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¿Afectó el sector magnético de la Tierra a nuestra evolución?

Las extinciones de fauna y los cambios evolutivos del registro fósil han capturado gran atención A partir de el amanecer de las ciencias de la tierra. El origen de dichas extinciones es variado: cambios climáticos globales, actividad tectónica y el impacto de asteroides y cometas son algunos mas famosos. Si es que bien, en 1963, Robert James Uffen (1923-2009) indicó en la revista ‘Nature’ la posible repercusión del núcleo terrestre acerca de la evolución de la vida. Conforme la hipótesis de Uffen, En medio períodos de muy baja intensidad geomagnética, en otros términos, A lo largo de cambios de polaridad, la pérdida de apantallamento magnético de rayos cósmicos y partículas solares llevaría a tasas de mutación muy elevadas. Esto causaría importantes cambios en la evolución de las especies. El concepto de la relación, causativa o bien no, entre cambios evolutivos –incluyendo la repercusión acerca de la especia humana– y las fluctuaciones del campo geomagnético se ha arrastrado A lo largo de años. La mayor parte de los estudios, Aunque, con débiles evidencias y escasas observaciones. Sin embargo, en un reciente artículo publicado en Science se presentan evidencias que nos están haciendo plantear de nuevo los posibles impactos evolutivos de las variaciones del campo geomagnético a través el registro geológico. La idea es ligeramente distinta de la que postulaban estudiosos Al idéntico que Uffen: los elevados niveles de radiación solar y cósmica alcanzados en la atmósfera a causa a un debilitamiento del ámbito geomagnético incrementarían la ionización atmosférica y bajarían los niveles de ozono estratosférico. Esto tendría graves consecuencias en nuestro mundo a causa a la, Aunque algo incierta, repercusión del aumento de ionización atmosférica sobre el desenvolvimiento de nubes troposféricas. Para ello, los autores se centran en uno de los más próximos cambios de polaridad magnética de la Tierra, conocido Al parecido que Laschamps. Hace unos 42.000 años, los polos magnéticos norte y sur intercambiaron sus posiciones: la Tierra experimentó lo que denominamos un cambio o bien inversión de polaridad magnética. No Versa de un fenómeno anormal del campo geomagnético, Sino más bien una característica que, Aunque de origen no completamente conocido, se ha observado ya en materiales geológicos de edad precámbrica y hasta la actualidad. Es Asimismo un fenómeno conocido que los cambios de polaridad y excursiones (desviaciones importantes del polo magnético) van acompañados de un decrecimiento de la fuerza del sector magnético, un debilitamiento del apantallamiento alrededor del mundo de rayos cósmicos y radiaciones ultravioletas. Los creadores del trabajo, a objetivo de determinar la variante de rayos cósmicos coetánea con la inversión, analizan el isótopo carbono-14. Este se provoca continuamente en la atmosfera Al idéntico que resultado del bombardeo de dichos rayos acerca de átomos de nitrógeno. Para ello recurren a los árboles kauris fosilizados de Nueva Zelanda, que son los más grandes y longevos del mundo. A partir del análisis isotópico de muestras de declaraciones árboles, obtienen un registro de las variaciones del carbono-14, indicador de la actividad de los rayos cósmicos. Por otra parte, los cambios de la magnitud del campo geomagnético se obtienen A partir de datos paleomagnéticos de sedimentos coetáneos. La combinación de declaraciones registros deja corroborar que el período de tiempo de cubre Laschamps (hace aproximadamente 42 000 años) se caracteriza, efectivamente, por un debilitamiento del ámbito geomagnético. El registro presentado por Cooper y su club revela un crecimiento sustancial en el contenido de carbono-14 en la atmósfera, que coincide con el período de debilitamiento de la obliga del campo del suceso Laschamps. Los autores elaboran complejos modelos climáticos y concluyen que el descenso del campo geomagnético pudo causar cambios sustanciales en la concentración de ozono atmosférico, los cuales impulsarían importantes cambios climáticos y ambientales globales sincrónicos. Cambios en la evolución humana
