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Lukashenko, el ultimo dictador de Europa

Alexánder Lukashenko, que cumplirá 66 años el próximo 30 de agosto, el ultimo dictador de Europa, De este modo como le bautizó el expresidente norteamericano George W. Bush, fue uno de los pocos legisladores bielorrusos que votó contra la independencia del país en 1991. Hasta aquel momento había comandado un «Sovjoz», cooperativa agraria comunista, cerquita de la ciudad de Mogiliov, junto a la frontera con Rusia. [Sombras de pucherazo Tras la aplastante victoria de Lukashenko en las comicios presidenciales de Bielorrusia] Tras ser elegido miembro del Congreso de los diputados, el viejo responsable agrario fue puesto al frente de un comité anticorrupción, que le hizo ganar popularidad. Venció Por vez primera en unas presidenciales en 1994 bajo la bandera de la unión con Rusia, con El propósito declarado de restablecer algo afín a lo cual se dirigió la URSS, propósito que permanece Aún pendiente. Nada más llegar al poder, Lukashenko restableció la vieja bandera de la Bielorrusia soviética y muchos otros símbolos y De la misma forma instituciones del antiguo régimen. No obstante se topó con la oposición frontal de un campo del Parlamento que cobraba adeptos y amenazaba con obtener La mayor parte. En 1996, el presidenta bielorruso decidió convocar un referéndum constitucional, sin contar con la autorización de la Cámara, con el objetivo de fortalecer sus poderes y Asimismo iniciar Así el sendero hacía la destrucción de sus opositores. La ocación alcanzó a recordar el pulso que enfrentó al 1er magistrado ruso, Borís Yeltsin, con los diputados, en 1993, y que terminó con el sangriento bombardeo de la denominada Casa Blanca (el entonces Parlamento ruso). Rusia medió en aquel conflicto, Sin embargo a favor de Lukashenko, quien al final logró salirse con la suya y modificar la Constitución a su antojo. Obtuvo convertir el Parlamento en un Sólo apéndice de su poder personal y actuó con brutal crueldad contra quienes, en la clandestinidad y con la ayuda de Occidente, intentaban conspirar en contra de él. Su última vuelta de tuerca para perpetuarse en el poder se dirigió el referéndum celebrado en octubre de 2004, con el que consiguió eliminar la limitación de mandatos presidenciales. A partir de aquel instante dirige la república con mayor dureza si cabe. Le copia muchas cosas al presidente Vladímir Putin, con quien ahora las relaciones se han tensado por negarse a crear la unión ruso-bielorrusa y por detener en Minsk a 33 mercenarios del grupo privado Wagner. Por poner un ejemplo, jugar al hockey sobre hielo. Pero le gustan los uniformes más que a Putin y se los pone a la 1era oportunidad que se le presenta. «Es mejor ser un dictador que gay»
Se jacta de ser un machista. A su rival en las elecciones del domingo, Svetlana Tijanóvskaya, la insultó llamándola «pobre chica». Afirmó que «no sabe ni donde está (…) es muy poquita cosa». Además presume de ser homófobo. Una vez, acorralado por la UE por su excesivo autoritarismo, le afirmó a Guido Westerwelle, siendo ministro de Exteriores y Tras reconocer en público su homosexualidad, que «es mejor ser un dictador que gay». Westerwelle, ya fallecido, aseveró entonces, Del mismo modo que Bush, que efectivamente Lukashenko era «el ultimo dictador de Europa». El presidente bielorruso niega abiertamente la gravedad de la Covid-19 y sostuvo el mes pasado que, Después de contraer el coronavirus, pasó la enfermedad Del mismo modo que si tal cosa. Para superarla aconseja «trabajar duro en el lugar, tomar una sauna y un tanto de vodka». Sin embargo sus lances y excentricidades de déspota ya no están haciendo gracia a casi nadie.