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Orban, el malo de la película

Trece gobiernos de la Unión Europea han criticado duramente en una carta –sin citarle expresamente– al primer ministro conservador húngaro, Viktor Orban, por las medidas políticas extraordinarias decretadas por Budapest para afrontar la crisis del coronavirus, que juzgan «desproporcionadas». El lenguaraz «premier» nacionalista pasa De esta forma a engrosar la lista de dirigentes autoritarios que aprovecharían que el Pisuerga está pasando por Valladolid para apuntalar su ambición personal de poder sin contrapesos. Viktor Orban tendría por compañeros de viaje al inefable Xi Jinping, Hoy convertido en benefactor de la Humanidad, el filipino Duterte (a la Policía: «Disparen a matar»), a Nicolás Maduro, al turco Erdogan, o bien a Vladimir Putin. Lo «desproporcionado» Sin embargo en la situación húngaro es la contestación coordinada del conjunto de países de la UE que blasonan de europeísmo y liberalismo sin mirarse en el espejo. Es de admirar, por citar un caso, que se critique a Budapest por su Decisión de gobernar Solo por decreto Entre tanto dure la crisis del Covid-19 (una medida por cierto aprobada por el Parlamento húngaro), En el momento en que Pedro Sánchez está haciendo exactamente lo mismo Aunque, eso sí, no lo pregona. Resulta que Orban consiguió en 2018 en unas elecciones impecables Ambos tercios del Parlamento, y Sánchez se ha quedado muy lejos de esa cifra en los últimos comicios. No obstante más admirable todavía es La falta de reacción de los gobiernos ultraliberales de la UE en el momento el vicepresidente del Gobierno de España, Pablo Iglesias, plantea usar la crisis del coronavirus para aplicar medidas comunistas Tal y como la expropiación de cuentas y empresas privadas. Eso sí que se merece no una carta Sino más bien que un ultimátum por comunicado de la UE. Orban aboga por una política de retorno a las raíces cristianas de Europa, que es lógico que moleste a muchos partidos laicistas del continente. No es muy coherente con esa filosofía su firmeza en el rechazo de la inmigración –las denostadas cuotas de reparto de refugiados–, No obstante sorprende la hostilidad de Bruselas en el momento la crítica procede de un país pequeño, y su gran comprensión Una vez que el rechazo viene de Londres, París o bien Berlín.