El decrecimiento de la obliga del ámbito geomagnético alrededor de los 42.000 años coincide, Según los autores y dentro del margen de error, con importantes cambios en la evolución humana, Aunque es precisamente un aspecto del artículo a tomar con cautela, De exactamente la misma manera que el incremento del arte rupestre figurativo De este modo Al semejante que de las huellas de manos en cuevas. Estos hechos, algo repentinos Sin embargo observados en Varios partes del mundo, podrían indicar, Conforme los creadores del trabajo, un uso creciente de cuevas A lo largo de el Laschamps, quizá Del mismo modo que refugio ante el aumento de rayos ultravioleta –posiblemente a niveles dañinos– En medio aquel período. Otros eventos importantes recientes a Laschamps, Conforme los autores, incluyen la extinción de los neandertales, junto con la desaparición de Algunas de las primeras culturas europeas de humanos anatómicamente modernos y la subsecuente aparición generalizada de la tecnología auriñaciense. Sea Al idéntico que fuere, y Pese a las incertidumbres En cuanto a fechas, el período de baja intensidad geomagnética del Laschamps semeja concordar con importantes cambios climáticos, paleoambientales y con eventos arqueológicos anteriormente desapercibidos en enorme comunicado. Pero la coincidencia no prueba la causalidad, es algo que merece la pena explorar en mayor profundidad. Otros estudiosos ya han propuesto que una disminución del ámbito geomagnético en Laschamps viajó un esencial factor en la desaparición de los neandertales. Aunque, no parece ser que los humanos anatómicamente modernos fueran afectados de La misma manera. Esta es una cuestión enigmática, considerando que ambas poblaciones compartieron hábitats A lo largo de miles de años. No existe, Además, patentiza alguna que indique una distinta pigmentación de piel entre los humanos anatómicamente modernos y los neandertales, algo que habría aportado una ventaja de los primeros frente un desarrollo de rayos ultravioleta. En este sentido, otros estudiosos van algo más lejos en cuanto al papel del campo geomagnético sobre la evolución en el Cuaternario. La supervivencia de los humanos anatómicamente modernos en el horario de la desaparición de los neandertales podría residir en su mayor resistencia a las mutaciones genéticas. Es posible, Aunque no absolutamente probado, que ciertos quimiosensores intracelulares fueran diferentes entre los humanos anatómicamente modernos y los neandertales, una diferencia que conduciría a importantes ventajas competitivas de los primeros. Por poner un ejemplo, una mayor conservación en la integridad de la piel y su inmunidad frente los rayos ultravioletas. Estos creadores especulan con que, en el Pleistoceno, los grandes mamíferos podrían haber alcanzado un límite natural de tamaño corporal hasta la llegada del Laschamps, en el horario la probabilidad de mutación teléfono aumentaría en instantes de alto flujo de rayos ultravioleta. No se trataría de una extinción catastrófica, instantánea, Sino más bien más bien mas bien de una acumulación de mutaciones producidas por la radiación acerca de varias generaciones, En medio ciertos miles de años, que es la duración del mínimo de intensidad del sector geomagnético En medio las inversiones geomagnéticas. Se trata de interesantes propuestas con el eje vertebral común de la minoración del campo geomagnético para explicar cambios biológicos importantes en la evolución de los mamíferos incluyendo los humanos. En cualquier caso, es evidente que tenemos enfrente un amplio y fascinante ámbito a examinar para entender mejor los posibles impactos evolucionarios de las inversiones geomagnéticas. Yacimientos arqueopaleontológicos españoles Tal y como los de Atapuerca o en el paleolago de Baza, entre otros muchos, podrían arrojar luz acerca de tal enigma.<img src=”https://counter.theconversation.com/content/156367/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced” alt=”The Conversation” width=”1″ height=”1″ style=”border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important” /> Josep M. Parés. Profesor de Investigación, Coordinador del Programa de Geocronología & Geología, CENIEH, Centro Nacional de Investigación acerca de la Evolución Humana (CENIEH). Este artículo se posteó originalmente en ‘The Conversation’.