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La criatura marina con dientes Tal como piedras

Hace 252 millones de años, terribles erupciones volcánicas y un repentino recambio climático mataron a La mayor una parte de las especies animales en tierra y a prácticamente todas y cada una y cada una de las de los océanos. Es lo que se llama la extinción masiva del Pérmico. La catástrofe preparó el escenario para el posterior surgimiento de los dinosaurios y una explosión de inédita vida marina. Entre las aguas, un tipo de reptil, los ictiosaurios, evolucionaron hasta convertirse en elegantes predadores afines a los delfines, con largos hocicos repletos de dientes afilados y cuerpos aerodinámicos. Podrían haber sido descritos Como delfines diabólicos. Pero Ya antes de su transformación física, los primeros ictiosaurios, Tal como Cartorhynchus lenticarpus -uno de los más antiguos y pequeños jamás descubiertos-, eran más parecidos a pequeñas crías de foca de poco más de 30 cm largo, el hocico corto (precisamente, eso es lo cual significa su nombre) y apéndices que les permitían deslizarse por tierra. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por estudiosos del Museo Field de Chicago y la Universidad de California, Davis, ha dado a conocer una nueva característica de estas criaturas que dice mucho de su estilo de vida. Lo cuentan en «Scientific Reports». Aplastar «almejas»
Al escanear con un tomografía computorizada el fósil del ictiosaurio, los científicos encontraron dientes en manera de guijarros ocultos en su corto hocico. Estos extraños dientes eran probablemente utilizados para aplastar las conchas duras de los caracoles y bivalvos en manera de almeja. «No sabemos exactamente la ascendencia de los ictiosaurios. Son reptiles, y tal vez son arcosaurios, o sea, están más estrechamente relacionados con cocodrilos, dinosaurios y pájaros que con lagartos y serpientes, No obstante incluso eso no es al 100%», dice Olivier Rieppel, paleontólogo del Museo Field y coautor del estudio. «Al estudiar los dientes redondeados inusuales de este ictiosaurio temprano, obtenemos una mejor comprensión de de qué manera evolucionaron estos animales y de qué forma eran sus estilos de vida», incluye. Cartorhynchus lenticarpus debía articulaciones flexibles en la muñeca, que sugieren que era capaz de salir del agua y deslizarse por la tierra. Los ictiosaurios siguientes se convirtieron en criaturas del océano abierto, Pero los pequeños Cartorhynchus seguramente vivía cerquita de la costa y recogían invertebrados para comer del fondo del mar. Sus dientes redondos les serían enormemente útiles. Ocultos en el cráneo
Cuando Cartorhynchus se dirigió descrito Por vez primera, pensaron que no debía ningún diente y que se alimentaba por succión. «Pero posteriormente, los investigadores se dieron cuenta de que debía algunos dientes más atrás en sus mandíbulas», señala Ryosuke Motani, de la Universidad de California y coautor del estudio. «Ahora, las tomografías computarizadas del fósil nos han enseñado los dientes que estaban ocultos en su cráneo, y descubrimos que tenían una forma inusual de guijarros». Estos dientes redondeados estaban en la parte posterior de las mandíbulas, donde están nuestros molares, y quizá se usaron para aplastar pequeños invertebrados de cáscara dura. Los dientes Asimismo revelaron desgaste, lo cual sugiere que, Aunque el único espécimen conocido de Cartorhynchus era muy pequeño, estaba absolutamente desarrollado. Un nuevo nicho
Armados con este nuevo conocimiento, los estudiosos compararon la especie con otros ictiosaurios tempranos. Encontraron que los dientes redondeados Además surgieron en otras especies de ictiosaurios, lo cual sugiere que el rasgo evolucionó independientemente más de una vez. Mientras tanto, muchos otros ictiosaurios tempranos tenían dientes puntiagudos en manera de cono. Según los investigadores, estas diversos maneras de dientes que surgen en distintos familias nos dan una idea del mundo en el que evolucionaban los ictiosaurios. «No había reptiles marinos Antes del Triásico», afirma Rieppel. «Eso es lo cual hace que estos primeros ictiosaurios sean tan interesantes: nos cuentan sobre la recuperación de la extinción masiva, pues ingresaron al mar Después de eso». Y, dado que La mayor parte de las criaturas marinas murieron en la extinción masiva, hubo una gran volumen de hábitats libres, evolutivamente hablando, muchos nichos para nuevos animales. «Después de la extinción masiva, la biota marina estaba casi vacía y lista para ser recolonizada», explica. Los dientes de los animales nos pueden decir mucho sobre sus estilos de vida: qué estaban comiendo y cómo. La rápida aparición de muchos tipos diferentes de ictiosaurios con distintos géneros de dientes apunta la forma en que se apoderaron de los océanos y desempeñaron distintos roles ecológicos. Asimismo es probable que la evolución repetida de dientes aplastantes redondeados haya sido impulsada por la evolución de la presa de caparazón esencial que prevaleció en ese momento. «Los fósiles son pistas acerca de cómo era el mundo hace mucho tiempo», apunta Rieppel. «Al alcanzar una mejor comprensión de de qué manera evolucionaron estos ictiosaurios, tenemos una mejor idea de cómo la vida se recobra Acto seguido de las extinciones, y esa lección permanece siendo relevante Hoy en día».