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Las dudas sobre el asesinato de Trotsky 80 años ahora de su muerte

El historiador Eduard Puigventós, autor del libro «Ramón Mercader, el hombre del piolet», asegura que quedan Aún muchas lagunas por dilucidar sobre el homicidio de Trotsky, del que en seguida se cumplen 80 años, entre ellas detectar la documentación soviética sobre Mercader. En una entrevista con Efe, Puigventós resalta que «faltan muchas cosas por aclarar», y la primera sería hallar la documentación que había sobre Ramón Mercader en los antiguos archivos soviéticos que permitiría saber «qué hizo en su paso por la URSS». «No sabemos, por ejemplo, qué estuvo haciendo exactamente Desde el momento en que desaparece durante de la Guerra Civil española hasta que reaparece en la ciudad de París en el verano del 1938; o bien quién se hizo cargo exactamente de él A lo largo de sus años de cárcel; si las operaciones para sacarlo de la prisión mexicana de Lecumberri fracasaron o se abandonaron; o bien si es que verdaderamente alguna persona hizo algo para envenenarlo al terminante de su vida». En su libro, versión publicada de su tesis doctoral, Puigventós desmontaba Algunas falsas creencias acerca de el homicidio del revolucionario y aseguraba que Mercader, agente al servicio del NKVD soviético, «no fue reclutado con El propósito de matar a Trotsky». Para el historiador catalán, «Mercader no se dirigió el elegido para matar a Trotsky, Sino más bien aceptó que no había ninguna alternativa, se sacrificó, dijo: ¡Ya lo haré yo!». Puigventós sitúa al personaje de Ramón Mercader en el contexto de «una temporada de totalitarismo y confrontación bélica, en la que había una lucha para obtener cierta hegemonía ideológica a escala mundial, no Sólo por la dicotomía fascismo-comunismo, Sino que Asimismo dentro de cada corriente política». Mercader, en 1956, Durante una entrevista ante la Penitenciaria General de México – EFE
En la situación del comunismo, añade, «Stalin aprovechaba todos y cada uno de los resortes del poder y del estado soviético para apartar a sus posibles rivales y erigirse Así tal como dirigente máximo y supremo, que todo lo dirimía y que nadie le hiciera sombra, y a Trotsky, que era su primordial competidor, hacía tiempo que lo había ido arrinconando». Caída en desgracia
La caída en desgracia de Trotsky inició primero con Stalin tomándole los cargos principales que ostentaba en el partido y en el organigrama gubernamental de la Unión soviética; posteriormente sacándole los cargos menores; acusándolo de contrarrevolucionario y expulsándolo del partido. Trotsky, prosigue, se dirigió «desterrado dentro de la Unión soviética; exiliado al cabo de un tiempo; y Por ultimo convertido en chivo expiatorio de todos y cada uno de los males del país y en el más grande traidor a la causa, de manera que, llegados a este punto, y con los Procesos de Moscú en marcha, se dirigió condenado a muerte en ausencia». Para todo buen comunista, con ganas de contribuir a la causa, «eliminarle y seguir las directrices que emanaban Desde Moscú era un deber, y aquí es donde entró Mercader, un adolescente totalmente fanatizado y deseoso de participar a la construcción del hombre nuevo soviético que se pregonaba». Considerado un traidor y un obstáculo para ese futuro esperanzador, y más en el contexto de la II Guerra Mundial, «Trotsky debía que ser sacado de circulación». Mucho se ha debatido sobre el arma utilizada en el homicidio, que incluso ha sido vista simbólicamente Del mismo modo que «la unión de la hoz y el martillo comunistas», Pero, para Puigventós, se dirigió Sólo una casualidad: «Mercader debía el piolet a mano y lo hizo recortar para poderlo entrar en casa de Trotsky sin ser detectado». De hecho, prosigue el historiador, «llevaba con él Asimismo una pistola y un cuchillo, Sin embargo la 1era hubiera llamado la atención de los guardias que convivían con Trotsky y el 2do habría requerido mucha habilidad por parte de Mercader y actuar veloz para no dar opción al revolucionario a defenderse». Así, Mercader pensó que «con un golpe seco y ferviente con el piolet, podría matar a Trotsky y huir sin que se dieran cuenta. Ciertamente, el uso de esta herramienta convirtió este magnicidio en un Sólo icono mundial que transcendió a la historia». El piolet que usó Mercader para asesinar a Trotsky está expuesto en el Museo Internaiconal del Espionaje, en Washington – AFP
Aunque Siempre y en todo momento y en todo momento se había dicho que Caridad Mercader, «una estalinista convencida», fue quién persuadió a su hijo para cometer el asesinato y, De hecho, había sido ella quien lo había reclutado para los soviéticos, Puigventós recuerda que recientemente el escritor y filósofo Gregorio Luri, cantautor de una monografía acerca de los Mercader, indica cara otra dirección, y «no está tan claro que fuera ella quien lo empujara a cometer el crimen». En todo caso, “cuando falló el atentado de mayo de 1940 comandado por el artista muralista David Alfaro Siqueiros, la persona más cercana en el Ambiente de Trotsky con capacidad para cometer el homicidio era Mercader, entonces haciéndose pasar por Frank Jackson; y Leonid Eitingon y Caridad eran los otros integrantes del grupo”. Desde la fecha en que Puigventós posteó su libro en 2015, pocos cambios se han producido acerca de el relato o el contexto de la historia, y Desde luego han aparecido pocas publicaciones, entre ellas «El cielo prometido. Una mujer al servicio de Stalin», de Gregorio Luri, acerca de Caridad del Río, que, «aporta muchos data nuevos, acerca de todo de testigos personales y de ciertos documentos que le enviaron A partir de Rusia». Fuera de esta aportación o de la reedición del libro de Martín Gabriel Barrón Cruz que trata, sobre todo, los aspectos judiciales del proceso a Mercader, «sólo han aparecido Ciertas noticias en los medios de comunicación», Al idéntico que en el horario se expuso el piolet en Washington en un Sólo museo del espionaje, o bien el conocimiento de una nodriza de los Mercader.