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El cadáver de una posible víctima de Covid-19 continúa 30 horas en la calle en Río de Janeiro

Un cuerpo extendido en el suelo pudriéndose En medio 30 horas en la calle de un distrito pobre de Río de Janeiro es el retrato de las grandes diferencias que se viven en los tiempos de Covid-19 en Brasil, país que es el epicentro del coronavirus de América del Sur con más de 20.000 muertes. Entre tanto unos tienen la protección de buenos centros de salud privados y condiciones para protegerse en casa, muchos cuentan con la sanidad pública, de buena calidad, Pero que nunca está dando abasto, menos en una pandemia. Los sistemas de salud en Múltiples estados brasileños han superado su capacidad, con las unidades de cuidados intensivos llenas, incapaces de percibir nuevos pacientes con coronavirus. Valnir está dando Silva, un hombre pobre de 62 años que residía en las calles de Río, falleció en una vereda del barrio de Arara, en la región norte de la ciudad, y es posiblemente una de las damnificados no contabilizadas entre los 20.000 muertos que ya se cuentan en Brasil, el 3er país en número de contagios, Acto seguido de EEUU y Rusia. Especialistas Del mismo modo que Domingos Alves, investigador del Laboratorio de Inteligencia en Salud (LIS) de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), Creen que hay muchos más casos que no están siendo notificados, quizás el doble de los oficiales. «La desigualdad en Brasil puede hacer que la pandemia sea más extensa», explica el líder de un conjunto de científicos que se han unido para buscar datos más precisos. Uno de los incidentes de Brasil, Conforme el especialista, es que Brasil es uno de los países que menos exámenes sobre el contagio han hecho. Manaos, en la Amazonía, llegó a registrar un incremento de personas que mueren en sus hogares, una realidad que puede acontecer en otras ciudades. El cadáver de Valnir, encontrado por cronistas de la agencia Reuters, permaneció 30 horas en ese barrio marginal, uno de goles donde la enfermedad se arrastra sin control, no Sólo en Río, Sino más bien en las ciudades grandes del gigante sudamericano, con 210 millones de habitantes. Según vecinos entrevistados por la agencia de noticias, que llegó al local a las 7 de la mañana del domingo, el cuerpo de Silva estaba en exactamente el mismo sitio donde había fallecido el sábado por la mañana, encajonado entre una fila de autos estacionados y una niña cancha de fútbol donde pequeños jugaban un partido. La ambulancia lo abandonó donde estaba
Clientes de un bar vecino contaron que Silva se deprimió Más tarde de la muerte de su esposa hace unos meses, motivo que lo llevó a vivir en la calle. Ya antes de morirse, el sábado, el hombre protestó de que no podía respirar y los vecinos llamaron a una ambulancia, que no alcanzó a tiempo. Lo más espeluznante de la historia, es que Una vez que la ambulancia alcanzó cerca de de las 4 de la tarde, se fue sin llevarse el cuerpo. Según el registro de defunción verificado por la agencia, los sanitarios se limitaron a registrar su muerte Al idéntico que un paro cardíaco y otra causa no identificada. Conforme la sanidad pública, la ambulancia no tenía la responsabilidad de recolectar el cuerpo y no explicó si le llevaron a cabo una prueba de coronavirus a Silva. Los vecinos, Sin embargo, apuntan a esa causa. La Policía tampoco asumió la remoción del cadáver, por el hecho de que Sólo puede hacerlo en caso de delitos. Esa fue la datos dada al hijastro de Silva, Marcos Vinicius Andrade está dando Silva, de 26 años, Una vez que se presentó en la comisaría más cercana para pedir ayuda. El joven Por ultimo logró que un servicio funerario se llevase el cuerpo, a las 5 de la tarde del domingo. «Nos sentimos aliviados de haberlo llevado…, Sin embargo También muy tristes por lo cual sucedió», declaró el muchacho. Silva fue enterrado el primer jornada de la semana, en una acto a la que asistieron cuatro cuñados.