fbpx

Prensa Libre Online

La otra noticia

Internacional

El coronavirus, una pandemia que advertencia a las democracias liberales

Son las crisis las que miden la talla de los mandatarios, abocados a tomar resoluciones en el horario el pulso tiembla y la dimensión de las consecuencias de sus actos se cuenta en millones de vidas. En diciembre, en la ciudad China de Wuhan, una megalópolis poblada de rascacielos que crece en las orillas del río Yangtsé, un virus saltó de un animal a un ser humano, demostrando que el azar de un episodio mínimo puede cambiar el mundo para Siempre y en todo momento. Meses a continuación, Cuando el régimen presume de haber controlado la pandemia, la cifra oficial de muertos ha quedado envuelta en una bruma de preguntas sin contestar y la administración de la emergencia sanitaria acumula críticas, Después de conocerse que los médicos y cronistas que se atrevieron a denunciarla acudieron silenciados, Según descubrió últimamente Reporteros sin Fronteras (RSF). Desde hace semanas, la organización alerta acerca de el peligro que acecha a la libertad de prensa bajo la bandera de la lucha contra el Covid-19, denunciando su continuo deterioro en países También que Hungría, Rusia o bien Turkmenistán. En un Solo giro propio del guion de una distopía absurda, las autoridades de la república exsoviética han decidido prohibir que la palabra coronavirus aparezca en los folletos médicos, Del mismo modo que si negar la realidad fuera lo mismo que ponerle remedio. En Bielorrusia, su poco democrático presidenta, Alexander Lukashenko, ha aconsejado a los ciudadanos que jueguen al hockey, convirtiendo el hielo en un anticuerpo. En todos los casos, la ausencia de medios críticos y la bota de la censura son la tónica común. Una sombra autoritaria Frente ese esbozo de la realidad, la tentación de arrojar una mirada pesimista acerca de el futuro parece irresistible. Abundantes analistas temen que la pandemia se traduzca en un auge del autoritarismo, sirviendo Del mismo modo que excusa para normalizar el manipulación de la geolocalización o bien el reconocimiento facial, tecnologías que en malas manos pueden achicar las libertades de los ciudadanos, convirtiendo el mundo en una gran Xinjiang, la provincia China donde las autoridades comunistas vigilan de forma estrecha a la minoría uigur. Para otros, el riesgo se sitúa en el crecimiento de la xenofobia. En enero, se registraron Múltiples ataques contra ciudadanos chinos en numerosos países, reacciones violentas que conjugaban el racismo con el temor a que las damnificados fueran portadoras del virus. El pasado marzo, con la epidemia disparándose en los países europeos, la alcaldesa de Guayaquil impidió el aterrizaje de un aeroplano con tripulantes españoles, poniendo camionetas en la pista del aeropuerto para parar la maniobra. Por suerte, su Resolución no provocó un terrible accidente, No obstante sirvió para rememorar que el miedo suele estar detrás del extremismo y La carencia de empatía más elemental. ¿Otra Guerra Fría?
A través de Twitter, su red social favorita, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió el pasado marzo un mensaje donde calificaba de «virus chino» al coronavirus, despertando una polémica donde se escucharon acusaciones de xenofobia. Dejando ese aspecto momentáneamente al margen, el comentario del mandatario se enmarca en la tensa relación que Washington ha establecido con Pekín A partir del debut de su Gestión, un encuentro librada en el sector de la economía, por medio de el establecimiento de aranceles a productos chinos, y en el de la tecnología, con la Justicia estadounidense acusando al gigante Huawei de crimen organizado y robo de secretos. En ese sentido, la pandemia ha inaugurado un nuevo capítulo, que ha incluido teorías de la conspiración sobre el origen de una tragedia sanitaria que amenaza con desencadenar una grave recesión económica. Sin ir más lejos, De esta forma tal como explicó en este periódico el corresponsal en Shanghái, Pablo M. Díez, algún diario chino no ha dudado en dar crédito a la presunta fabricación del virus en un Solo laboratorio estadounidense, historia expuesta Desde Global Research, un medio canadiense dispuesto a esparcir cualquier explicación acerca de la realidad enrevesada y poco probable. A continuación, Conforme esa misma fuente, la infección se habría expandido en Wuhan, Tras la celebración de unos Juegos Olímpicos Militares. En medio de esas historias fantásticas, el otro enorme juego geopolítico se está librando con la venta y donaciones de material sanitario. Dispuesto a sacudirse las críticas por su opaca gestión de la pandemia, Pekín suministra a Múltiples países occidentales -y Además africanos- mascarillas, guantes o bien respiradores, productos indispensables en los centros de salud de La capital española, Milán o Adís Abeba. En esa pugna, U.S.A. se está mostrando más discreto. Aunque Washington ha accedido a enviar respiradores a España, ahora de una conversación entre Trump y el Rey Felipe VI, el primer magistrado se no se ha mostrado especialmente