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Hallan un monstruoso agujero negro de 1.500 millones de masas solares poco acto seguido del Big Bang

Utilizando los observatorios Gemini y Cerro Tololo, un Equipo internacional de astrónomos acaba de detectar el cuásar más masivo encontrado hasta en seguida en el Universo primitivo, con un agujero negro en su interior cuya masa equivale a la de 1.500 millones de soles. Los cuásares son los objetos más enérgicos del Universo, y A partir de su descubrimiento, a finales de la pasada década de los 50, astrónomos y cosmólogos han tratado de averiguar cuándo aparecieron por 1era vez en nuestra historia cósmica. El flamante cuásar es el segundo más lejano encontrado Hasta el momento, a más de 13.000 millones de años luz de distancia de la Tierra, No obstante su tremenda masa duplica a la del único otro cuásar hallado en La misma temporada, apenas 700 millones de años acto seguido del Big Bang, El hallazgo, que ha sido posible ahora de una década de observaciones, desafía las teorías actuales de formación y aumento de agujeros negros supermasivos y galaxias en el Universo temprano. El Observatorio Gemini está integrado por dos telescopios gemelos de 8,1 mts, ubicados en Ambos hemisferios de la Tierra. Uno, el Telescopio Norte, está en el volcán inactivo Mauna Kea, en Hawai, y el otro, el Telescopio Sur, se encuentra en Cerro Pachón, en Chile. Juntos, Los dos telescopios consiguen cubrir todo el cielo en Los dos hemisferios A lo largo de todo el año. El Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, A su vez, consta de cinco telescopios y se encuentra a poca distancia del telescopio Gemini Sur, en Chile. En honor a su descubrimiento Debido a un telescopio en Maunakea, una montaña venerada por la cultura hawaiana, el cuásar recibió El nombre indígena de Pōniuāʻena, que significa “fuente giratoria invisible de creación, rodeada de brillantez”. Es el primer cuásar en recibir un nombre hawaiano. Un monstruo nacido cerca del Big Bang
Según la teoría actual, los cuásares están “alimentados” por agujeros negros supermasivos. A medida que los agujeros negros engullen la materia circundante, Al similar que polvo, gas o aun estrellas enteras, emiten enormes cantidades de energía, y un brillo que llega a eclipsar al de galaxias enteras. Y Pōniuāʻena es uno de Los dos más lejanos descubiertos hasta acto seguido. Conforme el estudio que aparecerá próximamente en Astrophysical Journal Letters y que ya está libre en el servidor de prepublicaciones ArXiv, la luz de este cuásar demoró exactamente 13.020 millones de años en cubrir la distancia que lo separa de nuestro mundo y de los telescopios que lo han observado. Lo que significa que Pōniuāʻena ya existía apenas 700 millones de años después del Big Bang, una temporada tan remota que a la Tierra y al Sol le faltaban aún cerca de 8.000 millones de años para comenzar a formarse. “Es el 1er monstruo de esta clase que conocemos -explica Jinyi Yang, investigador del Observatorio Steward de la Universidad de Arizona y autor principal del estudio-. Y no sabemos cómo ha tenido el tiempo suficiente para pasar de ser un pequeño agujero negro (Del mismo modo que afirma la teoría) a tener el gran tamaño que hemos observado”. En efecto, la delicada cuestión de de qué manera puede llegar a existir un agujero negro tan gran en la fecha el Universo entero estaba Aún en su infancia es algo que atormenta a los astrónomos A partir de hace mucho tiempo. Según Xiaohui Fan, coautor de la investigación, “el descubrimiento supone el mayor de los desafíos para la vigente teoría de la formación y aumento de agujeros negros en el Universo temprano”. En verdad, resulta difícil continuar pensando que un agujero negro del tamaño del de Pōniuāʻena pueda haber evolucionado A partir del colapso de una sola estrella en tan poco tiempo A partir de el Big Bang. La semilla de un agujero negro
Según los autores, debería considerarse más bien otra posible explicación: que el cuásar comenzara su existencia Como una “semilla” de agujero negro, una que ya tuviera por lo menos 10.000 masas solares apenas unas decenas de millones de años a continuación del Big Bang. Pōniuāʻena viajó descubierto A lo largo de una busca sistemática de prácticamente diez años de los cuásares más distantes. El club reveló un posible cuásar en los data y, en 2019, lo observó por objetivo con Múltiples telescopios. “Las observaciones con Gemini -explica Feige Wang, otro de los autores del trabajo- resultaron críticas para conseguir los espectros de infrarrojo cercano de alta calidad que nos dieron la asombrosa masa del agujero negro”. El hallazgo de un cuásar en los albores de la creación ha proporcionado a los investigadores una rara visión de una época en la que el Universo era muy adolescente y absolutamente distinto del actual. Las teorías vigentes sugieren que, poco a continuación del Big Bang, los átomos estaban todavía demasiado calientes Del mismo modo que para interactuar entre sí, unirse y iniciar a formar estrellas y galaxias, que no surgieron hasta unos 400 millones de años Después de la gran detonación, en la denominada “Época de Reionización”. Entender el nacimiento de galaxias masivas
Por eso, el descubrimiento de cuásares Al parecido que Pōniuāʻena justo en ese instante es un paso de extrema importancia para entender de qué forma surgieron las primeras galaxias masivas. Pōniuāʻena ha impuesto nuevas y De la misma forma importantes limitaciones a la evolución de la materia en aquella época lejana. “Parece que este cuásar -explica Fan- existió justo en el punto medio de la época de Reionización, y el hecho de que podamos observar objetos De esta forma tal como este nos ayudará a comprender lo que pasó”. Ya en 2018, el mismo club anunció el descubrimiento del que continúa siendo el cuásar más distante encontrado Hasta ahora, Pero su masa es casi la mitad que la de Pōniuāʻena. Designado Del mismo modo que J1342 + 0928, ese objeto es, a su vez, Sólo dos millones de años más viejo (y lejano) que Pōniuāʻena, una diferencia que Conforme Fan, que participó en Ambos descubrimientos, resulta bastante insignificante para los estándares cósmicos, . “Dos millones de años luz entre 13.000 millones -concluye Fan- lo convierte en algo bastante próximo a un empate”.