar la composición de sus capas más externas, el equivalente a una atmósfera. De esta manera, obtuvieron otra demuestra del peculiar origen de esta estrella: la ausencia de helio en su atmosfera. De hecho, ha sido la primera vez que se ha identificado una enana blanca ultramasiva con un análisis de su atmosfera. Las capas de una gigantesca cebolla
«Una típica enana blanca tiene una estructura de cebolla», ha explicado Mark Hollands. «Suelen contar los elementos ligeros en la superficie y los más pesados a mayor profundidad, Del mismo modo que consecuencia de la gravedad». En concreto, las enanas blancas acostumbran a ser básicamente un núcleo denso de carbono y oxígeno (que acumulan el 99% de su masa), rodeados por un caparazón de helio (el 1% de su masa) y una capa de hidrógeno (el 0,01% de su masa), que se pueden mezclar entre ellos y Asimismo aun con el carbono de más abajo. Pero la «cebolla» estelar llamada WDJ0551+4135 carece de helio en las capas exteriores: «Esto no es lo cual Aguardamos localizar en una estrella normal que evoluciona hasta una enana blanca», ha incidido el estudioso. En verdad, los datos acerca de su velocidad hace pensar que esta estrella es más antigua que otras compañeras, lo que refuerza la hipótesis de que proceda de un eventeo de fusión. La fusión de las enanas blancas
¿Cómo viajó esta fusión? Eva Villaver, astrofísica de la Universidad Autónoma de La villa de Madrid, experta en las fases finales de la muerte de las estrellas, ha explicado a ABC de qué manera pudo ocurrir: «El par binario –la pareja de estrellas– pierde energía gravitatoria orbital con el tiempo, de forma que se van acercando la una a la otra». De hecho, a medida que lo están haciendo, van disipando su energía en manera de ondas gravitacionales. «Para que puedan fusionarse tienen que estar muy cerca, si no, el proceso seria mas lento que la edad del universo», ha añadido Villaver. En el momento en que están lo suficientemente cerca, comienzan los fuegos artificiales: «La más ligera de las enanas blancas del par se disipa –se deshace– cerquita de de la más masiva, en unos pocos períodos orbitales –giros–», ha proseguido. En seguida, «el material disipado manera un disco cerquita de de la componente más masiva. Este material va siendo acretado –algo De esta forma Al semejante que absorbido– con el tiempo en la componente más masiva, y genera que ésta aumente de masa», prosigue Villaver. El resultado final es una enana blanca más masiva que incluso puede volver a activar Ciertas reacciones de fusión nuclear, tal De exactamente la misma forma que ha matizado Hollands. Ver este fenómeno es particular para los astrofísicos por el hecho de que en la Vía Láctea Es infrecuente observar supernovas o bien enanas blancas ultramasivas. Hoy por El jornada de hoy, lo más sencillo es ver ejemplos de sistemas binarios (parejas) de enanas blancas que están a poca distancia y que se fusionarán en el plazo de miles e millones de años, Conforme Paul Hollands. Más adelante, será posible observar estos eventos de fusión con el futuro observatorio de ondas gravitacionales LISA, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que medirá sutiles distorsiones del espacio-tiempo provocadas por estas estrellas, a medida que giran y van perdiendo en energía a causa de la gravedad. Al lado de esto, el potente telescopio PLATO, Asimismo de la ESA, dejará hacer estudios de sismología estelar (lo cual se conoce Como asterosismología), para comprender mejor el interior de estos objetos y confirmar su procedencia.