prolijo, afirmando que su prioridad consiste en cubrir las necesidades de su país, que no parecen del todo garantizadas; Conforme The Guardian, el gobernador habría solicitud a ciertos socios europeos y asiáticos, incluido China, productos de los cuales carece. A largo plazo, las consecuencias de estas políticas desiguales son todavía indescifrables. De La misma manera que antídoto a una posible dependencia, da lugar a mencionar que el presidenta de Francia, Emmanuel Macron, se ha curado en salud, expresando su anhelo de que el país se suministre de su propio material, fortaleciendo la industria con La meta de que la «soberanía nacional» quede intacta. A partir de a continuación, es improbable que la expansión de la influencia República Popular China, un país donde conviven el autoritarismo comunista y el escaso respeto de los derechos humanos con una economía potente y nada respetuosa con la naturaleza, alumbre un futuro esperanzador. Si es que la democracia liberal retrocede, De la misma forma lo van a hacer las libertades básicas -la libertad de prensa, a manifestarse-, el respeto al individuo o el multipartidismo, por citar Sólo ciertos pilares que sustentan el sistema que ha proporcionado bienestar En medio décadas a nuestras sociedades. Caos político
Como equilibristas entre el miedo y el deseo de conseguir un desenlace tan feliz Del mismo modo que sea posible, los mandatarios luchan por superar esta crisis sin arruinar su futuro funcionario. En Iberoamérica, el presidenta de México, Andrés Manuel López Obrador, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, han negado A lo largo de semanas la gravedad de la pandemia, animando a la gente a salir a la calle. En Italia, el presidenta del Partido Democrático, Nicola Zingaretti, recomendaba a los milaneses disfrutar del aperitivo, poco Antes de que el número de casos saltara por los aires. En España, el Gobierno autorizó la celebración de la manifestación feminista del 8 de marzo, advirtiendo un día acto seguido de que el virus iba a hacer estragos, con la población atónita ante al repuesto de discurso. A partir de el Elíseo, se dejó la fiesta de la 1era vuelta de las municipales francesas, A pesar de que los casos se estaban disparando y el panorama no era halagüeño. Queriendo atajar la epidemia sin detenerse las infecciones, con la idea de crear un enorme conjunto de inmunidad, el 1er ministro del UK, Boris Johnson, tuvo que abandonar sus planes frente el riesgo de que dos millones de británicos perdieran la vida. En EEUU, el primer magistrado, Donald Trump, se burlaba del coronavirus, lamentando que no podía tocarse la cara, Antes de que los hechos le obligaran a admitir la gravedad del trance. Con los hospitales de Inédita York colapsados, la Casa Blanca calcula que pueden fallecer 100.000 personas. Serán las urnas, en los países donde se puede votar o celebren elecciones limpias, las que midan el favor o bien descontento de la población ante la administración de sus líderes. El discute sobre el cambio climático
Sería injusto, en medio de este panorama triste, no descubrir un pequeño espacio para la esperanza. Sorprendidos ante el golpe de la naturaleza, hay voces que señalan que la tragedia provocada por el coronavirus servirá para concienciar acerca de el cambio climático, ahora que en los cielos de las ciudades vuelven a lucir las estrellas y los animales se aventuran a recuperar los espacios abandonados por el ser humano. En las redes sociales, los ciudadanos comparten fotografías de la ciudad de La villa de Madrid libre de contaminación, con la silueta de las torres de Chamartín recortando un horizonte limpio. Repletos de agua cristalina, los canales de Venecia parecen reivindicar la antigua gloria de la Serenísima. Conforme el medio CarbonBrief, las emisiones de CO2 en China se redujeron un 25 % A continuación de las restricciones impuestas para frenar la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lamenta que «entre 2030 y 2050, el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año». No obstante, hay que ser prudente. El parón puede reverdecer los sectores, Pero De la misma forma desembocar en una brutal crisis económica, que Indudablemente dañará las condiciones de vida de millones de personas. Difícil conclusión
Con la crisis sin completar, resulta arriesgado solucionar de manera contundente qué repercusiones va a tener el coronavirus a nivel geopolítico. Si es que atendemos a la Historia, semeja innegable afirmar que sus consecuencias definirán las futuras décadas, Si bien resulta difícil establecer cómo. Por vez primera, el hombre se encara con una pandemia en un mundo globalizado, observando su desarrollo casi en directo Durante las redes sociales y sorprendido de que el avance tecnológico no haya conseguido doblegar la naturaleza. Con fronteras cerradas y la reducción al mínimo del tráfico aéreo, el movimiento de personas se ha visto súbitamente arrestado, Al igual que También el turismo. Sin aventurar una conclusión, sí parece evidente que 2020 ha inaugurado un nuevo punto de inflexión en el siglo XXI.