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Los «otros misterios» de Betelgeuse: la gigante roja se formó A partir de la fusión de dos estrellas

Un nuevo estudio capitaneado por Manos Chatzopoulos, maestro asociado de Física y Astronomía de la Universidad Estatal de Louisiana, sugiere la posibilidad de que Betelgeuse, la gigante roja que está alrededor convertirse en supernova, se formara A partir de la fusión de dos estrellas hace menos de 300.000 años, un simple parpadeo en las escalas de tiempo cósmicas. La investigación puede consultarse en «arXiv.org». Betelgeuse, También conocida cono Alpha Orionis, es una de las estrellas más brillantes del hemisferio norte. A inicios de este mismo año, esta gigante roja se hizo conocida en los medios de comunicación de todo el planeta, En tanto que un veloz descenso de su luminosidad llevó a pensar a los astrónomos que su momento definitivo había llegado. Pese a su corta edad, en efecto, su enorme tamaño ha hecho que Betelgeuse queme muy de manera rápida las etapas de su vida y que falte poco (en términos astronómicos) para que explote dando lugar a la mayor supernova jamás vista A partir de la Tierra. El oscurecimiento, Gracias a nubes de polvo y gas
Finalmente se reveló que el extraño oscurecimiento se debía que, en realidad, a grandes nubes de polvo y gas que atenuaban parcialmente el brillo de la estrella. Lo cual no quita que Betelgeuse siga estando en las etapas finales de su existencia, Si bien su anunciada y espectacular muerte violenta podría no ser tan inminente Del mismo modo que se alcanzó a pensar. Sin embargo, y aparte su luminosidad, Betelgeuse encierra otros misterios que la Ciencia está tratando de dilucidar. Por una parte, semeja claro que Versa de una estrella «a la fuga», esto es, expulsada del lugar en que nació. En verdad, se mueve En medio el espacio interestelar a la nada despreciable velocidad de 30 km por 2do, creando una onda de choque que tiene más de cuatro años luz de ancho. Un sol cuya superficie llegaría a Júpiter
Por otro, gira acerca de sí misma muy rápidamente, con una velocidad de rotación de más o menos 5,5 kilómetro por 2do, más del doble que la de nuestro Sol, A pesar de tratarse de una estrella enorme en comparación. Para hacerse una idea, si Betelgeuse estuviera en el centro de nuestro Sistema Solar, su órbita englobaría a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y puede que incluso a Júpiter. En su estudio, Chatzopoulos y sus colegas afirman que «el mejor escenario que puede explicar tanto la rápida rotación de Betelgeuse Del mismo modo que su gran velocidad espacial es que viajó un sistema binario (dos estrellas) lo cual fue expulsado por su grupo padre hace unos pocos millones de años y que a continuación se fusionó». Normalmente, las estrellas muy grandes tienden a ralentizar su velocidad de rotación. No obstante está claro que ese no es el caso, Porque Betelgeuse rota mucho más rápido de lo cual tendría que. Algo que podría ser la «herencia» de un proceso de fusión de dos estrellas independientes. La fusión en estrellas Así como Betelgeuse
Se da la situación de que se han observado muchas otras estrellas grandes con rotaciónes rápidas, aun más que Betelgeuse. Y eso unido a la abundancia de sistemas binarios «ahí fuera» podría representar, Conforme los investigadores, que la fusión entre Ambos miembros que constituyen esos sistemas podría ser determinante para la formación de estrellas También que Betelgeuse. «Estos hallazgos -escriben los investigadores- junto con la observación de que La mayoría (¿el 60%?) de las estrellas masivas forman una parte de sistemas estelares binarios, y que cerca de un tercio de ellas experimentarán una fusión, indican la importancia de estudiar los efectos de las fusiones estelares en la evolución a largo plazo de las propiedades de rotación de las estrellas masivas». La posible historia de Betelgeuse
Con esa idea en mente, los astrónomos de Louisiana reconstruyeron lo que bien podría ser la historia de Betelgeuse. En algún instante del pasado, seguramente hace algunos millones de años, Betelgeuse y su compañera binaria fueron expulsadas de su sitio de nacimiento en la Asociación Orion OB1. La estrella más grande de la pareja tenía aproximadamente 16 masas solares, al tiempo que la más pequeña era «solo» unas dos o tres veces más masiva que el Sol. A medida que la mayor de las dos estrellas se dirigió evolucionando cara su fase de supergigante roja, sus capas externas se expandieron hasta alcanzar entre 200 y 300 radios solares, de modo que la estrella más grande envolvió a la más chiquita, absorbiéndola. A continuación, la velocidad de la inédita estrella incrementó hasta hacerse consistente con las observaciones. ¿Y qué Tuvo lugar con la desdichada estrella secundaria? Conforme los modelos de los investigadores, su «muerte» se produjo de forma rápida: bastaron 175 órbitas para que la estrella pequeña entrara en contacto con la más grande. A partir de ese momento, la mortífera espiral que la llevó hasta el núcleo de su gran compañera duró apenas cinco días. El elenco de Chatzopoulos admite que caben otras posibilidades, No obstante con una probabilidad mucho menor de ser Ciertas. Los investigadores seguirán ahora refinando sus información, y comentan que muy pronto van a estar en disposición de ofrecer muchos más detalles acerca de esa fascinante estrella y su historia.