Por qué tu color de ojos no coincide con el de tus padres

A la pregunta ‘¿En qué te fijas para considerar el atractivo de una persona?’, son muchos los que responden que el color de los ojos es determinante. El color azul causa Pasión más que ningún otro, quizá por ser mucho menos frecuente que el marrón. Aunque, para raro y exclusivo, el color de la cautivadora mirada de la actriz Liz Taylor, de un tono violeta propio de la ciencia ficción. En nuestra vida cotidiana es habitual preguntarnos por qué hijos de exactamente los mismos padres han heredado colores de ojos totalmente diferentes. ¿Acaso no prosigue un patrón usual de típica genética mendeliana? ¿Qué determina este carácter? ¿Por qué, por ejemplo, hay más del doble de mujeres con ojos verdes que hombres? El largo paseo del color
La mayoría de las poblaciones del planeta tienen ojos de distintos tonos de marrón. Si bien, en gentes de origen europeo existe mayor diversidad. a su vez del marrón –el más común– hay otros colores prácticamente ausentes en poblaciones de otros continentes. Entre ellos azul, gris, verde o bien ámbar. Similar pluralidad no puede existir por capricho. Si es que la evolución ha favorecido que existan diversos tonos de iris ha de ser por algo. Sin embargo, lo cierto es que tanto la función fisiológica del color del iris Tal y como sus posibles ventajas biológicas son un misterio. Con el color de la piel no hay tanto desconocimiento. Sabemos que este carácter está asociado con la intensidad de la radiación ultravioleta. Y que la evolución selecciona una piel más clara a medida que nos alejamos del Ecuador. Se tiene que a que es preciso que exista un equilibrio entre la protección de la piel ante a la radiación ultravioleta y la producción de vitamina D que es estimulada por los rayos del sol. Una piel excesivamente pigmentada en latitudes muy al norte (o bien al sur) daría sitio a una deficiencia de esta vitamina y problemas médicos, especialmente en la formación de los huesos. Pero nada de esto parece guardar relación directa con el color de los ojos. Lo cual sí sabemos es que el color del iris depende de 3 parámetros fundamentales: El tipo de pigmento, eumelanina para el marrón oscuro-negro y feomelanina de color rojizo; la cantidad y distribución de melanosomas, es decir, de los pequeños sacos cargados de pigmento dentro de las células del epitelio; las variaciones en la estructura fina del iris, las encantadoras contracciones y los misteriosos nudos que podemos observar especialmente en personas de ojos claros. ¿Y qué hay de los genes? En 2007 se concretó el 1er estudio de genoma completo en poblaciones europeas identificándose 10 genes implicados en este carácter. Este estudio viajó más tarde replicado y los genes confirmados por otro elenco de estudiosos. Esto dejó desarrollar un sistema de predicción del color de los ojos en función de data genéticos, el denominado Hirisplex. Aunque, no era un sistema de predicción totalmente fiable. Funcionaba muy bien para discriminar entre ojos marrones y azules, Pero para el resto de los colores era relativamente ineficiente. ¿Por qué? Pues Porque se habían quedado cortos. Lo prueba un estudio publicado este mismo año y basado en el mayor número de voluntarios reclutados hasta la fecha, prácticamente 200 000. Los autores identificaron un total de 52 genes diferentes que influyen en el color de los ojos. ¡Más de medio centenar! Semeja claro que estamos ante a un carácter biológico complejo donde los haya. Esto no se semeja nada a la herencia de los Grupos sanguíneos ni al color de las flores de los guisantes de Mendel que nos enseñaban en el instituto. Genética de caracteres complejos
Es Solo un ejemplo de lo cual nos depara la denominada genética de caracteres complejos. Una de las grandes beneficiadas va a ser la ciencia forense, dado que pronto podremos predecir A partir de una gota de sangre o bien de un trozo de hueso, no Sólo el color de la piel y los ojos, Sino más bien Asimismo otros caracteres morfológicos más complejos. Sin ir más lejos, un estudio de España reciente permitió conocer el aspecto de los cazadores del paleolítico. Eran negros de piel y con ojos azules, un fenotipo ausente en las poblaciones europeas actuales y absolutamente inesperado.<img src=”https://counter.theconversation.com/content/158802/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced” alt=”The Conversation” width=”1″ height=”1″ style=”border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important” /> Antonio José Caruz Arcos es catedrático de Genética, Universidad de Jaén. Este artículo fue publicado originalmente en ‘The Conversation’.