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Muchos franceses temen que Macron sea «blando» con el islamismo

Han iniciado a crecer las críticas de la opinión pública e importantes sectores culturales contra Emmanuel Macron, estimando que el 1er magistrado de la República reacciona con «retraso y sin «energía» contra la barbarie islamista confirmada por dos atentados ensangrentados en las últimas cuatro semanas. Según un sondeo del matutino conservador «Le Figaro», el 90% de sus lectores estiman que el Estado «hace poco para que sea respetada la laicidad en la escuela». A partir del punto de vista oficial, francés, la laicidad permite el respeto y la expresión de todas y cada una y cada una de las convicciones religiosas o bien políticas, Siempre y en toda circunstancia y en todo momento y en toda circunstancia que se respeten las leyes, instituciones y normas de vida de la Nación. Según un sondeo del semanario liberal «Le Point», el 97% de los franceses estiman que sería necesario expulsar a todos y cada uno de los franceses, inmigrantes o refugiados fichados Tal y como sospechosos de islamismo. El ministro del Interior, Gérarld Darmanin, avisó la tarde / noche del domingo la expulsión de 231 extranjeros sospechosos. Conforme las cantidades oficiales, en Francia existen unos 200.000 sospechosos, 4.000 de los que tendrían «tentaciones peligrosas». Esas cifras semejan reflejar una cólera sorda y callada, que una cierta élite intelectual interpreta recordando las raíces últimas de la última matanza que ha conmocionado Francia, la decapitación de un profesor a la puerta de su escuela en Conflans-Sainte-Honorine, al oeste de París. Islamismo en las escuelas
Dominique Schnapper, una de las sociólogas más influyentes de Francia, hija y heredera intelectual de Raymond Aron, el patriarca del pensamiento liberal francés, comenta la crisis en curso de este modo: «Hace quince años que sucesivos gobiernos no han deseado ver la ascensión inquietante del islamismo en las escuelas francesas. A partir de hace años, profesores y estudiosos, han recordado en muchas ocasiones esa ascensión de un pensamiento inquietante». Jean-Pierre Obin, exinspector general de la Educación Nacional, comenta la crisis en curso: «Hace más de quince años que presenté al gobierno un relevamiento insistiendo en la presencia del islamismo en muchas escuelas. Nadie A mí me escuchó. Ese proceso ha crecido, con la presencia de Alumnos damnificados de las creencias de sus familias, estimando que sus convicciones islamistas están por arriba de las leyes del Estado republicano». Boualem Sansal, novelista argelino, en lengua francesa, considera que hay paralelismos entre el drama francés y su patria: «Francia no comprende lo que está ocurriendo y el problema de fondo que corre el riesgo de crecer. Los islamistas franceses se comportan Del mismo modo que los islamistas argelinos hace muchos años». Nicolas Baverez, historiador, politólogo, especialista emérito en relaciones internacionales, discípulo y heredero intelectual de Raymond Aron, escribe este lunes en «Le Figaro»: «Emmanuel Macron y su gobierno han perdido el control de la epidemia del Covid-19, el relanzamiento de la economías y el mantenimiento del mandato y la seguridad pública». «Orden y seguridad pública…», en tiempos del Covid-19: matriz de la más profunda inseguridad nacional, que corre el riesgo de atizar un discute burócrata de fondo. Macron reunió el último día de la semana al Consejo nacional de seguridad y defensa, con la pretensión de estudiar nuevas medidas a corto plazo, dando un tono más firme al proyecto de ley en contra de el separatismo musulmán. Las medidas judiciales y policiales están por venir. La futura Ley contra el separatismo musulmán tardará en poder aplicarse y ya es objeto de críticas apenas veladas. Rémy Brague, especialista emérito en historia del pensamiento religioso, comenta el proyecto en estos términos: «¿Separatismo? Temo que el presidenta se resista a nombre el enemigo, bien concreto: el islamismo».