fbpx

Prensa Libre Online

La otra noticia

Internacional

Aumenta la presión acerca de Trump para que se ponga mascarilla

La pandemia de Covid-19 vive un repunte de casos en EE.UU. y, con él, se renuevan las críticas a la contestación del Gobierno de Donald Trump a la crisis. Un elemento se ha convertido en un punto de fricción que distancia al presidenta aun de altos cargos de su Administración y de aliados republicanos: la mascarilla. Trump la considera una señal de debilidad que puede deteriorar su imagen de hombre ferviente en el año de su reelección –una admisión gráfica de que su Administración se percibe superada por la pandemia– y asegura que se ha convertido en un elemento ideológico: hay quien se la opone para mostrar su oposición al presidenta. «Es un arma de doble filo», informó últimamente en una entrevista con «The Washington Post». En los últimos días, la presión al presidenta acerca de el manipulación de la mascarilla se ha disparado, De la misma forma A partir de dentro. Su vicepresidente, Mike Pence, se la ha puesto en Múltiples ocasiones. Este fin de semana, se le vio con ella en Texas, a donde acudió para comprobar A partir de el terreno la evolución de uno de los estados más afectados por el Covid-19, y que ha tenido que dar marcha atrás en su proceso de reactivación económica ante el incremento disparado de casos. Contradicción
«Animamos a todo el planeta a que se ponga la mascarilla en las regiones afectadas», mantuvo el ultimo jornada de la semana en una rueda de prensa con el gobernante del estado, el republicano Greg Abbott. «Cuando no se puede preservar la distancia física, llevar la mascarilla es una buena idea. Sabemos que ayudará a ralentizar la expansión». La defensa de la mascarilla por la parte de Pence es contradictoria con Ciertas de sus acciones y afirmaciones. Ese mismo día, acudió a una macro-iglesia de Dallas para un servicio religioso. Apareció con mascarilla, Sin embargo detrás había un coro de un centenar de personas que cantó sin ponérsela. Hace unos días, Pence tuvo que borrar una foto que colgó en Twitter en la que aparecía la plantilla de su oficina: arremolinados y sin una mascarilla. Y Pence defendió la idea de no exigir mascarilla en el mitin de Trump en Tulsa (Oklahoma). Lo que tampoco nadie cuestiona en la Casa Blanca es que Trump no dé ejemplo y se ponga mascarilla. El secretario de Salud, Alex Azar, afirmó el ultimo jornada de la semana que tanto Trump Al idéntico que Pence son personas «en una posición única» y «con circunstancias muy diferentes», al resto de ciudadanos. Sin embargo cada vez hay más republicanos que opinan diferente. El miembro del Senado Lamar Alexander, que preside el Comité de Salud de la cámara alta, ha asegurado que «ayudaría» en el control de la pandemia que el primer magistrado se la pusiera «de vez en cuando» para finiquitar «con el debate político de que si es que estás a favor de Trump, no llevas mascarilla y, si no lo estás, la llevas». La diputada republica Liz Cheney compartió una foto de su padre, el exvicepresidente Dick Cheney, con la protección y con la etiqueta «Los hombres de verdad llevan mascarilla». El senador Marco Rubio, y un ferviente aliado de Trump en Florida, aseguró la semana pasada que «todo el planeta debería llevar una maldita mascarilla».