fbpx

Prensa Libre Online

La otra noticia

Internacional

Líbano: El ocaso de la antigua Suiza de Oriente Medio

«Esto es peor que la guerra», es la oración que más repite Gaby Jammal a la hora de analizar el caso que vive Líbano un mes Tras la brutal explosión en el puerto de Beirut, que mató a 192 personas y arrasó media ciudad, y a falta de unas semanas para el 1er aniversario de la «revolución del 17 de octubre», la oleada de quejas sociales anticorrupción que recorrió todo el país. Veterano de la guerra civil, Jammal forma comunicado de la ONG Combatientes por la Paz en la que decenas de exmilicianos de distintas facciones, que pelearon entre ellos A lo largo de la guerra civil, se han unido a fin de que nuca se repita la lucha armada entre libaneses. «Durante la guerra no había seguridad, No obstante la calidad de vida era mejor que El jornada de hoy, que vivimos en paz. Podías detectar vida normal lejos de la línea del ante, Pero a continuación nada es normal», sentencia Jammal, quien alerta de la ocasión de «locura en la que nos encontramos muchos libaneses que hemos visto cómo en los treinta años de paz nuestros políticos han destrozado el país, ¿qué nos han hecho?». Líbano despierta de a poco de la pesadilla del 4 de agosto, Una vez que reventaron 2.700 toneladas de nitrato almacenadas de manera incomprensible en el puerto, Aunque esta semana un nuevo mega incendio en el almacén donde la Cruz Roja Internacional guardaba cerquita del puerto la ayuda humanitaria volvió a despertar de nuevo los fantasmas del desastre. La explosión de agosto fue la guinda definitivo de una crisis económica y política que se destapó en octubre en el horario los libaneses se echaron a las calles para protestar por la subida de los costes y contra la corrupción endémica de un sistema basado en el reparto de poder por sectas, un sistema implantado hace treinta años para colocar fina a la guerra civil. El malestar se agravó con el confinamiento impuesto para detenerse la expansión del coronavirus y todo saltó por los aires con la catástrofe del puerto. En un país que A lo largo de sus años de esplendor fue bautizado De exactamente la misma manera que «la Suiza de Oriente Medio», se considera que La jornada de hoy el 50 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. El valor de la lira ha caído un 80 por ciento A partir de octubre y el salario medio de un funcionario no llega al equivalente a los 500 dólares. Los costes, que llevaban meses subiendo Gracias a la enorme inflación, se han disparado Después de la detonación y por ello «el precio de los materiales básicos necesarios para reconstruir hogares y negocios esta fuese del alcance de miles de personas que ya estaban luchando por sobrevivir Ya antes de la ruido. Si es que bien el salario mínimo es poco menos de 380 euros al mes, el coste de reemplazar una ventana en seguida es de prácticamente 422 euros y una puerta de hasta 844 euros», indicó Bachir Ayoub, portavoz de Oxfam en el Líbano. «La crisis nos une a todos, seamos de la confesión o bien El partido que seamos. La libra libanesa se ha hundido, los costes se han disparado y la gente no tiene para comer, ¿cómo va a contar para arreglar sus viviendas?», se pregunta Jammal con amargura. Este excombatiente podría optar por emigrar, Del mismo modo que lo hacen los miles de libaneses que colapsan el aeropuerto internacional Rafik Hariri día a jornada, Pero ha decidido quedarse Ya que «de estas ruinas nacerá un Líbano nuevo y quiero trabajar para conseguirlo». La importancia de la reconstrucción
Carmen Gea opina Al idéntico que Jammal y se queda. La vida de esta profesora de Administración Pública la Universidad Americana dio un giro radical el 4 de agosto y Desde entonces compagina la labor docente con su tarea de activista en Khaddit Beirut. Esta iniciativa social nació 24 horas acto seguido del desastre y Gea estima que «estos primeros seis meses son clave por el hecho de que tenemos que ser capaces de liderar nosotros la reconstrucción, no podemos permitir que las organizaciones y empresas vinculadas al sistema sectario corrupto que nos gobierna sean las responsables de los proyectos En tanto que eso hará más bastante difícil cualquier recambio en el futuro». El grupo se ha enfocado en ofrecer cobertura médica a las víctimas, garantizar la educación, mantener al pequeño negocio y cuidar el medio Entorno y vigila la llegada de la ayuda internacional para procurar eludir que caiga en manos equivocadas. «Apoyar al Estado no es malo, No obstante hay que exigir responsabilidad, somos conscientes de que no se puede reconstruir una ciudad Sólo con activistas, las instituciones son fundamentales, No obstante las que tenemos deben cambiar mucho y para eso es importante la presión internacional», piensa Gea. Sin dinero y sin electricidad
Como el resto de libaneses, esta profesora ha visto de qué forma su salario en moneda nacional ha ido menguando con la subida del moneda estadounidense y «ya no llego a permanente de mes y eso que soy soltera y no tengo hijos, ¡no comprendo cómo pueden sobrevivir las familias!» A los problemas financieros se suman los energéticos Puesto que los interrupciones de luz son permanentes y no hay dinero para comprar combustible para los generadores. El panorama puede complicarse incluso más sin el Banco Central ejecuta su plan de retirar los subsidios a la gasolina y medicamentos. Conforme los datos de Acción En contra de el Hambre (ACH), el costo de la cesta de la compra alcanzó en agosto un coste récord, con una subida de 336 por cien respecto a agosto del año pasado. «Además de la necesidad apremiante de cubrir las necesidades básicas en términos de comestibles, agua y saneamiento y refugio para quienes se han visto afectados por la detonación, estamos viendo cómo muchas personas han perdido su empleo y no pueden comprar alimentos cada vez más caros, lo que va a contar un efecto a corto y medio plazo, sobre todo en términos de seguridad alimentaria», explica Aurélie du Châtelet, coordinadora de ACH en Líbano.