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El árbol del que se saca el tono «negro ala de cuervo»

La verdad es que Cuando pensamos en arte nos quedamos atrapados en las redes de la pintura, de la escultura y la arquitectura, y pocas veces pensamos en la moda. Un buen ejercicio de atención pictórica consistiría en comparar la vestimenta de los monarcas por medio de diversos periodos históricos. Seguramente si es que hiciéramos una encuesta entre la población francesa por el origen del negro Al afín que símbolo de elegancia nos remitirían a Coco Chanel, Aunque, fuimos los españoles los primeros que identificamos al negro Asimismo que sinónimo de premiación. Algo más que la leyenda negra
Si hay un término que resuma el reinado de Felipe II ese es austeridad. La rigidez en todas y cada una las facetas de la vida, y es que el espíritu de la Contrarreforma y la mentalidad católica presidían todos y cada uno de los actos de la enmarañada burocracia española. La vestimenta debía estar acorde al instante y simbolizar el decoro, la humildad y la honestidad, Por eso no es de extrañar que el segundo de nuestros Felipes optará por el color negro. Si es que a esto sumamos su compleja personalidad y su patobiografía no es extraño que caigamos en el fallo de asociar el color negro con la melancolía, el oscurantismo y la sobriedad propia de ese momento. Si es que bien, las razones acudieron otras, fueron económicas. Hay que tener presente que la fabricación de textiles se popularizó con la revolución industrial decimonónica y que hasta ese siglo los vestidos eran considerados un bien de lujo. Si es que echamos la vista más atrás y retrocedemos a los siglos previos al descubrimiento de América, la vestimenta negra simbolizaba la opulencia, a causa a que era muy complicado conservar los tejidos de expresado color de una forma duradera. En el instante los conquistadores españoles llegaron a América localizaron el palo de campeche, un árbol desconocido en el Antiguo Continente hasta ese momento, del cual era posible alcanzar un color negro intenso que se fijaba de manera perdurable a la ropa. En aquellos momentos a esta tonalidad se la conocía Al semejante que “negro ala de cuervo”. El palo de campeche Asimismo llegó al laboratorio
Este árbol espinoso, cuyo nombre científico es Haematoxylon campechianum, pertenece a la familia de las leguminosas y es muy abundante en la península del Yucatán, en singular en el estado de Campeche, de donde adopta su nombre. Felipe II decidió adoptar el “negro ala de cuervo” para la corte y, con ello, marcó la moda del momento. Y es que la elegancia del negro realzaba la belleza de los cuellos de lechuguilla o bien gorguera, De esta manera Del mismo modo que la golilla y los encajes de bolillos. La forma de vestir de los monarcas españoles contrastaba, por poner un ejemplo, con la fastuosidad y exuberancia de la vestimenta de la corte inglesa. Si buceamos por unos instantes en la iconografía pictórica del instante descubriremos que Enrique VIII gustaba vestirse con vivos colores, muy alejados de la paleta cromática de la corte española. El negro se mantuvo En este sentido tal como estandarte monárquico Durante toda la dinastía de los Austria, No obstante, con la llegada de los Borbones agonizó; Si bien es cierto que Felipe V lo mantuvo A lo largo de los primeros años de su reinado con la finalidad de ganarse el favor del pueblo español. En el siglo XIX el negro volvió a entrar en escena, en este caso de la mano de los tintes artificiales, se dirigió el color que, por ejemplo, adoptaron los poderosos hombres de negocios. Desde luego no ha salido de nuestras vidas y su maridaje con el blanco es símbolo de glamour, De ahí que no nos sorprende que encontremos esta asociación en los vestidos de la alfombra roja o en el esmoquin. Por cierto, este traje masculino deriva del término inglés smoking jacket –chaqueta para fumar- que era una prenda que se colocaba acerca de el traje común para evitar que el olor del tabaco impregnase el tejido. Regresando al árbol del campeche, prosigue de plena actualidad en los laboratorios de todo el mundo Puesto que de su madera se extrae un colorante llamado hematoxilina –del griego haima, sangre, y xylon, madera- que se Estados Unidos para teñir estructuras biológicas ácidas (basófilas) en tonos azulados y púrpura. M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Centro médico de El Escorial (La capital de España) y autor de Múltiples libros de divulgación.